SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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LA VIVIENDA EN MÉXICO

17 de junio de 1988

A raíz de los sismos que destruyeron una gran cantidad de habitaciones en la ciudad de México, en el año de 1985, el problema de la vivienda en nuestro país salió a flote y puso en evidencia su gravedad y constante agudización.

Este fenómeno es sin duda novedoso, producto del amplio crecimiento de las ciudades, el cual ha sido además, irregular y anarquismo.

Sin duda alguna, el problema de la vivienda es el fiel reflejo de las condiciones económicas que privan en nuestro país, que evidencia la aguda concentración del ingreso y la riqueza en pocas manos mientras que una gran mayoría de la población recibe ingresos que en el mejor de los casos solo les permiten resolver a medias el problema de la subsistencia.

Cuando en 1985 en la ciudad de México cayeron casas, edificios, escuelas, hospitales, etcétera hubo que actuar rápido y decididamente al mayúsculo esfuerzo de construir y habilitar 44 mil viviendas en tan solo 2 años, (esfuerzo que valió a nuestro país un premio mundial de arquitectura) resolvió un problema inmediato, que ni con mucho eliminó los rezagos de vivienda, ni tampoco era este su propósito.

Este reclamo sin duda ha tenido fuertes repercusiones a nivel político, y por ello no es extraño que los candidatos a la presidencia de la República hayan incluido en su discurso el y no quedarse inmunemente en el discurso pues es un mal apremiante que podría desbordarse sobre todo en la medida que la miseria contrasta exageradamente con la opulencia habitacional y hay un gran acaparamiento del hábitat urbano y las rentas son elevadísima o no hay casas en renta.

Y no se construyen ya (salvo por algunos organismos oficiales) viviendas de interés social para beneficio de quién más lo necesita.

La experiencia de la renovación habitacional servirá para implementar nuevos y agresivos programas de vivienda. Pero también habrá que buscar formas más imaginativas para hacer llegar los beneficios de este tipo de programas a aquellas que siempre puedan y quedaron al margen, individuos que por no tener un ingreso fijo, seguro remunerador no pueden ser sujetos de crédito y por tanto no son acreedores al beneficio habitacional.

En el campo también, se han encadenado algunas acciones para el mejoramiento de la vivienda, aunque en menor proporción al llevado a cabo en el medio urbano.

Deberán incrementarse para hacer valer la máxima de vivienda digna para todos los mexicanos.