SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

Hilario Barcelata Chávez

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PACTO Y SALARIOS

13 de mayo de 1988

La inflación sigue su marcha ascendente en este año, a pesar de que el ritmo de crecimiento de los precios muestra disminuciones de considerar.

En los últimos cuatro meses, los precios han tenido un crecimiento del 32.2%, que se supone puede ser más elevado, ya que algunos analistas calculan que el 3.1% declarado por las autoridades hacendarias como porcentaje inflacionario en abril fue rebasado en varios puntos en la realidad. Cabe recordar aquí que hasta el momento el salario sólo ha tenido un crecimiento en estos meses del 23%, lo que significa que continúa el deterioro del mismo en forma por demás grave.

Recientemente se escuchan voces que exigen más que un aumento en los salarios, una reducción en los precios, lo cual es tomar un punto de vista de lo más absurdo. ¿Cuánto tendrían que reducirse los precios para que el salario recuperara su poder adquisitivo? No podrá haber recuperación del poder adquisitivo del salario, mientras no haya incremento en los salarios, superiores a los incrementos en los precios.

Es cierto que como componente del costo de producción, un incremento en el salario redunda en un incremento en este costo. Pero las empresas pueden absorber dicho incremento porque el gasto en salario no es, con mucho, el principal componente del costo de producción (según analistas, representa entre el 2 y el 3% de éste). Los empresarios no aceptarán los incrementos mientras puedan minimizarlo, pero en realidad su problema radica en que: primero, sus mercancías no encuentran mercado, dado la caída del poder adquisitivo del ingreso y, dos lo más importante, los incrementos en los precios de la parte fundamental del costo de producción (insumos y medios de producción), son los que impulsan los precios al alza, dada la estructura de la industria nacional, que ya reseñamos en este mismo espacio en una ocasión anterior. Lo que sucede, pues, es que los empresarios sí pueden absorber los incrementos salariales, pero este, desgraciadamente, es el componente del ingreso más fácil de negociar y manipular a su favor y quizá el único (lo otro lo compra al precio que lo encuentre o n o produce). Por esta misma razón cuando hay un incremento salarial, los empresarios lo aprovechan para aumentar sus precios por encima de éste, para de alguna manera, compensar con ello, los incrementos por otras vías y bajo el argumento e que los salarios son los causantes de la inflación, poder mantener los precios a un nivel elevado.

Mientras existan, pues, esos dos factores que, seguimos insistiendo, impulsa al crecimiento de los precios, no podrá haber forma de detener la inflación, sino a través de métodos artificiales como el pacto, donde la misma recesión económica provoca que la producción sea cada vez más costosa, sin que hay forma de abatir los costos y a través de ello los precios; ya que no hay demanda. Pero el Pacto no falla, es cierto que el empresario puede subir su precio hasta donde quiere, pero este incremento tiene un límite marcado por la demanda, más allá, la quiebra. Sólo en una situación de expansión económica puede presentarse una situación de contracción del ritmo de crecimiento de los precios, en la que paradójicamente es cuando los precios pueden ser incrementados con mayor libertad.

Si, el Pacto avanza y el deterioro del salario y la contracción económica también. Y los economistas del "cambio social", muriendo en el letargo entre pugnas ideológicas y algo nuevo en ellos y sobre todo en la izquierda veracruzana: la corrupción. Pero eso será tema en otro Horizonte...