GLOBALIZACIÓN ¿UN FUTURO POSIBLE?

GLOBALIZACIÓN ¿UN FUTURO POSIBLE?

Emeterio Guevara Ramos

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VI. LA ALIANZA DEL NACIONALISMO Y DEL NEOLIBERALISMO

El gobierno de una economía transnacional integrada a través de las relaciones internacionales puede hacer algunas cosas mejor que otros. En particular, la creación de mercados a través de integraciones y la regulación eficaz más que con la creación de instituciones y la distorsión distributiva del mercado. Esto se debe a que la eliminación de las barreras a través del comercio transfronterizo y la movilidad son menos demandados políticamente que la creación y reforzamiento de los derechos y obligaciones de la ciudadanía, especialmente la redefinición social de los derechos de propiedades y la institucionalización de los derechos sociales a un nivel mínimo de subsistencia.

Limitar la integración para la eliminación de las barreras comerciales encaja con los intereses del Estado y la lógica de la cooperación intergubernamental con su propia soberanía. Institucionalmente, la afinidad electiva entre el nacionalismo - con su correspondiente modelo de decisiones internacionales conjuntas de intergubernamentalismo - y un programa neoliberal de desrregulación de la expansión del mercado está basada en las reglas de decisión de la diplomacia internacionales que requiere la unanimidad en la práctica aun cuando los tratados internacionales pudieran permitir en algunos casos la mayoría de votos.

Excluir la intervención social en los mercados de los intereses comunes también corresponde al hecho de que la democracia y la participación ciudadana continua residiendo en los Estados miembros. Las políticas distributivas y redistributivas requieren una legislación democrática. En la forma que la Unión Europea está diseñada tal legitimación permanece más allá de su alcance, y no hay indicadores de que el déficit democrático de la Europa integrada vaya a existir en un futuro cercano predecible.

Desplegar una soberanía interna para liberar y acomodar las fuerzas del mercado en lugar de tratar de domesticarlas podría volverse el único programa político nacional que pueda ser impuesto aun en las economías nacionales internacionalizadas sin arriesgar la integridad del Estado nacional.