SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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MUNDIALIZACIÓN Y CRISIS DE LA CIVILIZACIÓN MODERNA

El proceso conocido “mundialización” constituye una reorganización de la economía en el mundo capitalista y tiende a propiciar la desaparición de las fronteras nacionales hasta constituir la llamada "Economía Mundo.

La mundialización implica una ruptura con respecto al movimiento de internacionalización, pues significa la desaparición de la economía internacional como principio de organización de la “economía mundial”. La internacionalización implica un proceso de apertura de las economías nacionales, a los intercambios de mercancías, capitales y trabajo. En cambio, la mundialización alude a la integración, es decir a un proceso que significa la desaparición parcial o total de los factores que fundamentan la existencia de las economías nacionales. Mediante este proceso, los países, renuncian en mayor o menor grado a dirigir de manera autónoma e independiente su política económica y supeditan sus metas de orden económico, político y social, al logro de objetivos de orden global. Se supone que el proceso está destinado a generar beneficios a las economías nacionales, en tal medida, que ya no se requieran las fronteras nacionales.

La mundialización requiere, empresas competitivas en el ámbito internacional capaces de sostenerse en una dinámica de crecimiento basado en la competencia y el desarrollo tecnológico, pero estas empresas están ligadas, de manera fundamental, a un sistema institucional que las influye y determina su actuación. Así, las condiciones en que se desenvuelven, son consecuencia de la política gubernamental y la conducta social, pues los aspectos institucionales están determinados por el Estado; por eso el Estado tiene una función básica en el proceso de mundialización, que es la de ofrecer a las empresas las condiciones necesarias para que puedan ser eficientes y otorgarles, -cuando menos- el mismo apoyo que reciben sus similares en otros países.

La globalización, como forma particular de la mundialización, requiere economías plenamente capitalistas; con una base mínima de desarrollo y un conjunto de problemas resueltos. Cualquier país que pretenda integrarse sin cumplir esos mínimos requisitos, en lugar de sacar provecho, propicia la reproducción de las condiciones de atraso y dependencia económica y obstaculiza su propia transición hacia el capitalismo pleno, o la vuelve un proceso doloroso, por el dramático saldo social que implica, ya que agudiza las diferencias y contradicciones entre un sector moderno que se globaliza y un sector atrasado que se pauperiza.

Los países que no están preparados, para acceder a la "Economía Mundo" bajo las mejores condiciones posibles, también carecen de mecanismos para contrarrestar los efectos que genera, la globalización en el ámbito interno, e incorporarse bajo estas condiciones, resta posibilidades de implementar mecanismos de ajuste, control y defensa de carácter autónomo.

La globalización propicia una tendencia a la inestabilidad económica, resultado de la máxima interrelación en los procesos productivos, en los movimientos de capital, en operaciones financieras y en el veloz flujo de información que acelera y facilita las decisiones y con ello tiende a afectar de mayor manera a todas las economías inmiscuidas en la Economía Mundo. Pero, también porque la globalización implica una tendencia a la pérdida de la posibilidad de evitar sus consecuencias negativas, debido a la renuncia a la soberanía económica que implica. Esto significa que el impacto extenso y profundo que sobre las economías nacionales producen los vaivenes de los mercados internacionales de bienes y financieros, es resultado del proceso constante y creciente de integración de los Estados-nación a una compleja red económica que les impone una lógica de funcionamiento, cada vez más ajena a sus posibilidades de control y, por lo mismo, cada vez más determinante del comportamiento de sus economías.

Lo más grave es que al debilitarse la soberanía económica, en realidad se está debilitando el Estado Nación al aceptar reglas, compromisos e intereses foráneos. Y ello obliga a segregar funciones que antes constituían jurisdicción propia de ese Estado. La situación se vuelve problemática porque la globalización no ha hecho sino generalizar las crisis económicas, y con ello profundizar la pobreza y el desempleo.

La globalización obedece a un proyecto político alentado y sustentado por los gobiernos de los países desarrollados y financiado y capitalizado económicamente por las grandes empresas transnacionales, quienes poco a poco someten a los Estados Nación, gracias a la intervención de dichos gobiernos y de las instituciones financieras internacionales.

Y es necesario decirlo, porque esta moderna concepción del mundo no hace sino ponernos al borde de una crisis civilizatoria de funestas consecuencias, porque profundiza a niveles nunca antes visto, la fórmula de desarrollado injusta e inequitativa, a partir de la cual se ha desarrollado la civilización hasta hoy, en la que algunos concentran y monopolizan el ingreso, la riqueza y el poder y en la que otros, sólo alcanzan un lugar como subproductos sociales que tienden a la extinción.