DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

1.2.1.3.5 La inversión extranjera

Ya hemos visto que durante el Porfiriato, debido a las condiciones propicias para la inversión, y dadas las facilidades que trató de dar la política del gobierno con respecto a las inversiones extranjeras, éstas alcanzaron un volumen cuantioso en nuestra economía, causando con ello, serias consecuencias. La primera de ellas, fue la grave deformación de la economía, que polarizó un desarrollo desigual y heterogéneo orientado a la economía hacia el exterior y haciendo depender su desarrollo ulterior del factor externo. En segundo lugar, provocó una grave dependencia para con los centros hegemónicas capitalistas, cuyos capitales hicieron necesarios para continuar con el desarrollo del país; necesidad creada, válgase decir, por éstos mismos. Dicha dependencia, no sólo provocó esto, sino que además, al lograr penetrar en la estructura económica-social, creó un condicionamiento para que ésta, a la vez que su funcionamiento va adecuando las formas de dependencia y hace necesarios esos lazos; va siendo influencia, en los mecanismos de su desenvolvimiento, es absorbida por el exterior. Esto no quiere decir que no tenga un movimiento autónomo. Por el contrario, esto existe, pero además, de que ésta es muchas veces violentando desde fuera, lo que queda condicionado, en última instancia, no es el movimiento como tal, sino lo que resulta de él. Por decirle en un ejemplo: el nacimiento de la burguesía no es producto del condicionamiento externo, ya que responde a un movimiento autónomo, pero el comportamiento de la burguesía, su carácter de instrumentador e instrumento de la penetración extranjera, si es producto del condicionamiento externo.

La cuantía de las inversiones extranjeras, en un análisis de conjunto es como sigue:

Los principales países que invertían en México, eran: Estados Unidos con aproximadamente 1 292 387 302 pesos hacia 1911 (ver cuadro 3), de los cuales el 41.3% estaba invertido en ferrocarriles; el 38.6% en la industria minera, siendo éstos dos, los rubros más importantes, ya que significaban el 80% del total de sus inversiones realizadas en México.

Gran Bretaña tenía invertido cerca de 989 484 840 pesos de los cuales el 40.6 % estaba invertido en los ferrocarriles; el 21.4% en servicios públicos y el 11.8% en minas y metalúrgica, siendo éstos los rubros más importantes: en conjunto representaban el 73.8% del total invertido en México.

El tercer país en importancia, resultaba Francia, con 908 690 368 pesos, de los cuales, el 38.6 % lo tenían invertido en la deuda pública mexicana, esto era, cerca de 328 132 000 pesos; el 9.8 % correspondía a sus inversiones en la minería y metalúrgica. Mientras que en ferrocarriles invertía el 12.8 % del total de sus capitales. Así, entre los tres rubros hacían en total del 61.2 % sobre el valor absoluto de sus inversiones en México. Otros países que participaban eran: Alemania con 65 680 000 pesos; Holanda con 53 513 450 pesos y otros con 91 082 000 pesos.

De acuerdo al cuadro de referencia podemos observar, que en total, la inversión extranjera aproximada en nuestro país llegaba a los 3 400 387 960 pesos. Entre los rubros más importantes resaltaban los ferrocarriles con 1 130 545 462 pesos ; esto es el 34.5% del total. La minería y metalurgia con 817 199 140 pesos, es decir, un 24.4% del total invertido; deuda pública absorbía 498 013 990 pesos, es decir, un 15.19% del total de las inversiones realizadas. Esto es, entre los tres rubros, un total de 2 445 758 400, lo cual representaba el 74.% del total de las inversiones extranjeras realizadas en el país. Sectores, que obviamente funcionaban de acuerdo a la dinámica del exterior, mientras que aquellos, que lo hacían de acuerdo a la dinámica interna de la economía y que en determinada momento representarían el eje sobre el cual giraría el desarrollo nacional, como la industria, absorbían mínimas cantidades de capital extranjero. Esta, por ejemplo, absorbía, sólo 130 948 168 pesos; esto es, el 4.0 % del total invertido por extranjeros en el país.

De acuerdo a un estudio de José Luis Ceceña, donde analiza las 170 sociedades más importantes que existían en México, hacia 1911, de dónde se obtuvo el cuadro 5, podemos analizar cual era la situación de la inversión extranjera con respecto al capital nacional. Ahí se puede constatar, la prevalescencia del capital extranjero cobre el nacional, en casi todas las empresas, de las cuales su control era siempre mayor del 50 % y en algunos casos, como en el petróleo, llegó a 100%. En la minería era de 98%, en la industria de 84.3%, en la electricidad del 87.0% y en la agricultura del 95.75%. En total, de las 170 empresas, el capital extranjero, controlaba 130, con capital de 1 281 millones de pesos, de un total de 1 650 millones de pesos, lo cual representa el 77./ % de dicho total.

De estas 170 empresas, Estados Unidos, controlaba 53 con un capital de 720 millones; esto significaba un control del 44%. Inglaterra, participaba en 50 empresas, con un capital de 390 millones de pesos, lo cual representaba el 24 % del control sobre el total invertido por todos los países. Francia, tenía inversiones en 46 empresas, con un total de 222 millones de pesos, lo cual representaba el 12%. El capital mexicano invertía en 54 empresas, con un total de capital invertido en las 170 empresas.

Un hecho, que es de suma relevancia y que aún se sigue presentando hasta nuestros días, porque es producto de la misma relación de dominio-dependencia, es el que tanto el gobierno, como la naciente burguesía mexicana y otras fracciones de poder político, se convierten en los principales auspiciadores y promovedores de una política y promovedores de una apolítica favorecedora a los capitales extranjeros, por la misma forma en que, a los intereses extranjeros, queda vinculado el capital nacional y más concretamente, la burguesía y la oligarquía porfiriana, de tal manera que se subordina a los intereses del primero. Tan es así, que los más altos funcionarios gubernamentales eran, a la vez que miembros prominentes de la burguesía nacional y participantes directos en los negocios de inversionistas extranjeros, ya fuera como miembros del consejo directivo, como socios menores o como simples prestanombres . Se explica así entonces, el carácter del gobierno, como instrumentador de una política pro imperialista.

Por lo dicho anteriormente, podemos concluir, que durante esta época, surge y se inicia el proceso de consolidación de la burguesía nacional. Pero, ésta nace y se mantiene en la cima del poder económico, sólo gracias a los estrechos nexos que guarda con el capital extranjero. Es decir, nace atado y por lo mismo su desenvolvimiento posterior, no podrá dirigirse hacia otro lado.

De todo este análisis de la situación económica que prevaleció durante el Porfiriato, podemos hacer algunas conclusiones.

En primer lugar y como consecuencia de la penetración extranjera, y por la modalidad que adquiere, los sectores más dinámicos y los que en determinado momento adquieren en el carácter de eje sobre el cual se basa el crecimiento económico del país, están orientados hacia el exterior, dichos sectores, adquieren tal característica por estar dominados precisamente por capitales extranjeros y por que esta orientación al exterior, responde a los intereses y necesidades de la expansión imperialista.

En gran parte, la penetración extranjera se debe a los estrechos lazos entre el capital extranjero y la burguesía nacional la cual, para su expansión y consolidación, necesita, a la vez que se ve obligada, a subordinarse a los intereses de aquél.

Finalmente, queda clara la dependencia que adquiere nuestro país con el exterior, al conservar el carácter que toma su propio desarrollo y la forma en el cual funciona la economía en su conjunto. Dependencia que a partir de este momento comienza a ser más estrecha con los Estados Unidos, tanto por su poderío económico, como por la cercanía geográfica, y las amplias posibilidades de expansión económica que nuestro país brinda a los intereses norteamericanos.