SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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POBREZA Y DEMOCRACIA

Para reducir la pobreza se requiere que haya crecimiento económico. Pero ello no es suficiente. Como he dicho en otra colaboración (Diario de Xalapa, 06-08-2004) para garantizar que los recursos adicionales se destinen a este fin, se requiere un marco institucional que permita transformar la riqueza incrementada en recursos públicos orientados a la consecución de una vida digna y la disminución de la desigualdad. Y esto -a su vez-depende de que los arreglos institucionales y las políticas públicas expresen los objetivos y las necesidades de quienes están en peor condición.

Esto significa que la reducción de la pobreza (que es un factor crucial para promover el desarrollo económico) depende fundamentalmente del fortalecimiento de la democracia y el goce de otras libertades políticas (incluida la libertad de expresión y de debate) que juegan un papel esencial para que los logros del crecimiento económico se traduzcan en desarrollo humano.

La importancia de la democracia en la consecución de fines sociales radica en tres aspectos: 1) Su importancia intrínseca, es decir, por cuanto que los derechos políticos son una de las capacidades esenciales en la vida de las personas; 2) Su contribución instrumental, es decir el papel que juega como mecanismo que amplía las posibilidades de los individuos para expresar y defender sus demandas de atención política y su capacidad para provocar una respuesta social para que se satisfagan sus necesidades económicas. La democracia otorga la oportunidad expresar las necesidades y demandar enérgicamente el establecimiento de medidas para satisfacerlas. El hecho de que los gobiernos actúen a favor del mejoramiento del bienestar de la sociedad depende de las presiones que se ejerzan sobre ellos. Por ello es importante que existan libertades políticas como votar, criticar, protestar, etcétera. Habiendo democracia (incluyendo la participación política y la libre oposición) los gobiernos y los gobernantes, tendrán incentivos políticos para escuchar lo que quieren los individuos, porque tienen que hacer frente a sus críticas y buscar su apoyo en las elecciones.

3) Su papel constructivo en la creación de valores y normas y en la conceptualización e identificación de las “necesidades” particularmente las económicas en un contexto social, puesto que la libertad de expresión, garantiza la discusión y los debates públicos abiertos, fundamentales para este fin. La creación de los valores sociales de manera documentada y sin que estén definidos y reglamentados por la autoridad, requiere la comunicación y el debate de argumentos. De igual modo la posibilidad de poder expresar públicamente lo que valoramos y exigir que se le preste atención, se requiere libertad de expresión y elecciones democráticas.

Hay una idea extendida de la existencia de un conflicto entre libertades políticas y mejoramiento económico, en el sentido de que estas libertades dificultan el desarrollo económico, lo que, a su vez, fundamenta la idea que el autoritarismo puede promover mejor el desarrollo económico. Sin embargo, prácticamente no existen evidencias que sustenten este argumento. Por el contrario, si hay pruebas de que los pueblos con menos libertades políticas, también son aquellos de más bajo desarrollo económico.

En nuestro país es muy fácil corroborar esto. Basta observar que las entidades federativas y los municipios más desarrollados son también aquellos en donde hay mayor transparencia en los procesos electorales, más amplia es la libertad de expresión y la transparencia en la información y mayor la participación política y social. En cambio aquellos estados y municipios atrasados (Oaxaca por ejemplo) son también los que menos avances en materia democrática han tenido. Y hay que recordar que la democracia se alimenta también de la existencia de otras libertades, como las sociales, que incluyen el acceso a los sistemas de educación pública y permiten a las personas, participar eficazmente en las actividades políticas. El analfabetismo, por ejemplo, obstaculiza la participación política, dado que limita la capacidad para poder leer los periódicos o de comunicarse por escrito con otros.

Nuevamente, vale la pena observar el caso de los estados y municipios cuyas economías crecen más y tienen más desarrollo humano, ya que son también los que más han avanzado en materia de libertades políticas y son los que tienen los menores índices de analfabetismo. Por el contrario los de mayor analfabetismo, son al mismo tiempo menos democráticos y menos desarrollados.

Parece, pues, que existen pocas dudas acerca de la necesidad de impulsar la democracia para salir del subdesarrollo. Ese es el reto político que tiene la sociedad en la actualidad.