SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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UN PROYECTO ANTISOCIAL. PARADOJA DE LA DEMOCRACIA MEXICANA.

Vicente Fox ha venido defendiendo un proyecto neoliberal de nación, que es la continuación del proyecto impulsado por los expresidentes Salinas y Zedillo, quienes para tal fin rompieron los acuerdos, consensos y alianzas sociales vigentes históricamente, y trataron de desmantelar las estructuras del estado intervencionista, pero sin tocar las estructuras autoritarias de poder. Es decir, se dieron a la tarea de cambiar los sustentos nacionales e históricos de la nación derivados de las luchas históricas, cambiando con ello el discurso, la ideología y el proyecto de nación y la inserción de México en el contexto internacional.

En este cambio trascendental jugó un papel importante la crisis fiscal y el debilitamiento de la ideología revolucionaria del Estado social, como resultado de la ineficacia del Estado para cumplir con sus tareas de promotor del crecimiento y generador de bienestar social.

El neoliberalismo redujo las posibilidades de intervención estatal a la existencia de excedentes fiscales, es decir, las definiciones y alcances de las empresas y organismos públicos se sujetan a las posibilidades fiscales del Estado y dejaron de ser parte orgánica de la política económica, tal como lo fue en el proyecto original de participación estatal. En esta lógica, también se modificó la política social, que se volvió de exclusivo apoyo a la pobreza, ignorando por completo a otros grupos desprotegidos y desvinculada de los problemas de empleo y consumo. El proyecto intervencionista original tenía como objetivo el bienestar social. Por eso la política social estaba incluida en la política económica, pues acciones productivas y comerciales (Conasupo, p. Ej.) tenían fines de consumo, pero también productivos y comerciales. Es decir, no sólo apoyaban al consumidor sino también al productor. Hay que recordar que el intervencionismo estatal a diferencia de otros estatismos, fue resultado de las luchas revolucionarias y de un proceso de negociación entre clases y grupos que dieron origen a un instrumento de acción pública mediante consensos para definir y conducir el desarrollo del país. El Estado neoliberal no es esto y su política social sólo busca disminuir la pobreza para evitar conflictos sociales.

Fue el PRI el que construyó y consolidó el proyecto social de nación a través del intervencionismo estatal. Paradójicamente es él mismo el que lleva a cabo el desmantelamiento de este proyecto y del Estado interventor. Y lo hace mediante los tradicionales métodos autoritarios, que en algún momento fueron útiles para otros fines. Acto seguido, ha llegado el PAN y Fox para culminar la tarea, sólo que estos tienen la oportunidad de concluir la obra sobre la base de un régimen democrático. La sociedad identificó autoritarismo con intervencionismo estatal y en el “imaginario social” apareció la figura de “PRI-Estado devastador” y salió a las calles a demandar un cambio y a solicitar quien lo llevara a cabo y pronto apareció. La sociedad lastimada y esperanzada hizo ganar al PAN, pero hoy está descontenta, insatisfecha. Y esto muestra una enorme “paradoja política”, porque la transición a la democracia está sirviendo para fines de consolidación de un “proyecto de exclusión social”, porque la consolidación del proyecto neoliberal implica un pleno abandono de las demandas sociales y de las instituciones que las hacen posibles. Pero el proyecto fue refrendado con el voto, porque siempre fue el proyecto de Fox.. ¿Cómo se explica esta ironía?.

Por razones de espacio, la respuesta a esta pregunta la dejaré para la próxima entrega del lunes.