DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

Hilario Barcelata Chávez

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2.2.1 Industrialización y Mercado interno

La base material que servirá para el crecimiento de la industria en México, son por un lado la capacidad industrial instalada con anterioridad, y por otro el mercado interno creado por las actividades productivas, que se desarrollan alrededor del sector agrominero-exportador. Otro factor que actúa en el mismo sentido son las circunstancias favorables de sustitución de importaciones y de industrialización en general tales como las coyunturas históricas que significaron la primera guerra mundial, y la crisis de 1929; esto es así ya que

“...la imposibilidad de seguir importando en estas oportunidades los productos manufacturados, generó una demanda insatisfecha por parte de ciertos sectores de algunas sociedades dependientes. Y es, para atender esa demanda, en circunstancias en el que el poder adquisitivo no siempre había disminuido significativamente durante la crisis, que las industrias nacionales vieron de desarrollarse con mayor o menor rapidez en función de su base anterior...”

Por otra parte, y en el mismo sentido, esta coyuntura obligará la búsqueda de nuevos espacios al interior de la economía para seguir llevando a cabo la acumulación del capital.

Sin embargo, no hay que sobrevaluar la importancia de estos fenómenos. Si bien es cierto que permiten dar un fuerte impulso a la industria, también es cierto que ésta ya venía desarrollándose basada en el estrecho mercado interno que se ensanchaba por la concurrencia del fenómeno antes mencionado, per también, por la creciente proletarización del campesino, como consecuencia del desarrollo de las relaciones de producción, y también por el amplio despojo de tierra, lo cual significaba no sólo el incremento de la demanda de productos, sino también y principalmente la separación del productor de sus medios de producción. Además la proletarización de una cada vez mayor clase media formada por estudiantes, profesionistas, funcionarios públicos. Etc., y la misma industria que forma parte de la demanda de bienes producidos al interior de la economía.

Este impulso industrial, muy débil, aún, que se viene mencionando, es propiciado, como ya vimos, por el creciente poder económico que comienza a adquirir la burguesía industrial y por las facilidades que se comienza a presentar, para su acumulación de capital (ampliación del mercado interno, política económica favorable, etc.).

De cualquier manera, los procesos de desarrollo industrial en México, no se da en forma acelerada durante este período, pese a las condiciones propicias que ya vimos. Aquí encontramos que existen dos razones de gran peso que lo obstaculizan: una es que al encontrarse la economía mexicana abierta por completo al exterior, la industria nacional tenía que enfrentarse a la competencia de las manufacturas importadas; y la segunda es que el sector más dinámico de la acumulación da capital se encontraba monopolizado por capitalistas extranjeros, y por tanto, los recursos originados en la economía nacional serán exportados a sus países de origen. Así, en la medida que esta situación se vea modificada, esto es, que se logre aislar al mercado interno de la competencia externa y se logre una acumulación de capital que circule hacia dentro del país y sea con ello desplazado como eje de la acumulación el sector exportador se logrará un proceso de industrialización.

Por otra parte, estos cambios y transformaciones que ya se venían dando al interior de la economía, en el sentido de una mayor modernización y dinamización del sistema productivo coinciden con el expansionismo del capitalismo mundial que requería: por un lado satisfacer su creciente demanda de materias primas y alimentos, como consecuencia de su expansión industrial y por otro, un mecanismo que permitiera absorber la gran corriente de manufacturas producidas en los países imperialistas y de la maquinaria devenida obsoleta.

Así. A la vez que la modernización de la economía y la necesidad de industrialización del país, son mecanismos para el desarrollo del mismo; de la misma manera, se convierten en condiciones básicas para la reformulación de los términos en los cuales se da la dependencia económica, y condición necesaria para que el desarrollo, tanto de los centros hegemónicos, como el de México no se detengan.

De esta forma, a partir de este momento, la industria nacional, comienza a tomar forma de elementos que servirá como eje central del crecimiento de la economía moderna en México, a la vez que será el punto de apoyo del que se valdrán los países capitalistas dominantes, para su expansión toda vez que será aquella quien absorba las grandes cantidades de capital exportado por éstos, que de manera estratégica se irán incorporando a la economía nacional.

Esa constante expansión del mercado interno, va a permitir, principalmente, el crecimiento de las industrias de bienes de consumo, ya que la demanda que existe en aquel, se sustenta fundamentalmente en el poder adquisitivo de aquellos que reciben salarios y no de aquellos que se apropian de la plusvalía producida, puesto que su demanda la satisfacen, casi por completo, las manufacturas importadas. Así tenemos que en este periodo adquieren mayor fuerza las industrias textiles, alimentos, de calzado, bebidas, útiles domésticos y demás. Industrias, que pueden operar a bajos costos sobre todo por que se basan en el empleo intensivo de fuerza de trabajo, y por tanto están en mejores condiciones de competencia que las manufacturas extranjeras.

Hasta esta etapa, en México aún prevalecía un patrón de acumulación basado en el sector exportador. Este que era el eje central de la dinámica del desarrollo económico había subordinado el accionar y condicionado el funcionamiento de los demás sectores que necesariamente surgen a partir de él. Tampoco había abandonado el país, su posición en la división internacional del trabajo. En este marco, surge la industria, es decir, cobra impulso, primero por la propia dinámica del sector exportador y aunque más tarde logra cierta independencia de él, al generar su propia dinámica, ésta resulta muy relativa, ya que dicho sector aunque se le subordine a los intereses de la propia industria, seguirá siendo condición necesaria para su expansión. Ala vez que es también, condición para su sobrevivencia, en la medida que es una fuente de recursos que permitirán el financiamiento del proceso industrializador. Por ello es que dicho patrón de acumulación basado en el sector exportador nos e ve cuestionado durante la revolución. Más bien parece ser, que se tratará de servirse de éste para llevar a cabo la modernización del país, sin que ello implique su liquidación. Por ello mismo es que el crecimiento de la industria en esta etapa específica al menos, estará limitado por “... la dependencia al funcionamiento del sector exportador, que es, en último término, la dependencia del funcionamiento del sistema capitalista mundial en su conjunto...”

Cuando al presentarse circunstancias coyunturales que quebrantan el funcionamiento del sector exportador (como la crisis del 29) o el de la división internacional del trabajo en su conjunto (la segunda guerra mundial) se presentan condiciones propicias para un despegue industrial acelerado, con posibilidades de modificar o incluso disminuir dicha dependencia y adquirir una dinámica propia y autónoma. El atrofiado desarrollo posterior de la industria y la incapacidad de la burguesía nacional de llevar a cabo el proceso de industrialización se deberá, ya más a las formas en que penetrará el capital extranjero en esta rama económica, y alas pautas de producción que impondrá, así como a las circunstancias concretas en que se presenta y a las condiciones internas de dicha burguesía, más que a la dependencia con el sector exportador o ala incapacidad de acumulación de la burguesía.