GLOBALIZACIÓN ¿UN FUTURO POSIBLE?

GLOBALIZACIÓN ¿UN FUTURO POSIBLE?

Emeterio Guevara Ramos

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II. REACCIÓN NACIONAL CONTRA EL LIBERALISMO FINANCIERO

La liberalización financiera a través del mundo industrial ha avanzado en las ultimas dos décadas y ha sido impulsado en cierto modo por los desarrollos nacionales. Uno de estos ha sido la creciente prominencia política de quienes apoyan los pensamientos "neoliberales" u orientados al libre mercado. Los abogados del neoliberalismo han favorecido la eliminación de los controles; el capital debe ser capaz de moverse a través de las fronteras para buscar su empleo más productivo.

Un segundo desarrollo nacional que alienta la liberalización financiera ha sido su creciente demanda de grandes organizaciones o empresas financieras y empresas globales en los últimos años. En casi cada uno de los episodios los Estados industriales avanzados han abolido sus controles sobre los capitales en las últimas dos décadas, estos grupos de negocios han sido un elemento clave que ha presionado el cambio con la rápida internacionalización de las actividades corporativas en Europa, Norteamérica y Japón en los 80's y 90's, los controles de capital han sido vistos cada vez más como una interferencia embarazosa para estas organizaciones o empresas.

Si quienes apoyaban la liberalización financiera se topaban con algo de resistencia al promover sus metas, ¿Por qué podríamos esperar un cambio del liberalismo financiero en un futuro cercano? Una razón es que en los últimos años ha habido una creciente reacción contra el pensamiento financiero neoliberal a la luz de algunas de las consecuencias de la liberalización financiera. Dos tareas extensas de interés han sido cubiertas por los críticos: Primero, algunos argumentan que, en lugar de producir un uso más eficiente en los recursos, la liberalización financiera ha tendido ha alentar el crecimiento de la actividad financiera internacional especulativa, no productiva. En los mercados financieros globales, por ejemplo, se ha dicho que la creciente movilidad de capital ha resultado en grandes alineamientos monetarios impropios que ha su vez han roto los patrones de comercio internacional y alentado las tendencias proteccionistas.

Los críticos, como Susan Strange, han sugerido que el orden financiero global actual se parece nada menos que a un casino en el que los activos se juegan casi en su totalidad más por un beneficio especulativo que por un beneficio de la economía real. Además, ya que este comercio afecta el valor de las monedas, las tasas de intereses, y otros precios económicos, se dice que es un casino del que nadie en este mundo puede escapar y el cual causa considerables dislocaciones sociales alrededor del mundo. De hecho, Strange advierte una creciente reacción política si el "casino" financiero global no se congela y se lleva bajo control político. El gran volumen de capital volátil que se mueve del Sur al Norte también ha sido cubierto por los críticos para apoyar sus argumentos de que el orden financiero internacional abierto emergente ha alentado movimientos especulativos peligrosos de capital en lugar de flujos productivos benéficos. El efecto tequila, el efecto vodka, el efecto zamba y otros por venir son ejemplos ilustrativos de lo que puede ocurrir con la inversión especulativa.

La segunda área principal que interesa a muchos críticos es la pérdida de la autonomía política. Mientras que los neoliberales alaban la habilidad de los mercados financieros internacionales al disciplinar la política nacional, muchos críticos ven la perdida de la autonomía política de forma más negativa. Se argumenta que "la movilidad” del capital financiero limita las diferencias viables entre las tasas de interés nacional y eso restringe severamente la habilidad de los bancos centrales y de los gobiernos para aplicar políticas monetarias y fiscales apropiadas a sus economías internas. Esta pérdida de autonomía política macroeconómica ha sido particularmente preocupante para muchos durante un periodo de alto desempleo cuando se habría preferido que los gobiernos hubieran seguido unas políticas más expansionistas que los mercados financieros internacionales alguna vez permitieron.

Además de interesarse sobre la autonomía macroeconomía, otros se han preocupado por que el nuevo entorno financiero liberal internacional ha impuesto nuevas limitantes en los impuestos del gobierno y las políticas regulatorias la incrementar las oportunidades de actores de mercado potencial para "salir" del sistema financiero nacional cuando desaprueben dichas políticas. En términos políticos más amplios, también se han interesado en que los Estados están siendo forzados a volverse cada vez más internacionalizados, respondiendo a los juicios de aquellos que mueven los fondos internacionalmente movibles más que de las opiniones de sus conciudadanos.