DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

Hilario Barcelata Chávez

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3.2.1. La gran burguesía monopólica y el desarrollo estabilizador

Esta etapa del desarrollo capitalista en México tienes como principal característica, la consolidación y afianzamiento de la gran burguesía industrial al interior del bloque en el poder, detentando una hegemonía que será compartida por una burguesía financiera, cada vez más identificada con los interese industriales. Hegemonía que es apoyada por la fuerza que adquieren al interior de la economía nacional, los capitales extranjeros. Burguesía, que, además presenta un rasgo muy particular: el ser monopólica. Esto es, en la actividad económica industrial del país, se va dando un proceso de concentración y centralización del capital, en una cada vez menor, cantidad de grandes propietarios.

Dicha hegemonía, por otra parte, se ve reflejada en diferentes hechos, el más patente es la formación y puesta en práctica de un proyecto histórico que tiene como fin fundamental reproducir las condiciones más adecuadas para la aceleración del proceso de acumulación de capital, hecho que conllevó a romper definitivamente con cualquier intento de desarrollo nacionalista; ya que a su vez implica reproducir y fundamentar los elementos que hacían posible la acumulación, uno de los cuales, era principalmente la presencia del capital extranjero. Esto obligó por tanto, a romper con aquellos grupos, económicos, políticos y sociales, que podrían estar interesados en implementar otro tipo de medidas de corte nacionalista y que no comprometiera la economía nacional a los intereses de los monopolios extranjeros, estrechando con ello los vínculos de dependencia y la condición de subordinación a éstos.

Las clases subordinadas, en este orden de cosas, no sólo fueron estrictamente sujetadas a los interese del capital monopolista a través de la represión física, sino también a través del control que sobre ellos permitían ejercer las centrales obrera y campesina, comprometidas, a su vez, concesiones económicas, se logró calmar el ánimo de las masas populares y con ello mantener intacta la correlación de fuerzas a favor de dicha burguesía.

El énfasis, estaba puesto principalmente en los mecanismos que el Estado, por tener en sus manos, podía mover para favorecer l acumulación. Así, una de las principales medidas, fue instrumentar una política fiscal que exentara del pago de impuestos, las altas utilidades de los capitalistas, lo cual serviría para incentivar la reinversión. En la misma medida se gravarían con más firmeza, los ingresos medios y bajos .

En el mismo sentido, actuó el Estado a través del subsidio que prestaba mediante la reducción de los precios de los bienes y servicios que proporcionaba, como eran el petróleo y electricidad principalmente. Junto con ello, también se daba la creación de una serie de obra de infraestructura básica que venían a crear economías externas a las industrias privadas.

Una elevación de las tasas de interés, por otra parte, permitió al Estado, una mayor absorción de recursos financieros que fueron canalizados a la industria, a través de tasa de interés preferenciales, o mediante el apoyo directo con instituciones como Nacional Financiera.

Otro de los elementos de la estrategia económica fue el uso del crédito externo, para financiar, tanto el déficit presupuestario originado por la política de subsidios a la industria, como para sustituir los recursos que antes se venían obteniendo a través de la exportación de mercancías por la menor capacidad que empezó a mostrar el sector agropecuario para mantener su ritmo de exportaciones y por la mayor importación de bienes manufacturados y tecnología, así como de aquellos bienes agrícolas que dejaban de producirse al interior de la economía.

Finalmente, el elemento central de toda la estrategia, fue la amplia apertura a la inversión extranjera, bajo el argumento de que vendría a proporcionar una mayor dinámica al desarrollo económico del país, dada cierta insuficiencia de recursos internos para lograrlo.

Como haya sido, sin embargo, el hecho es que se favoreció ampliamente a los capitalistas extranjeros, permitiéndoles tomar posiciones junto con la burguesía nacional para llevar a cabo el control de la economía mexicana.

La instrumentación de esta política económica, será el principal elemento que servirá a la burguesía nacional, como ya se decía antes, para asegurarse su acumulación de capital bajo condiciones monopólicas.

Es importante señalar aquí que, a pesar de que se habla de una burguesía nacional, ésta ya ha entrado en este periodo en una etapa de nulificación de su carácter nacional, por su asociación creciente con el capital extranjero. Es importante señalarlo, porque a partir de este momento, no sólo se ha demostrado la imposibilidad histórica para llevar a cabo un desarrollo nacional y autónomo, sino que además, ha llegado el punto de no retorno, a partir del cual, es tal su compromiso con el capital extranjero, que ha borrado toda posibilidad de plantear un camino diferente, al trazado por las políticas de la industria transnacional.