SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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EL DETERIORO DE LA SALUD EN MÉXICO

6 de enero de 1988

La violenta crisis que vive nuestro país ha provocado un profundo deterioro en las condiciones de vida material de miles de mexicanos, lo cual se ha reflejado en una constante incapacidad para allegarse medios para atender los problemas de la salud que en nuestro país ya de por sí eran graves antes de la crisis y con ella se han agravado entre otras cosas por la mala alimentación y la baja calidad de la misma.

Según estadísticas oficiales, en nuestro país cada día mueren 500 niños menores de cinco años debido a enfermedades previsibles y curables. Según la UNICEF la tasa de mortalidad infantil en México es de 48 niños muertos antes de cumplir el primer año de edad por cada mil nacidos vivos. Y es que en nuestro país el mayor problema de salud lo constituye los elevados niveles de desnutrición de una amplia población. Anualmente, según datos de la UNAM, mueren 400 mil niños por enfermedades ocasionadas por una mala nutrición. Aunado a ello se presentan enfermedades ocasionadas por la escasa higiene en el medio en que viven muchos mexicanos y en los alimentos que consumen. Males que pueden atacarse fácilmente ya que no implican un amplio desarrollo de la medicina, sino. Más bien, una mejor aplicación de los recursos del sector salud, y es que en nuestro país existe una escasa posibilidad de acceder a los servicios de salud por parte de una gran mayoría de la población, la cual obtienen estos gracias a las instituciones de salud que el gobierno pone a su disposición, pero que sin embargo, no son suficientes para atender las grandes necesidades. La medicina privada es por si inaccesible para muchos, pero a últimas fechas su demanda ha caído en casi un 60% debido a la crisis económica que sufre el país, lo que refleja que incluso aquellos que hacían uso de ella se han visto en la necesidad de abstenerse. Esta caída de la demanda se explica también por el amplio incremento de los precios de las medicinas, los cuales se han disparado hasta un 500%, hecho que se explica por las constantes devaluaciones del peso frente al dólar y la amplia dependencia tecnológica que tiene nuestro país para la producción de medicamentos con el exterior. Por lo mismo la industria químico farmacéutica mostró una caída de su producción del 4.6% hasta julio de 1987.

La crisis toca también al sector público y ha provocado una caída de su capacidad de atención a los mexicanos usuarios del servicio médico gratuito. Según un estudio realizado por la Secretaría de Salud, su presupuesto refleja una disminución del 47.1% de 1982 a 1986, lo que significa que cada vez se tienen menos recursos para atender a una población que requiere servicios médicos en constante crecimiento. Urgen, pues, medidas inmediatas para aliviar esta desgarradora situación, las cuáles podrían comenzar con dedicar un mayor presupuesto a los programas de salud, atención a zonas críticas, principalmente rurales; y sobre todo un intento mayor para allegar bienes de consumo básico a una amplia capa de la población, de tal manera que los índices de desnutrición y los de mortalidad logren tener decrementos considerables.