DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

Hilario Barcelata Chávez

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1.2.1.3.3 La Agricultura

El sector agrícola, era, sin duda, el más importante de la economía mexicana durante el Porfiriato, ya que representaba el principal apoyo para la expansión capitalista. Sin embargo, su desarrollo no se vio alterado en su forma, como había sucedido con otras ramas que se modernizaban. Siguió prevaleciendo en gran medida la Hacienda, como unidad productiva y sólo se lograron desarrollar explotaciones de tipo capitalista en la producción de materias primas o alimentos para la explotación. Pero, lo que era en sí la total producción para el mercado interno, siguió basándose en la hacienda.

Aquí el estado, no pudo tomar medidas drásticas para lograr la transformación agraria. Primero, porque hubiese sido una fuente de graves conflicto de atacar el latifundismo y segundo, porque dicho elemento, pudo ser incorporado sin cambios cualitativos al engranaje del nuevo orden capitalista, que ya comenzaba a prevalecer en México.

Más bien, lo que sucedió, fue que se fortaleció la gran propiedad de la tierra, con las grandes afectaciones de tierras que se hicieron a partir de la ley de 18883, lo cual permitió un gran despojo de tierras a comunidades indígenas y otros propietarios, y una gran concentración de éstas en manos de grandes empresas deslindadores que se dedicaron a la especulación de la tierra.

Este hecho, fue negativo por dos razones: primero, por que las ideas de introducir al mercado, todas las tierras que permanecían ociosas, creando así, la pequeña propiedad y proliferación de ranchos y granjas de tipo capitalista (vía farmer de desarrollo capitalista en la agricultura) no se logra, pues estas medidas, sólo amplían la concentración de la tierra. Y segunda, por que al hacer un negocio atractivo de la especulación de tierras, éste desvía recursos que pudieron haber sido invertidos en otras actividades que hubieran permitido crear una base productiva de tipo capitalista en el campo.

Por otra parte, se puede decir, que en general, durante el Porfiriato y sobre todo a partir de 1890, la producción agrícola se ve ampliamente incrementada. Esto se debe principalmente a la expansión del mercado interno. Tal expansión se debió, a la unificación de mercados alejados geográficamente; el aumento de la demanda de alimentos gracias al incremento de trabajadores asalariados en otros sectores y el crecimiento que estaba presentando la industria que demandaba materias primas. De otra parte, dicha expansión se debió también, a la creciente demanda externa que consistía principalmente en ganado, palo de tinte, vainilla, café, chicle, henequén, etc.

En la mayoría de las explotaciones agrícolas, se siguió produciendo con la técnica tradicional (por su mismo carácter de empresa no capitalista), pero hubo otras, en que se introdujeron algunos avances técnicos y se trabaja en base a las relaciones de producción capitalistas. Las que presentaban este carácter, fueron principalmente explotaciones agrícolas que producían materias primas para la industria interna, al igual que aquellas dedicadas a la producción agrícola para la exportación:

“... En el caso de la producción de bienes agrícolas para la industria interna sucedió una evolución similar a la de la exportación. Es decir, por si líneas de producción nuevas, exigían inversiones cuantiosas y recursos bien administrados, tendieron a producirse preferentemente en explotaciones capitalistas. Esto no supone que en esas explotaciones no hubiese peonaje e inclusive esclavitud, sino que el funcionamiento de la unidad productiva estaba permeado y determinado por las condiciones capitalistas y su diseño se efectuaba con base en criterios de ganancias, rendimientos e inversiones...”

De no haber estado organizados de esa forma, no hubiese sido posible que respondieran a los cambios en la demanda y a las fluctuaciones de los precios. De acuerdo a datos presentados por José Luis Ceceña en relación a las empresas organizadas en sociedades anónimas para la explotación agrícola, se indica que los capitalistas extranjeros ejercían el 95.7% del control directo de dichas empresas. La inversión realizada era de 66 400 000 pesos, de los cuales 46,000,000 pertenecían a Estados Unidos; 20,100,000 a Gran Bretaña y 300 000 pesos a Francia. Esto quiere decir, que Estados Unidos, tenía el 66.7% del capital total invertido en empresas organizadas en sociedades anónimas para la explotación agrícola. Inglaterra el 28.9% y Francia sólo el 03.%. La mayoría de estas empresas como ya dije, se dedicaron a la producción para la exportación en productos como el caucho y guayula, madera, café, cacao, algodón y vainilla (todos estos datos, se refieren a 1910-11).

Como podemos observar, la agricultura, fue uno de los sectores de menor importancia para la inversión extranjera, aunque dicha inversión como se pudo comprobar, fue cuantiosa y el control que permitió ejercer en algunos renglones, fue total.