SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

Hilario Barcelata Chávez

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LOS SALARIOS Y LA PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO

17 de marzo de 2000

Un hecho que ha caracterizado el programa económico de por lo menos los últimos dos gobiernos de la República ha sido el deterioro constante de las remuneraciones de los trabajadores, lo cual ha provocado un profundo deterioro del bienestar social y de las expectativas de las grandes mayorías.

La situación que enfrentan todos los trabajadores del país es muy grave. El salario mínimo (s.m.) real (según datos del INEGI) ha venido disminuyendo de manera dramática en los últimos años.. Actualmente su valor es un 25% menor al sm. de 1993.

Frecuentemente se argumenta que la proporción de trabajadores con salario mínimo ya es muy poca y que por tanto esta situación no afecta a las mayorías de trabajadores. Existe una controversia en torno a esta argumentación. Sin embargo, aunque así fuera, no podría decirse que las cosas cambian ya que los trabajadores de la industria manufacturera, que es el sector de mejores ingresos, también ha estado sujeto a un intenso deterioro de sus remuneraciones. Estos se redujeron, en términos reales, de 1993 a la fecha, en un 18.3%, tan sólo un poco menos que el salario mínimo.

Este deterioro de los pagos a los trabajadores, no ha ido compensado con mejoras en las prestaciones sociales, por el contrario, éstas han disminuido en su valor aún mas, ya que en el mismo período se redujeron en un 22%.

Otra argumentación que se ha dado como válida y que es utilizada para justificar la caída o el nulo crecimiento de los salarios es que la productividad de los trabajadores no ha crecido. Y, según se supone, sólo está justificado el incremento salarial si la productividad se incrementa. A este respecto vale la pena observar el comportamiento del indice de productividad de la mano de obra en la industria mnanufacturera, como un indicador que permita analizar la relación salario-productividad. Según es posible derivar de los datos presentados por Inegi, este indice de productividad se ha ido incrementando durante este período de una manera importante (vease la gráfica). De 1993 a 1999 la productividad del trabajador se incremento en un 42%. Esto significa que la tendencia del salario debió ser al alza y no a la baja. Así, entonces, queda claro que es falso que los salarios no aumenten porque los trabajadores no sean mas productivos. La razón por la que los salarios no se incrementan radica en el hecho de que el actual gobierno los convirtió en instrumento de estabilización para alcanzar dos objetivos: Uno, permitir el incremento de las ganancias e incentivar la inversión por ésta vía,. Y dos, para contraer el volumen de la demanda con el fin de estabilizar la inflación. Así, se concluye que el peso de la crisis ha caído sobre los hombros de los trabajadores de modo deliberado, ni vale la pena que el gobierno los compadezca o les pida perdón y menos que se sorprenda por la situación en la que se encuentran. Lo que se debe hacer es revalorar las remuneraciones para cumplir con un principio de justicia y de racionalidad económica y redinamizar la economía nacional.