SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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EL GASTO SOCIAL EN AMÉRICA LATINA

Un aspecto destacado del desarrollo reciente en América Latina y el Caribe es el aumento sostenido del gasto público social en la mayoría de los países. Este esfuerzo permitió que la participación del gasto público social en el PIB se elevara de un promedio del 12,8% al 15,1%, principalmente en seguridad social, que incluye asistencia social y que los recursos por habitante se incrementaran un 39% en términos reales entre comienzos de los años noventa y el bienio 2002-2003.

Esto se destaca del estudio realizado por la CEPAL, denominado Panorama social de América Latina, según el cual el alza del gasto público social de los últimos años en la región, no alteró, la gran heterogeneidad que existe entre los países, pues los países más pobres siguen destinando a los sectores sociales una fracción mucho menor del PIB que los de ingreso más alto. Argentina, Brasil, Costa Rica, Cuba y Uruguay destinan actualmente más del 18% de su producto interno a gasto social, en tanto Ecuador, El Salvador, Guatemala y República Dominicana le asignan menos de 7.5 puntos del producto.

Las nuevas cifras sobre gasto social evidencian el enorme rezago de los países más pobres y la necesidad de acrecentar los recursos públicos con el fin de eliminar las disparidades. La consecución de ese objetivo supone un mayor esfuerzo interno así como una mayor asistencia oficial para el desarrollo, incluidas medidas de alivio de la deuda externa. De hecho, el acentuado incremento de la prioridad otorgada al gasto social a partir de 1996-1997 en Bolivia, Honduras y Nicaragua (cerca de 5 puntos porcentuales del PIB, cerca de 6 puntos y algo más de 2 puntos, respectivamente) fue en gran parte posible gracias a las condonaciones del servicio de la deuda en el marco de la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados, que se tradujeron en situaciones fiscales más holgadas.

No obstante estas mejoras y teniendo en cuenta la situación de otros países de bajo ingreso por habitante de la región, los recursos destinados a los sectores sociales en los países con mayor pobreza extrema siguen siendo insuficientes para atender las necesidades de los estratos con mayores carencias y lograr los objetivos de desarrollo del Milenio.

Según este documento durante los últimos años el gasto público social siguió con el mismo comportamiento procíclico que presentó en la primera mitad de la década pasada. El menor crecimiento de las economías de la región trajo aparejada una disminución del rápido ritmo de aumento que venía registrando el gasto social. En efecto, la tasa media anual de crecimiento del gasto público social, que fue de un 4,6% en los primeros años de la década de 1990, bajó a un 2,8%, lo que representa un descenso menos pronunciado que el del PIB en el mismo período (1998- 2003). En este último período no solo se redujo el crecimiento económico en la región; también se acentuó la volatilidad observada desde inicios de los años noventa. La tasa media anual de crecimiento del PIB de un 3,6% registrada entre 1991 y 1997 se redujo a menos de la mitad (1,4%) en medio de ciclos más cortos de expansión y contracción.