SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

Hilario Barcelata Chávez

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DESNUTRICIÓN Y CRISIS AGRÍCOLA

26 de agosto de 1988

La política económica adoptada por el actual gobierno para resolver la violenta crisis de la presente década, que no ha podido ser controlada, y las medidas de emergencia que comprenden el Pacto de Solidaridad para controlar la inflación, han provocado fuertes rezagos sociales que amenazan los de por sí precarios niveles de bienestar de la población mexicana, lo cual se deduce al observar la fuerte caída en los niveles de consumo alimenticio. Según cifras de organizaciones obreras, más del 50% de la población ya no consume pollo habitualmente, el 60% come carne sólo ocasionalmente y un 12% ya no consume pescado.

Los sectores en los que se refleja con mayor medida este fenómeno son aquellos cuyos ingresos se ubican entre 0.8 y 2.5 veces el salario mínimo (sm). (80% de la población económicamente activa), y que redujeron en un 15% su consumo de calorías, llegando a niveles de desnutrición propios de sectores de ingresos más bajos. Los trabajadores que perciben entre 2.5 a 3.5 sm redujeron 30% su gasto en alimentación en los dos últimos años y 18% su consumo en calorías.

Según datos del Instituto Nacional del consumidor, los sectores de ingresos más bajos en el Distrito Federal consumían hasta el año pasado 1629 calorías diarias, esto es un 25% debajo del nivel en el que comienza la desnutrición. Aunque en realidad es posible caracterizar como desnutridos a los miembros de familias que perciben hasta 3.5 vsm debido al alto costo de los alimentos lo que significa que cerca del 90% de la población se encuentra desnutrida.

Esta dramática situación se explica en gran parte por la violenta crisis que vive el sector agrícola del país. Según datos de la SARH, la producción nacional de granos básicos disminuyó el 17% de 1982 a 1987 al caer de 29 millones de toneladas a 25 millones y la superficie cultivada se redujo en un 10% al pasar de 15 351 en 1983 a 14 mil en 1988 con lo que el PIB per capita agrícola cayó en un 24% en el período de referencia, mientras que el consumo per capita de granos básicos descendió un 17% por debido a la caída de la producción, el descenso de las importaciones y el crecimiento de la población.

Esta crisis agrícola ha sido resultado en gran parte del comportamiento de los precios de garantía de los granos básicos. Así, por ejemplo, del año pasado a la fecha el precio de garantía del maíz sufrió una caída en términos reales de 22%, el del frijol 7.5% el del cártamo 6% y cebada 4.4%, mientras que el arroz sorgo soya y ajonjolí tuvieron incrementos reales aunque menores en todos los casos al de la inflación, por lo que de cualquier manera tuvieron un fuerte rezago. Tan fuerte ha sido la caída de los precios de garantía que el maíz, por ejemplo, es actualmente 18.6% inferior, en términos reales, al de 1954.

Esta crisis provocó que la dependencia alimentaria se agudizara a tal grado que mientras en 1982 se importaban 5.4 millones de toneladas de granos, en 1983 se llego a la cifra de 10.5 millones de toneladas. Sin embargo, los fuertes problemas económicos y financieros, del país han propiciado una fuerte caída en las importaciones, las cuales en este año serán de 7.5 millones de toneladas, esto es, 14% menos que en 1983, cuando, sin embargo, la producción interna fue mayor que en el presente año.

De acuerdo con cifras tomadas de la reciente publicación de José Luis Calva, la caída de las importaciones ha agudizado la caída del consumo per capita de productos alimenticios lo que, además, evidencia la dependencia alimentaria que sufrimos. Así, de 1981 a 1986 el valor de las importaciones agropecuarias bajó de 2 480 millones de dólares (mdd) a 988.3 mdd. mientras que las exportaciones pasaron del 480.9 mdd a 2 106.1 en los mismos años, lo que significa que mientras que en 1983 hubo una entrada neta de alimentos por 13.17 dólares per capita, en 1986 hubo una salida neta de 14.25 dólares per capita. Este año la situación se agrava por el aumento del 25 al 100% de los precios de los granos básicos que se importan en el mercado internacional, debido a factores climatológicos.