DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

Hilario Barcelata Chávez

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3.2.5. La empresa transnacional. Sus efectos en la economía mexicana

En esta etapa de análisis, en que la inversión extranjera hace su aparición en forma de empresas transnacional en la industria, va quedando claro que el funcionamiento de dichas empresas no responden al interés de la sociedad mexicana, vista en su conjunto, y muy por el contrario, por obedecer a intereses ajenos, crea situaciones de agudo atrofiamiento y máximo dependencia, elementos que no sólo son el efecto que provoca la existencia de dicha inversión, sino también, el principal mecanismo que posibilita la reproducción de las condiciones que le son más adecuadas para su propia reproducción.

Las estructuras de empleo en nuestro país, han sido alteradas por las ET, que son las principales portadoras de una tecnología intensiva en el uso de capital constante, esto es, que tiende a sustituir fuerza de trabajo con capital, lo que provoca y agrava la fuerte tendencia al desempleo de la economía nacional. Tenemos así, por ejemplo que los sectores con presencia mayoritaria de ET, generaron en 1965 el 19% del empleo industrial y el 24% del incremento de la ocupación, entre 1965 y 1970; mientras que los sectores con una mayor presencia de empresas nacionales, generaron el 81% del empleo y representaron el 76% del incremento en los años citados . Estos datos se hacen aun más relevantes, si pensamos en la amplia participación que tienen las ET en todos los sectores de la industria, l cual lleva a concluir que en realidad no aportan un mayor beneficio a la economía con una mayor participación, en cuanto a las estructuras de empleo, ya que sus amplios montos de inversión (de las ET) se corresponden con las bajas tasas de empleo generado, lo cual no justifica una política de atracción y favorecimiento de la inversión extranjera, sí, por otro lado, se advierte la relación directa que existe entra mayores volúmenes de inversión extranjera y menores tasas de incremento en el empleo. Esta situación obedece a dos circunstancias: primero, la expansión del empleo, no es una meta en sí, de las ET o de las EN, sino, por el contrario, en el afán de lucro. Si el uso de tecnología ahorradora de mano de obra que se combina además, con una sobreexplotación del trabajo, produce una mayor tasa de ganancia, ésta, es utilizada.

En segundo lugar, el hecho de que las empresas nacionales, generen un mayor empleo que las ET, no significa que aquellas respondan a un patrón de empleo más adecuado, sino que su menor capacidad para absorber nuevas tecnologías ahorradoras de mano de obra, es la que les impide, hasta cierto punto, contribuir a u mayor desempleo.

Las decisiones sobre las alternativas tecnológicas, como dice Fanjzylber, se efectúan en base a criterios de racionalidad microeconómica. Al ser las ET sobre quienes recae dicha responsabilidad y a sabiendas de que las EN seleccionan técnicas similares para mantener su capacidad competitiva, se concluye que:

“... el perfil tecnológico tenderá a responder mucho más a los objetivos de crecimiento y diversificación industrial que a la preocupación de carácter macroeconómico de garantizar la expansión a largo plazo del empleo”

Por otra parte, y con relación a la importación de tecnología obsoleta de los países dominantes, es importante señalar, que a través de ésta, se originan otros fenómenos con serias consecuencias para la economía nacional.

Uno de ellos, es la amplia capacidad ociosa con la que operan la mayoría de las ET principalmente debido a que dicha tecnología, da origen a un tamaño de planta muy grande para el tamaño del mercado interno nacional. Esto provocará el hecho de que dicha capacidad ociosa, se financie mediante el incremento de los precios de los bienes así producidos aprovechando para ello la posición monopólica que han adquirido las ET, incrementando así los niveles de inflación del país, y diferenciando con ello, aún más el consumo entre las esferas altas y baja del mercado interno.

Esta situación, origina también, la falta de competitividad de los bienes producidos a nivel nacional, con respecto a los producidos en los países dominantes. No sólo porque alcancen un mayor precio, absorbiendo la capacidad ociosa, sino también, porque son producidos con tecnología menos moderna que utilizada en los países dominantes. Esto generará dos fenómenos: primero, la falta de competitividad de los bienes nacionales con los bienes extranjeros aleja a la industria nacional de una participación en los mercados mundiales; y segundo, dicha incapacidad de competencia obliga a crear una estructura proteccionista a nivel interno para proteger a la industria nacional de la competencia extranjera.

Cabe aquí resaltar que fue el proteccionismo un de las medidas de política económica que el Estado Mexicano utilizó con mayor empeño para poder impulsar el proceso industrializador en México, defendiendo así a una industria que por atraso relativo no se encontraba en condiciones de competir con los productos manufacturados que provenían del exterior. Así, las políticas proteccionistas se convirtieron en el eje principal alrededor del cual giró la posibilidad de llevar a cabo la acumulación de capital en la industria.

Las medidas arancelarias hacían más baratas las mercancías producidas por la industria nacional que las que se importaban, y así, ésta pudo ganar terreno y consolidar su posición en el mercado interno.

Esto sucedía sin embargo, parcialmente ya que dicho proteccionismo favorecía únicamente el Sector II, el que mediante se encontraba desarrollado, mientras que el Sector I, quedaba desprotegido, lo que limitó su surgimiento y expansión.

De esta situación se desprende dos hechos: primero, que las formas que adoptaron y siguen adoptando las medidas proteccionistas, que en última instancia respondían a las condiciones históricas y el grado de desarrollo de la propia industria orientaron al aparato industrial a una especialización en la producción de bienes de consumo, donde era más seguro invertir y sobrevivir, mientras que el sector productor de medios de producción se expandía lentamente y con mayores dificultades. Esta situación fue agudizando la dependencia de la industria nacional con respecto al exterior por la necesidad de importar los bienes de capital para la reposición y la inversión nueva, ante la ausencia de una producción nacional de los mismos. Por otra parte, esto posibilitó, al librar de la competencia al Sector II, que éste anquilosara una estructura productiva que no desarrolló niveles de competitividad tan elevados como los otros países, hecho en el que también jugaron un papel relevante las formas que adquirieron las transferencias de tecnología. Ello hizo necesario aplicar nuevamente medidas proteccionistas cerrando así, el circulo vicioso del desarrollo industrial del país: escasa competitividad-proteccionismo-falta de competencia- ineficiencia y escasa competitividad- proteccionismo- etc.

En segundo lugar, podemos comprobar también, que el proteccionismo surgió como una política destinada a proteger ciertos sectores de una industria ya establecida, más que a promover el surgimiento de nuevas ramas industriales, lo que hace corresponsable el proteccionismo del escaso desarrollo de ciertos sectores industriales y de otros vicios que la industria nacional prohijó y acumuló. Otro de los signos claves que ha marcado el funcionamiento de las ET en la economía nacional, ha sido, los efectos que ha ocasionado en el sector externo de la economía.

Las formas y el funcionamiento de las ET; su estrecho vínculo con sus matrices en sus países de origen y el hecho de ser parte complementaria de un conglomerado más amplio, han presionado para que los flujos de importación de bienes vayan creciendo, mientras los niveles de exportación se han ido deteriorando con las consecuentes presiones negativas en la balanza de pagos.

El amplio grado de dependencia y subordinación de la economía mexicana con respecto a los monopolios extranjeros, se refleja principalmente en los volúmenes de importación de bienes cada vez más necesarios para el funcionamiento de la planta industrial y su principal promotor ha sido la industria transnacional que opera en el país, que ha convertido en un mecanismo de su expansión, la absorción que de sus productos y su tecnología obsoleta hacen las ET en calidad de filiales. Por ello, veremos que son principalmente las ET quienes mayores niveles de importación de productos efectúan. Tenemos así, que mientras el 70.5% de las EN importaban menos de 500 mil pesos al año, en 1970, sólo el 21.3% de las ET, importaban dicha cantidad. El 27.3% de las EN importaban más de 500 mil pesos y menos de 10 millones, mientras el porcentaje para las ET, es de 59.8% en ese rango .

Las importaciones de las ET en el sector industrial representan aproximadamente un 25% del total de las importaciones efectuadas en el país, y un 38% de las importaciones realizadas por las empresas privadas.

Por otra parte, dentro de la estructura de importaciones de las ET, sobresale la participación de la industria química con un 15.6% y la industria de vehículos y equipo de transporte con un 26.5%, las cuales, junto con la industria de maquinaria eléctrica, no eléctrica y farmacéutica y de cosméticos hacen un 70% de las importaciones de toda la industria trasnacional fenómeno que se debe al hecho de que por ser ramas modernas en las que se pone énfasis en el uso intensivo del capital constante, los volúmenes de importaciones son mayores; además de la insistencia en el establecimiento de este tipo de industria como mecanismo para absorber las creciente exportaciones de los países dominantes. Este argumento, toma mayor validez, si consideramos que las ET adquieren, casi el total de sus importaciones de su matrices, lo que estrechan aún más, la relación de dependencia de México, con respecto a los países de donde provienen las ET; sobre todo por la incidencia que tienen las importaciones de las ET, en el volumen total de importaciones de nuestro país.

A este cada vez más elevado flujo de importaciones inducido principalmente por la forma de operar de las ET, y por las crecientes necesidades de las EN, ante la ausencia de una producción interna adecuada de medios de producción, se contrapone la menor capacidad de exportaciones del conjunto de la industria nacional y principalmente de las ET. Del total de empresas industriales existentes en México, el 72% exportan menos de 500 mil pesos, lo cual sitúa a la mayoría de las empresas en el rango más bajo, de acuerdo al valor de las exportaciones. Si consideramos, además, que gran parte de las empresas incluidas, sólo exportan circunstancialmente (44% de dichas empresas) , esto da un volumen de exportaciones aún más reducido.

En este mismo rango, se encuentran el 74% de las empresas nacionales y el 65% de las ET, lo cual quiere decir, que los mayores volúmenes de exportación se concentran en un número muy reducido de empresas. En las nacionales, el 5% (153 empresas), producen el 76% de sus exportaciones totales y en las ET, el 10% (63 empresas), generan el 88% de su total.

Podemos observar, que las ET, concentran el 37% de las exportaciones totales realizadas por el sector industrial en su conjunto, cifra bastante baja si consideramos su mayor capacidad productiva y competitiva con respecto a las EN que concentran el restante 63%; hecho que delata la escasa participación de las ET en la expansión de la economía nacional hacia el mercado externo.

En el cuadro 26, podemos constatar la escasa proporción que alcanzan las ventas al exterior con respecto a las ventas totales de la ET norteamericanas, que están orientadas, más bien a la producción para el mercado interno.

Podemos apreciar así, al menos para las ET norteamericanas, que son las de mayor participación en la economía mexicana, que la mayor parte de sus ventas se hacen a nivel local, y sólo una escasa proporción se exporta. Resalta en todo caso, sobre todo, las de equipo de transporte cuyas exportaciones representan el 53% del total de sus ventas; las de productos químicos y derivados un 4.3% y las de alimentos con un 5.7%

Según Fanjzylber, estas mismas ramas son las que contienen un mayor nivel de exportaciones en el conjunto de las ET que operan en México, y sus porcentajes son: 13.6% para alimentos, 23% para productos químicos y 15.2% para vehículos y equipo de transporte.

Sobresalen así, dos fenómenos: Uno, es la escasa participación de las exportaciones e las ventas totales de las ET; y dos, la concentración de estas exportaciones en productos de carácter intermedio (38.2% sobre el total de las exportaciones de las ET) y de consumo, específicamente alimentos (13% de ese total).

Es de esperarse la primer tendencia, ya que la política de las ET es establecerse en otros países para aprovechar su mercado interno, ya que lo que busca es desconcentrar y expandir la producción que por el mismo desarrollo del capitalismo va saturado cada vez más los mercados de los países dominantes; desde esta óptica, las exportaciones de las ET carecen de razón de ser. Además, el mercado interno presenta condiciones satisfactorias para la producción de las ET, sobre todo por ser un mercado cautivo.

En todo caso, las exportaciones se concentran en bienes intermedios, para cuya producción se instalan plantas en México, para aprovechar la alta tasa de ganancia, más que para aprovechar su mercado interno, que por cierto, no es su principal demandante. Las industrias de ensamblaje de autos, de productos químicos (materias primas elaboradas) y demás industrias intermedias y maquiladoras, son el ejemplo irrefutable de dicho fenómeno. Por ello, son las ramas en las que los porcentajes de ventas al exterior son los mayores.

Esta situación, viene a comprobar, de que manera las ET, pueden determinar, el desarrollo industrial del país y modelar la estructura productiva. Definiendo, tanto la forma del producto social, como ya vimos, como la forma de las importaciones y su volumen, así como el de a las exportaciones.

Es posible observar, entonces, que las ET, generalmente operan deficitariamente y que, además, son las principales responsables del déficit cada vez mayor en la balanza comercial del país.

El déficit comercial de las ET en 1970, ascendía a 500 millones de dólares, lo cual representa un 47.4% del total del déficit en la balanza comercial del país, que en ese año fue de 1295 millones de dólares. El mismo porcentaje, para 1971, se había elevado a 54.9% y en 1972 fue de 51.2% .

Esto prueba suficientemente, la enorme importancia que adquieren las ET y su forma de operar que hemos analizado en el marco más general de la economía.

A mayor ahondamiento en el problema, podemos observar el siguiente cuadro, que muestra los coeficientes de importaciones y exportaciones de las ET, y permite observar en que ramas se concentra más el déficit comercial.

Podemos ver, que las disparidades más graves, se muestran principalmente en productos metálicos (2.1 y 20.6), maquinara no eléctrica (3.3 y 16.1), equipo de transporte (3.6 y 33.8), química (4.4 y 13.7), hule y productos de hule (0.9 y 13.8). Esto nos habla de que el déficit comercial de las ET, actúa preponderantemente: bienes de consumo durables y bienes intermedios; destacando además, el enorme coeficiente de importación para bienes de capital, lo cual fundamenta la idea de que, efectivamente, las ET no traen consigo el progreso técnico al país, sino que agravan la dependencia tecnológica ya existente.

Otro de los fenómenos a observar en el sector externo, es el de los recursos financieros que se fugan al exterior y que tienen su origen en el pago por las transferencias tecnológicas, pero también, por utilidades que son exportadas.

En 1971, el 86% de los pagos totales por dicho renglón (pagos de transferencia de tecnología), correspondía a la industria manufacturera.

Nuevamente, podemos observar, que son las ET, en este renglón, quienes mayor aportación dan a esos flujos de capital. Así, el 78.8% de dichos pagos efectuados por empresas en la industria se originaron en ET, un 19.5% en las privadas nacionales y sólo 0.7% en las del Estado .

Podemos observar así, la amplia influencia que tienen las ET sobre el tipo de tecnología que se utiliza en México y habida cuenta de que ésta no se selecciona de acuerdo a criterio de beneficio para el país receptor, sino para la empresa en particular, podemos concluir que ésta, se vuelve un mecanismo determinante para la definición de la forma que adquiere el producto social de la industria en México.

Por otra parte, esto muestra también, la elevada dependencia de las importaciones de tecnología por parte de las ET, en comparación con las EN, lo que comprueba que las ET, tienden a convertirse en mecanismo para la recepción de exportaciones venidas de su país de origen y más particularmente de sus casas matrices, en un proceso de expansión y control.

Es digno de sobresaltar, finalmente, que uno de los principales fenómenos ocasionados por el funcionamiento de la industria transnacional en nuestro país, ha sido, la descapitalización de la economía nacional.

Suele afirmarse, que las inversiones extranjeras son un mecanismo complementario al insuficiente ahorro nacional. Una masa de recursos financieros que permitirá financiar el desarrollo del país. Nada, sin embargo, hay más lejos de la verdad.

La creciente expansión de las ET en nuestro país ha sido financiado con recursos internos y gran cantidad de ellos, han sido drenados a sus países de origen mediante diferentes vías, como la de pago por regalías, asistencia, técnicas, intereses, e incluso sobrefacturación en las importaciones y subfacturación en las exportaciones. Para las ET el principal mecanismo para la obtención de recursos financieros internos, ha sido el acceso al crédito interno. Tenemos así, que mientras en 1965 las ET obtenían para su expansión 54% de recursos externos y 46% de recursos internos, hacia 1970, esta proporción ya se había revertido, mostrando un 43% para el primero y 57% para el segundo, esto es, que más de la mitad de los recursos que se allegaban las ET, era de origen nacional .

En 1963, los créditos obtenidos internamente por las Et, representaban 63% del total de créditos de corto plazo, mientras que en 1970, este porcentaje se elevaba en 69% .

Las ramas industriales en las que se muestra con mayor fuerza esta tendencia son: alimentos, 69% en 1964 y 73% en 1970; madera 38% y 90%; papel 76 y 90%; imprenta 40 y 64%; cuero 33 y 50%; química 63 y 75%; maquinaria eléctrica 69 y 73% y equipo de transporte 38 y 59% .

Finalmente, en el cuadro 28, podemos observar el flujo masivo de recursos hacia el exterior comparándolo con el flujo de ingresos relativamente menor, por ejemplo: para 1960 el total de ingresos por inversión extranjera era de 78 428 000 dólares, mientras que los egresos sumaban el mismo año 141 575 000 dólares, es decir, éstos fueron 80% más altos que los ingresos, dividiéndose 82 736 000 dólares de utilidades y 58 839 000 dólares de regalías y otros pagos. Esto es, el 585 de los egresos fue por concepto de utilidades, mientras que el 42% pertenecía a pagos de intereses y regalías, notándose la gran proporción que este renglón alcanzó en ese año. Las utilidades remitidas fueron de 37 493 000 dólares, esto es, el 46% del total de dichas utilidades. Siendo el saldo entre egresos e ingresos de 63 147 000 dólares desfavorable para México.

En 1970, el total de ingresos fue de 322 775 000 dólares y los egresos sumaron 473 552 000 dólares, esto es fueron un 42% superior a los ingresos. Las utilidades obtenidas ese año, fueron 261 008 000 dólares (55% del total de egresos) y los pagos por interese, regalías y otros pagos fue de 2 125 544 dólares (45% del total de egresos). De dichas utilidades, 154 175 000 dólares (59% del total) fueron reinvertidas mientras que 106 833 000 (41% del total) fueron remitidas. El saldo entre egreso e ingreso fue en el mismo año de 150 777 000 dólares, desfavorable para México.

Mediante estas cifras, podemos notar el gran flujo de capitales que corren hacia el exterior y la parte reinvertida, que si bien representa más de la mitad de las utilidades obtenidas, no oculta la magnitud de las utilidades que son remitidas

Otra forma en la cual fluyen los capitales al exterior es a través de los pagos por intereses, regalías y otros pagos, que representan una amplia participación de los egresos.

En total, los flujos de capital al exterior en 1960 (utilidades remitidas, pagos de intereses y regalías) sumaban 96 133 000 dólares, lo que representó el 68% del total de los egresos, una parte, considerablemente alta, sobre todo, si se considera que en ese año, el total de ingresos fue de 78 428 000 dólares.

En 1970 ese porcentaje fue de 67.4% (319 377 000 dólares), lo cual quiere decir que la tendencia de una amplia proporción que fluía al exterior se mantuvo.

Esto habla, no sólo del amplio flujo de capitales al exterior y por tanto de la mayor descapitalización de la economía mexicana a través de las utilidades de las ET, y de los pagos que éstos efectúan al exterior, también habla de un creciente déficit incluido en la balanza de capitales, que se conjuga con el déficit en la balanza comercial y lleva la balanza de pagos a una aguda situación cuya única salida ha sido una creciente disposición del crédito externo, para saldar los déficits creados. Otra forma de financiar dichos déficits ha sido la atracción de nuevas inversiones extranjeras, lo que no hace sino reproductor la misma situación, pero a niveles más críticos.

El endeudamiento externo, viene a ser pues, junto con los mayores lujos de inversión extranjera, el elemento que sostendrá el desarrollo del patrón de acumulación que ha creado los problemas que has provocado recurrir a dicho financiamiento. Problemas que se ahondarán mientras dicho patrón de acumulación siga vigente, cerrando con ello el círculo vicioso de la dependencia y la subordinación económica.