SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

Hilario Barcelata Chávez

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CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA Y POBREZA. LAS TAREAS INCUMPLIDAS.

10 de Septiembre de 1999

Aunque en su informe de gobierno el Presidente Zedillo mostró una imagen de un país que se recupera de las heridas provocadas por la crisis, la situación económica y social de los mexicanos en su mayoría contradice su discurso y evidencia la necesidad de un cambio radical en la política económica del país, pero, sobre todo, en las prioridades que el gobierno debe atender.

El proceso de depauperación ha sido profundo en los últimos años producto de un proceso de concentración de la riqueza y el ingreso. De acuerdo con cifras del INEGI, el 50% de los hogares mexicanos (lo que equivale a la mitad de la población) sobrevive con un ingreso no mayor de 2,203 pesos mensuales. Si consideramos que el número de miembros por familia en nuestro país es de 5 personas, resulta evidente que dicho ingreso es incapaz de satisfacer las necesidades de esas personas. Lo más grave es que ese ingreso no lo obtienen todos los hogares. En realidad el 40% de los hogares tienen un ingreso mensual menor al indicado, llegando al extremo en que el 10% de los hogares más pobres del país sólo perciben un ingreso de 680 pesos mensuales.

No es de extrañar esta situación. En la actualidad, según ha declarado el propio Presidente en su informe de gobierno existen 10 millones 411 mil trabajadores afiliados al IMSS, mientras que la población económicamente activa del país es de alrededor de 38 millones de personas, lo cual implica un enorme desempleo y subempleo, que queda bien oculto en las cifras oficiales por la metodología utilizada para calcularlas.

El deterioro de los salarios reales también contribuye a esta situación. De acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM en 1987 con ocho horas de jornada laboral, una persona podía adquirir una canasta básica de alimentos, en la actualidad, los trabajadores requieren emplearse durante 34 horas en promedio para obtener los bienes de consumo básicos para su subsistencia, sin incluir la vivienda, salud, educación, vestido, calzado y cultura.. Según la misma fuente en diciembre de 1987 se podía adquirir con un salario mínimo de 6.47 pesos, 32.4 kilogramos de tortillas, 28.8 litros de leche Conasupo y 129.4 pasajes del transporte colectivo en la ciudad de México y su área metropolitana, en cambio, en la actualidad, sólo pueden comprarse con un salario mínimo de 30 pesos, 8.8 kilogramos de tortilla, 6.6 litros de leche y 20.1 boletos. Es tan grave la situación que en la actualidad, con un salario mínimo, apenas se puede comprar el 14% de lo que se compraba en 1976, y para poder alcanzar el nivel que se tenía en ese año el salario mínimo tendría que incrementarse en un 280%.

Esto nos habla de un deterioro muy grande de las posibilidades de supervivencia de la población.

Nos habla, también de la necesidad de profundas reformas en la política económica. De poco sirven los logros macroeconómicos si no van acompañados de un mejoramiento en el nivel de bienestar de la mayoría de la población.

No es posible que se siga postergando el momento para impulsar la redistribución del ingreso y la riqueza. Incluso la misma Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico (OCDE) recomendó al gobierno mexicano aumentar los impuestos a la población más rica con el fin de corregir la desigual distribución del ingreso. Y propone, gravar los grandes patrimonios inmobiliarios además de crear impuestos a las donaciones y a las herencias. Del mismo modo, recomienda incrementar la tasa del ISR para los contribuyentes de más altos ingresos. Y es realmente significativo que dicho organismo haga esas recomendaciones dada su tendencia teórica-ideológica a favor del neoliberalismo, lo cual puede deberse a que alcanzan a ver la profunda pobreza que existe en nuestro país y la insultante riqueza de unos cuantos, como los diez mexicanos que aparecen este año en el ranking de Forbes, los cuales acumulan una riqueza de 24 mil 600 millones de pesos.

Es necesario reformar la política económica, cambiar las prioridades, ofrecer justicia social a los mexicanos. Ese es el reto del próximo siglo.