DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

DESARROLLO INDUSTRIAL Y DEPENDENCIA ECONÓMICA EN MÉXICO. 1940-1970

Hilario Barcelata Chávez

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1.1.2. El cambio de centro hegemónico

En aquella época, la mayor parte de la inversión extranjera correspondía a Inglaterra, que era el centro hegemónico alrededor del cual giraba la economía mundial. Sin embargo, a principios del siglo presente, fue desplazada poco a poco de su posición dominante, por Estado Unidos, que estaba llevando a cabo un rápido proceso de crecimiento interno y de expansión externa sobre todo hacia los países latinoamericanos y principalmente hacia México.

Su posición de predominio en México, se ve socavada por estados Unidos, y el siguiente cuadro muestra este hecho.

Así vemos como ya para finales del siglo XIX y principalmente del XX, la mayor parte del comercio exterior de México se realizaba con los Estados Unidos, en la medida en que se iba volviendo mínimo el intercambio comercial con las naciones europeas, principalmente con Inglaterra, de donde provenía el 50% de las importaciones a principios de la época independiente, porcentaje que “... se redujo al 35% en 1876 y solo el 11% en 1910...” .

Este fenómeno obedece al amplio impulso que estaba teniendo la economía estadounidense como resultado del desarrollo de nuevas ramas de la actividad productiva, principalmente en lo que se refiere a su industria pesada y química, y que le permite llevar a cabo su expansión imperialista, una vez consolidada su posición interna. Como contraparte, observamos, la decadencia de Inglaterra quien se queda a la zaga en la producción e innovación tecnológica e industrial, la cual significaba que reunía un gran numero de instalaciones industriales e infraestructura que se habían vuelto obsoletas. Pero que, sin embargo, no era posible restituir con los nuevos avances tecnológicos por lo costoso que esto hubiera resultado. De esta manera, su aparato productivo, dejaba de responder a las nuevas necesidades que imponía el desarrollo.

Otro punto en contra, fue también, que la innovación tecnológica logró desarrollar nuevos productos sustituyendo los que ella producía. Además

“... otros países poseían un mercado interior en expansión como consecuencia de su propia industrialización, mientras que el mercado inglés, no adelantaba al mismo ritmo. No sólo podían satisfacer su propia demanda interior, sin necesidad de recurrir a las importaciones inglesas, sino que para poder utilizar rentablemente sus grandes plantas recién creadas, necesitaban irrumpir en el mercado mundial, cosa que hicieron a expensas de Inglaterra...” .

Este cambio de centro hegemónico o de dominación, adquiere una relevancia considerable por las consecuencias que ocasionará en el funcionamiento de la economía mexicana. Por principio, significó una modificación en las condiciones que regían la vinculación externa del país, porque cambió el sentido de la misma y de las características básicas que rigen la forma en que la economía mexicana se inserta en la órbita imperial. Dicha presencia norteamericana deja de limitarse a la explotación de materias primas necesarias para su actividad industrial y en cambio”... empezó a incursionar con vigor en la colocación de manufacturas, competir en la obtención de concesiones ferroviarias, invertir en industrias y formar grandes ranchos agrícolas y ganaderos...”

Comparativamente dicha vinculación presentaba las siguientes características y cambiaba de la siguiente forma:

Con Inglaterra se:

“...establecía un aparato de apoyo mercantil para la colocación de sus productos, ya que les resultaba ventajoso y a veces necesario organizar estructuras financieras y distribuidores para la venta y manejo de las importaciones y exportaciones. El interés por la banca provenía de la tendencia a colocar ahorros de pequeños inversionistas o de grandes capitalistas en aventuras probadas y también en bonos de la deuda de México, al grado de que asumían parte considerable de la misma y sobre todo, requerían de canales de intermediación financiera para las funciones mercantiles...”

Esta forma de vinculación, contrasta fuertemente con la que empezaba a establecer Estados Unidos, quien se planteaba:

“...una relación que se caracterizaba por su sentido de competencia y de lucha, no sólo por las realidades de la esfera económica, sino también por las amenazas de despojos territoriales. (...) La exportación de capitales para la explotación de recursos naturales, era el centro de interés para los Estados Unidos, y en cambio la exportación de bienes o las inversiones en servicios públicos o en bonos de la deuda, guardaba un interés menor...” .

Con lo anterior podemos observar, que mientras Inglaterra principalmente construía un mecanismo financiero que asegurara la comercialización de sus mercancías y de materias primas que importaba, los Estados Unidos, tomaban una actitud ofensiva y trataban de acaparar el control de las actividades productivas más importantes, de tal manera que pudiera integrar dichas actividades a sus procesos productivos, adaptándoles al funcionamiento de éstos.

Algo muy importante además, es que la posición norteamericana es de franca competencia con nuestro país, ya que no hay que olvidar que Estados Unidos es uno de los principales productores de materias primas y de alimentos. De esta manera, la economía mexicana no sólo queda sujeta a la dirección que los monopolios norteamericanos le conduzcan, sino que además, en las actividades en la que no penetra, antepone una situación de franca disputa.

De esta forma, que da claro, que mientras con el dominio inglés, la economía mexicana, jugaba un papel más bien complementario, con Estados Unidos, esta situación cambia hacia una lucha e intromisión total, en casi todas las ramas de la actividad productiva.

Una idea, de lo que significaba México para Estados Unidos, en cuanto receptor de sus inversiones en el extranjero, nos la da los siguientes datos: mientras que las inversiones extranjeras europeas en 1991, en México, significaban un 5.5% del total de ellas, las de origen estadounidense significaba el 45% del total por este país, realizadas. Véase, también la información contenida en el cuadro 2, que muestra la importancia de las inversiones estadounidenses en México.

Esta ofensiva económica, llevada a cabo como vemos, por Estados Unidos sobre México, se explica y tiene otro carácter debido a que, mientras que

“... indiscriminadamente, las inversiones de los capitales europeos eran un fruto natural del liberalismo económico; las norteamericanas, en cambio, a diferencia de las inversiones europeas en México, y aún de las norteamericanas fuera de México, tenían el carácter especifico de conquista económica o de penetración pacífica...” .

De ahí la relevancia que toma el hecho de que sea el capital norteamericano y no el inglés, el que poco a poco comience a ejercer el dominio, casi absoluto, de los sectores productivos, en los que guardaban intereses, de la economía mexicana.

Así comienza a perfilarse la relación dominio-dependencia entre México y los Estados Unidos, quedando claro, como en esos momentos, dicha relación ha cambiado de modalidad y sobre todo vuelve más estrecha, no por la cercanía geográfica, sino por la capacidad que adquiere la economía norteamericana a sus propios intereses, subordinando a éstos, los interese de nuestro país.

Esta es, pues, la consecuencia de las prácticas imperialistas, que refuerzan la posición de los monopolios y debilitan la de los países dependientes o dominados, los cuales, quedan incluso, sin la capacidad de dirigir sus destinos económicos.

Hay algunos aspectos, que hay que tener en cuenta, sin embargo, y es que la misma situación interna de nuestro país, muchas veces ha posibilitado, la penetración imperialista; las más de las veces, ignorando las terribles consecuencia, como durante el Porfiriato, en donde, envueltos en el apogeo del pensamiento liberal se recibía con beneplácito, la llegada de capitales extranjeros al país, pensando en que éstos contribuirían al desarrollo económico del mismo. Las posibilidades de que esto haya sucedido, las analizaremos en el siguiente punto.