SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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MIGRACIÓN Y DESEMPLEO

25 de octubre de 1994

La ola antiinmigrante que se ha desatado en el estado norteamericano de California, evidencia, una vez más, el añejo problema de la exportación millonaria de mano de obra barata mexicana a los Estados Unidos. Problema que, por desgracia no fue incluido en el Tratado de Libre Comercio, y para el cual el gobierno mexicano no ha planteado, hasta el momento, soluciones concretas.

La cuestión central radica en ubicar de donde se deriva este problema. Es decir, si anualmente cientos de miles de mexicanos cruzan la frontera norte en busca de empleo, es porque, necesariamente, no lo encuentran en nuestro país. Ahí el punto fundamental de toda la problemática migratoria.

Al igual que los "balseros cubanos" se lanzan al mar en busca de mejores horizontes para vivir. Nuestros "brazeros" se lanzan a la riesgosa aventura de cruzar ilegalmente la frontera norte para buscar mejores oportunidades para subsistir. Y esto manifiesta el hecho de que su país de origen (o sea México) no les ofrece esas oportunidades.

Y esto no es un secreto, aunque no siempre se dice abiertamente. La naturaleza propia del desarrollo capitalista en nuestro país ha obligado a la clase trabajadora a buscar el empleo que no encuentra en México, en otro país. Y este fenómeno se ha agudizado de manera muy marcada a partir de 1982 en que se implementa un esquema de desarrollo que en su afán por controlar la inflación ha propiciado un crecimiento, sin paralelo alguno en la historia, del desempleo.

La contracción del gasto público, la apertura comercial, la falta de apoyo al campo y a la pequeña y mediana empresa, son, todos, factores, que han incidido de manera directa en la generación de altos niveles de desempleo.

De 1982 a 1988 la economía mexicana sólo fue capaz de crear 568 mil 377 nuevos empleos de los 4.8 millones que se requerían en ese mismo periodo, de acuerdo con un artículo de Marcos Chávez publicado en El Financiero 26-09-94.Ello significa que se generó un déficit de entre 4.2 y 5.4 millones de personas.

De acuerdo con la misma fuente, de 1988 a 1994 presumiblemente sólo se crearon cerca de 1.6 millones de fuentes de trabajo, generando un déficit de alrededor de 4.8 millones de empleos. De acuerdo con datos de José Luis Calva, citados por la misma fuente, estaríamos hablando de que en el periodo 1983-1992 sólo se crearon 2 millones de empleos remunerados. De modo que 10.4 millones de jóvenes que buscaron trabajo por primera vez no encontraron empleo. De los cuales, alrededor de 3.3 millones emigraron de forma ilegal a Estados Unidos.

Lo más grave de todo es que no existen bases reales para la solución a este problema manteniendo el mismo esquema económico seguido hasta ahora. Aunque el virtual próximo presidente del país Ernesto Zedillo ha declarado que bajo su régimen se crearán entre 800 mil y un millón de empleo anuales, esto sólo podría lograrse si la economía creciera al 6% anual como mínimo. Y ello sólo será posible si se dejan de lado las metas de control inflacionario, se mantiene bajo control el déficit en cuenta corriente y se aplica una política deliberada para sostener las actividades con mayor potencial para crear empleos.

Esto último significaría que el próximo presidente se aparte de la actual política económica e implemente un nuevo programa que establezca como prioridad el crecimiento económico y del empleo, antes que el control inflacionario. Lo cual, para ser, franco, se ve muy difícil que suceda.

De este modo, parece claro lo que sucederá durante el próximo sexenio: habrá más desempleo, la economía proseguirá en su proceso de contracción y el mercado interno se seguirá empequeñeciendo, con sus efectos lógicos sobre el empleo y la salud de las empresas.

Con seguridad este panorama provocará una mayor ola migratoria hacia Estados Unidos. Y de seguro se recrudecerá la posición de este país en materia migratoria, haciendo más difícil el tránsito. Todo ello no hará sino crear un efecto de "olla de presión" que necesariamente estallará en las manos del nuevo gobierno.

Las soluciones al problema no son fáciles, pero es imposible ya, evadirlas. Sería muy grave para la nación.