IMPLICACIONES CONSTITUCIONALES Y SOCIO-JURÍDICAS DE LA PROHIBICIÓN Y DESTRUCCIÓN DE LOS CULTIVOS DE CÁÑAMO EN COLOMBIA

IMPLICACIONES CONSTITUCIONALES Y SOCIO-JURÍDICAS DE LA PROHIBICIÓN Y DESTRUCCIÓN DE LOS CULTIVOS DE CÁÑAMO EN COLOMBIA

Juan Carlos Sánchez Gómez

Volver al índice

 

 

 

 

SIGLO XIX

Este siglo comienza para el cáñamo el 8 de octubre de 1800, el general Napoleón Bonaparte dicta la siguiente ordenanza:

Artículo I. “Queda prohibido en todo Egipto el consumo del brebaje elaborado por ciertos musulmanes con cáñamo (hachís), así como fumar su grana. Los bebedores y fumadores habituales de esta planta pierden la razón y son presa de violentos delirios que les hacen entregarse a todos tipos de excesos”.

Artículo II. “La elaboración de la bebida de hachís está prohibida en todo Egipto. Las puertas de todos los cafés y albergues donde se sirva serán tapiadas y sus propietarios encerrados en prisión durante tres meses”.

Artículo III. “Todos los fardos de hachís que lleguen a la aduana serán confiscados y públicamente quemados”.

Con la firma del “Tratado de Tilset” (1807) de Napoleón y el zar Alejandro de Rusia, se prohibía el comercio entre Rusia e Inglaterra. Lo que intentaba Napoleón era conseguir que Rusia deje de suministrar cáñamo a Inglaterra, así se destruiría o deterioraría la armada naval británica. Pese a los intentos de Napoleón por impedir el abastecimiento de este material el Zar permite el comercio con los ingleses.

De 1808 a 1810: Los mercaderes de los EEUU se convertían en traficantes de cáñamo ruso (ilegal) para Gran Bretaña la necesidad de esta última del cáñamo era imperiosa ya que era vital para su supervivencia como potencia. Napoleón le dice al Zar que detenga el comercio ilegal con los comerciantes independientes de los EEUU ya que están siendo obligados a llevarle cáñamo de forma ilegal a Gran Bretaña. El Zar se lava las manos y hace la vista gorda en cuanto a los traficantes norteamericanos ya que le sale rentable para él y sus nobles.

De 1810 a 1812: Napoleón ya furioso con el Zar por permitir el tráfico ilegal de cáñamo con Gran Bretaña organiza su ejercito e invade Rusia, invasión planeada como castigo al Zar y para seguir evitando que el cáñamo siga llegando a la Armada Británica. Napoleón es derrotado en Rusia debido al duro invierno.

Los primeros estudios químicos se efectúan en los años 1838-1839 por obra de —Raleigh Esdale— y —O´Birest—; dos de los pioneros de este terreno, —Easterfield— y —Spirey—, mueren a causa de explosiones ocurridas en su laboratorio (no por causa de cáñamo). —W. B. O´Shaunessey—, cirujano y profesor de química, descubre en 1839 las cualidades analgésicas y anticonvulsivas de la tintura de cáñamo y muere poco tiempo después, mientras se encontraba trabajando en una nueva fase de investigación sobre la resina.

Los poetas parisinos se interesan por esta sustancia. Hacia 1835 —Baudelaire— y otros artistas bohemios (como —Henri Michaux—, —Boissard de Boisdeenier—, —Delacroix—, —Meissonier—, —Nerval—, —Rimbaud—, —Hugo Balzac—, etc...) fundan el Club de los "Hashichines". Gracias a Jackes-Joseph Moreau de Tours, que desde 1840 usa el fármaco en el hospital psiquiátrico de Biecètre (en 1845 documenta los beneficios físicos y mentales del cannabis ), llega a Francia el dawamesk , una preparación hecha a partir de hachís, una masa elaborada con las puntas de las plantas de cáñamo, azúcar, zumo de naranja, canela, clavo, cardamomo, nuez moscada, almizcle, pistachos y piñones , el Club con estas pepitas verdes y aromáticas realizó "viajes extraños". Baudelaire, como miembro de este Club (que acostumbraba a reunirse en el hotel Pimodan, un inmueble situado sobre la parisina Isla de San Luis, en el barrio latino de París, donde viven Baudelauire y el pintor Boissard de Boisdenier, subraya que las alucinaciones producidas por el hachís:"... más que crear un mundo irreal interno, transforma el mundo real. La alucinación es progresiva, casi voluntaria, y sólo puede llegar a su madurez por medio de la imaginación. Puede parecer que los sonidos dicen cosas extrañas, pero siempre habrá allí primigeniamente un estímulo. Pueden verse formas extrañas; pero antes de hacerse extrañas, las formas eran naturales."

—Baudelaire— Hablar de los paraísos artificiales prefiere el uso de opio — (tomaba láudano) y en su obra Las flores del mal arremete contra el cáñamo: " El vino exalta la voluntad, el hachís la aniquila: El vino es un soporte físico, el hachís es un arma para el suicidio. El vino convierte en bueno y sociable. El hachís es aislador. El uno, por así decirlo, es laborioso, el otro es esencialmente perezoso. En efecto, ¿Para qué trabajar, imaginar, escribir, fabricar lo que sea, cuando uno puede conseguir el paraíso de golpe? En fin, el vino es para el pueblo trabajador, que se merece beberlo. El hachís pertenece a esa clase de goces solitarios que están hechos para ociosos miserables. El vino es útil, pues produce resultados fructíferos. El hachís es inútil y peligroso". —Baudelaire— planteó una condena del hachís que funcionaría como un foco magnético de atracción, intrigando a todos los disconformes con la idea del paraíso prohibido. Promocionó esa droga como nadie lo había hecho.

De noviembre de 1845 —Teófilo Gautier— escribió. En 1851 escribe del vino y el haschisch. El relato de —Gautier— publicado en “La Presse” (1842), y reproducido por “Moreau“en su monografía sobre el haschisch (1845).

En 1839 el doctor —O´Shaugnessy—, profesor británico en la Escuela Médica de Calcuta ya publicó el primer artículo (de unas cuarenta páginas) sobre propiedades analgésicas, antiespasmódicas y relajantes musculares del cannabis (incluido para el tétanos). Simultáneamente un doctor francés llamado —Aubert-Roche— estaba haciendo el mismo redescubrimiento de las aplicaciones del cannabis en el ámbito médico de Oriente Medio, ensayó en el hospital de Alejandría las capacidades terapéuticas del hachís y, desde 1834, logró curar varios casos de peste. En el Cairo conoció al —doctor Moreau de Tours—, unos de los padres de la moderna psiquiatría, autor de un clásico tratado sobre el hachís aparecido en 1840, que usa el fármaco en el hospital psiquiátrico de Bicètre. Durante los 60 años siguientes se editaron más de un centenar de estudios científicos sobre esta planta y sus propiedades.

En 1845 el doctor Giovanni Polli recibe la dirección de los “Annali di Chimica Applicata alla Medicina” (ACAM), es una revista especializada de Milán, donde a lo largo de 30 años irán apareciendo recensiones sobre trabajos dedicados al cáñamo; incluye artículos de médicos franceses, ingleses, alemanes, egipcios e indios, así como bioensayos de Polli y otros colegas.

A mediados de este siglo se hicieron estudios sobre el cáñamo intentando descubrir cual era la dosis mortal, los doctores Spivey, Wood y Easterfield comentan que a un perro que pesaba 12 kilos se le inyectaron 57 gramos exactos de líquido de cáñamo en la yugular y para la sorpresa de los investigadores el animal se recuperó tras estar inconsciente día y medio. Ellos nunca descubrieron la dosis mortal. Parece ser que la dosis mortal está en media libra.

A mediados de siglo el doctor E. Whineray extresa el criterio dominante de la medicina occidental al decir que el hachís es "una droga impura y tosca, cuyo uso está obviamente excluido de la terapia civilizada" Lo que más sorprende a los médicos de la época son las grandes diferencias entre las calidades de la planta, que no se diferencian mucho las unas de las otras. Los intentos por aislar los principios activos resultan fallidos. También llama la curiosidad a los investigadores su baja toxicidad, en relación con su potencia psicoactiva.

De 1850 a 1937 el cannabis era el medicamento más recetado de la farmacopea americana para cientos de enfermedades diferentes.

En 1857 los hermanos Smith de Edimburgo empiezan a comercializar un tinte realizado basado en extracto de cannabis.

En 1860 —Fitz Hugh Ludlow—, un joven norteamericano que publicó en forma anónima el libro “Hasheesh Ester”(1857), cuenta que tomó 25 gramos de una sola vez y que los efectos duraron varios días. Ludlow ensalzó el consumo de hachís como forma de hacer aventuras mentales, aunque también advertía que su consumo nunca debería ser excesivo.

Ese mismo año —Baudelaire— publica Los paraísos artificiales inspirados en parte por la obra de —Thomas Quincey—. Las confesiones de un comedor de opio inglés que tuvo un fuerte impacto en la sociedad de la época y fue un revulsivo para desacreditar el hachís.

En 1860 la compañía "Ganjah Wallah Hasheesh Candy" elaboró un caramelo de hachís de azúcar de arce que sería una de las golosinas más populares de los EEUU. Se podía comprar sin receta médica y aparecía anunciado en los periódicos por “Sears-Roebuck”, formando parte de su catálogo durante 40 años como un caramelo inofensivo (nadie murió por culpa de comerse un caramelo; si acaso pillarían una caries).

Según las Ordenanzas de Farmacia (1860) los profesionales autorizados para vender haschisch (que era catalogado como "substancia venenosa") en el Estado Español -tanto al por mayor como al por menor- eran los drogueros y los boticarios, quienes únicamente debían observar un requisito mínimo para expenderlo: "exigir una nota fechada y firmada por persona conocida y responsable, que exprese con todas sus letras la cantidad de la sustancia pedida y el uso a que se destina". El consumo ya gozaba de cierta fama en los ambientes literarios.

La primera aportación americana sobre el uso terapéutico de la marihuana data también de este año (1860) se trata de un escrito de la sociedad médica de Ohio sobre la acción de la planta en caso de espasmos y convulsiones, así como sus efectos sobre trastornos intestinales. Durante la guerra civil norteamericana la marihuana era el primer analgésico de las tropas yanquis hasta la introducción de la morfina inyectable, a finales de 1863.

De 1860 a 1900 en las exposiciones internacionales y las Ferias de Muestras a menudo contaban con un salón turco para fumar (eran muy populares en aquel entonces).Por ejemplo existió en la Exposición del Centenario de 1876 en Filadelfia un pabellón del hachís turco.

En 1868 el —médico E. J. Waring—, en su libro sobre farmacopea india cita la opinión del —doctor Christison—, que emplea el cáñamo en forma de láudano o tintura alcohólica:" Por su energía, seguridad y conveniencia, después del opio el cáñamo indio es el mejor analgésico, hipnótico y antiespasmódico, y a veces llega a igualarlo"

En 1868 Egipto (ocupada por los turcos) se convierte en el primer país que prohibió el consumo de cannabis, los turcos se quejaban de que el uso de cannabis hacían que los egipcios se comportaran de forma irrespetuosa con el Sultán y su cohorte. Pero en 1874 se autorizó su entrada mediante el pago de un arancel aduanero, pero las autoridades de Constantinopla (Egipto formaba parte de Turquía) en 1877 ordenan la destrucción de todo el hachís y en 1879 la importación fue prohibida. En 1884 se descubrió que el hachís no había sido destruido y que era vendido al extranjero en provecho de los funcionarios de aduanas.

Hasta 1883 del 75% al 90% del total del papel era a base de cáñamo.

En 1870 el cannabis aparece en la farmacopea americana como medicina para varias enfermedades. La 1ª vez que se fumaron un "porro" en la América del hemisferio norte fue en esta misma década en las Antillas (jamaica, Bahamas, Barbados, etc...) y este hábito llegó a los EEUU con la inmigración de miles de hindúes importados como mano de obra barata. Alrededor de 1886 marineros mejicanos y negros, que comerciaban con las islas Antillas tuvieron un primer contacto con el cannabis y propagaron su uso por todas las Antillas y Méjico. En estas islas se fumaba cannabis para aliviar el pesado trabajo de los campos de caña, soportar el calor, y para relajarse por las tardes sin que luego tuvieran la resaca de alcohol mañanera.

En 1883 se abrieron legalmente salones para fumar hachís en Nueva York, Boston, Filadelfia, Chicago, San Luis, Nueva Orleans, etc...En esta década el Boletín Oficial de la policía calculó que había 500 salones para fumar hachís en la ciudad de Nueva York.

En 1884 el hachís le provocó a —Nietzsche— visiones. Era mientras escribía “Zaratustra”.

En 1885 —James F. Johnston— publica Química de la vida común, libro que tenga un enorme éxito, se vendieron doce ediciones. En el segundo volumen de la obra habla por extenso de los "narcóticos que consentimos y el capítulo XVI trata sobre "nuestra debilidad humana": Somos, en verdad, criaturas débiles...cuando un grano de haschisch puede vencernos, o unas pocas gotas de láudano postrarnos; pero ¡Cuánto más débiles de espíritu, cuando - al saber los males a que nos conducen - somos incapaces de resistir las tentaciones fascinantes de esas insidiosas drogas!"

En 1890 el médico personal de la reina Victoria de Inglaterra, —Sir Russel Reynolds—, le receta cannabis para sus problemas menstruales; él reconoce en el primer número de la revista “The Lancet” que el cannabis cuando está puro y es administrado cuidadosamente," es una de las más valiosas medicinas que poseemos". Él también escribió en su diario el 22 de mayo de 1890: "…Parece ser que hay muchos casos de epilepsia en la población adulta, creo que se trata de males de origen nervioso y que el cáñamo indio cura de manera muy remarcable".

Uno de los primeros trabajos serios fue el realizado en 1894 por una comisión anglo-india, la comisión “British Raj”, en siete volúmenes y con 3281 paginas, con el nombre de "Report of the Indian Hemp Drugs Commission", con el testimonio de millares de consumidores, así como la opinión de doctores, autoridades civiles y religiosas y otras personalidades. Entre una de sus conclusiones es que su uso moderado no producía lesiones en la mente e incluso puede ser beneficioso; con respecto a los efectos físicos su uso moderado no produce prácticamente ningún resultado nocivo; el uso excesivo sí causa daño pues tiende a poner al consumidor en una situación más vulnerable a la enfermedad; puede causar bronquitis debido al humo inhalado; no produce su uso moderado ningún efecto perjudicial en la mente pero en sujetos con debilidad o predisposición hereditaria pueden inducir demencia; su uso moderado no produce lesión moral de ninguna forma incluso los consumidores excesivos es ordinariamente inofensivo; no existía ninguna conexión entre los derivados cannábicos y los instintos criminales . En su último párrafo se lee:" El cáñamo es una hierba santa y benéfica...Prohibir o restringir severamente su uso provocaría grandes sufrimientos y molestias, y una cólera profunda en los numerosos grupos de venerados ascetas. Robaría al pueblo el disfrute de una solaz en la incomodidad, de un remedio en las dolencias, de un guardián cuya benévola protección libra de los ataques de las influencias malignas".

En 1895 por primera vez se utiliza la palabra marijuana por los seguidores de Pancho Villa.

A finales de este siglo en España la compañía farmacéutica “Grimault y Cía”, ("farmacéuticos en París de S.A.I. al príncipe Napoleón"), anunciaban Cigarros Indios de Cananbis Indica, elaborados con "extractos de cáñamo índico de Bengala", que poseían propiedades para combatir no sólo el "asma", "la opresión" y la "sofocación", sino también otras dolencias como "la tos nerviosa, el insomnio, la tisis laríngea, la ronquera, la extinción de la voz y las neuralgias faciales".

Se transcribe a continuación, lo que este aviso, en un diario español dice acerca de estos cigarrillos de cannabis:

"OPRESIÓN, ASMA, RONQUERA, SUFOCACIÓN CURADAS CON

CIGARROS INDIOS DE CANNABIS ÍNDICA DE GRIMAULT Y Cª

FARMACÉUTICOS EN PARÍS DE S.A.I. EL PRÍNCIPE NAPOLEÓN

Todos los remedios preconizados hasta hoy para combatir el asma, no han sido más que paliativos, más o menos calmantes, con base de belladona, de estramonio o de opio. Recientes experimentos hechos en Alemania y repetidos en Francia y en Inglaterra han probado que el cáñamo índico de Bengala posee notables propiedades para combatir con éxito seguro, no sólo esa terrible enfermedad, sino también la tos nerviosa, la insomnia, la tisis laríngea, la ronquera, la extinción de voz y las neuralgias faciales.

Apoyados en estos experimentos científicos, ofrecemos al público nuestros cigarrillos hechos con el extracto del cáñamo índico que nuestra casa importa directamente de Bombay.

Depósitos en Madrid: Doctor Simón, Caballero de Gracia, núm. 3; Borrell, Puerta del Sol; Ulzurrun, Barrio-Nuevo, y en todas las principales farmacias de España"

(Octubre de 1870).