GLOBALIZACIÓN ¿UN FUTURO POSIBLE?

GLOBALIZACIÓN ¿UN FUTURO POSIBLE?

Emeterio Guevara Ramos

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III. EL LIBRE MERCADO

Hemos dicho en las páginas anteriores que uno de los pilares y el combustible que alimenta el fuego devorador de la globalización es el libre mercado y su base ideológica conocida como neoliberalismo que se opone a la intervención del Estado en materia económica. Es importante analizar los efectos de cada uno de ellos. La mayoría de los males asociados con la globalización no son producto de esta, en realidad provienen de la aplicación de su primo cercano: el neoliberalismo.

El neoliberalismo como práctica viene acompañando a la integración económica. Su tesis es que el mercado es bueno y cualquier intervención estatal es mala. Aplicando las ideas de Milton Friedman los gobiernos han elevado a dogma esa directriz de política económica de los ochenta. Desregulación contra control estatal, liberalización del comercio y del flujo de capitales, así como privatización de las empresas públicas fueron las armas estratégicas del arsenal de los gobiernos creyentes en el mercado y en las organizaciones económicas internacionales dirigidas por ellos, el BM, la OMC, el FMI, etcétera.

Durante la gran depresión muchos economistas criticaron los impedimentos institucionales para la libre regulación de los mercados. Demasiada regulación e intervención estatal fue considerada la causa directa del desempleo, estancamiento e inestabilidad financiera. Solamente algunos cuantos científicos sociales argumentaron que esto es natural en un sistema de "libre" mercado y que llevaría a la larga a la inestabilidad y / o estancamiento. Después de la segunda guerra mundial, las teorías keynesianas se convirtieron en el corazón de una importante revolución en la concepción del rol que el estado y los mercados deberían tomar para el desarrollo del capitalismo. Entonces se empezó a creer que una adecuada regulación del gobierno con políticas monetarias, de gasto público y fiscales promovería el pleno empleo y un crecimiento rápido y sostenido.

Creo que alguien ha entendido mal el concepto de Estado de bienestar y de globalización. No se trata de hacer sacrificios para todos en tiempos de crisis. La eliminación de beneficios sociales, el incremento de la productividad, el descenso en términos reales de los salarios ya no son formas de luchar contra la crisis. Lo que hacen los reformadores a nombre de la globalización es más bien denunciar el contrato social no escrito de la República, que mantiene la desigualdad dentro de ciertos límites mediante la redistribución de arriba abajo. Los Estados del bienestar son demasiado caros si se les compara con su primo el estado neoliberal dicen. Los trabajadores despedidos en todo el mundo lo entienden muy bien. Es el downsizing les dicen los directores de personal cuando los hacen firmar su renuncia/despido.

De Lisboa hasta Copenhague, de Canadá hasta Tierra del Fuego se escucha la misma justificación: los países han estado viviendo por encima de sus posibilidades. Una nueva ola de ahorro y recortes de personal azota el mundo global. Los mecanismos de mercado fueron tomados por legislaciones, regulaciones, acuerdos colectivos, el establecimiento de un sistema creciente de impuestos y la reactivación de las funciones del banco central. Si bien es cierto que debemos reconocer el impresionante récord del libre mercado en sus acciones en términos de asignación y eficiencia estática (esto es generalmente admitido), pero todavía más en términos de eficiencia dinámica (y esto es frecuentemente inadmitido), también debemos reconocer que en la última década del segundo milenio no se pudieron resolver los problemas de niveles de bienestar que planteaba el mundo. Aunque, en efecto, las acciones del libre mercado no están muy alejadas del concepto de Smith de "la mano invisible" formalizada posteriormente por la moderna teoría del equilibrio general, es un sistema tal, en que cada radical o potencial disturbio social enfrentado puede, finalmente, canalizarse de forma positiva en la reestructuración básica de instituciones y organizaciones. Ello ha despertado reminiscencias en torno a que “es mejor el peor de los Estados al mejor de los mercados”. Pero la discusión no ha llegado a su fin, pues los globalistas han invertido la frase, para ellos “el peor de los mercados es mejor que el mejor de los Estados”.

La visión de la omnipotencia del mercado como mecanismo co - orientador dentro de las sociedades contemporáneas tiene sus ventajas pero, aún más, tiene terribles desventajas que se convierten en un riesgo de los niveles de bienestar y puede encaminarnos a una nueva crisis mundial como la Gran Crisis del 29. El sistema de mercado solo es realmente eficiente cuando es incluido dentro de un sistema de desarrollo del Estado o instituciones privadas en el cual el gobierno juegue un papel regulador. En cualquier caso, un acuerdo colectivo es claramente necesario para implementar mecanismos de mercado. Cualquier duda en el retorno del libre mercado se dice que deriva por errores de interpretación de los cambios estructurales los cuales han tomado lugar en las últimas décadas. Creemos que él pronóstico sobre el futuro del libre mercado es algo diferente a lo que actualmente se realiza: los mecanismos de mercado tendrán importancia pero no un rol exclusivo dentro de los modelos de regulación "emergentes". Más tarde que temprano los gobiernos del mundo desarrollado se darán cuenta de la necesidad de intervenir para cerrar la brecha entre los perdedores y los ganadores del proceso de globalización.

En este siglo veintiuno muy probablemente experimentaremos un compromiso genuino social y político con los mercados, con las redes de trabajo, las asociaciones y comunidades locales en compañía de una renovada intervención del gobierno. Esta es la tarea del gobierno que debe imponerse como prioridad política, estas no pueden simplemente remplazarse por cualquier otro mecanismo, especialmente el de los mercados los cuales son ciegos y generalmente incapaces de mediar entre la problemática existente con estrategias sociales complementarias las cuales son cruciales en las economías modernas.