ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO LIII. Tradiciones mexicanas

(Semana Santa)

El nacionalismo es la expresión del orgullo de lo nuestro, y nos decide a actuar para lograr el bienestar de la nación. Por eso es importante conocer lo que somos, nuestra historia, luchas sociales, costumbres, tradiciones, creencias, cocina, etc. El nacionalismo promueve mejores ideas a favor de los individuos, su colectividad y la unidad nacional.

La tradición es la forma más sencilla de transmitir valores o expresiones culturales.

La tradición, por ser historia viviente y del pueblo, tiene una parte humana y una social, y sobre todo, la virtud de mezclar al hombre presente con su pasado y con su terruño. Es el hilo que tejen generaciones y que da sentido, color, forma, carácter cultural y apariencia social.

En México, una de las fiestas religiosas tradicionales más importantes es la Semana Santa. Esta fiesta fue adoptada en los tiempos de la Conquista y perdura hasta la actualidad.

Las primeras órdenes religiosas que llegaron a México (franciscanos, agustinos, dominicos y jesuitas) transmitieron a los mexicanos las costumbres de esta celebración. Estas tradiciones se han visto enriquecidas con ritos propios de los pueblos indígenas mexicanos.

Esta evolución convierte a la Semana Santa mexicana en un claro ejemplo del mestizaje de nuestro país.

Por ejemplo, con la Cuaresma se inicia la abstinencia de carne durante seis viernes después del Miércoles de Ceniza. Coincide con los meses de Tlacaxipehualiztli, dedicado a Tótec, el Dios del Maíz joven, y el mes Tozoztontli, dedicado a Tláloc y Coatlicue. Estas fiestas eran con el fin de reforzar las peticiones de lluvia. La Semana Santa, coincide en el antiguo calendario azteca con el mes de Hueytozoztli, en el que se honraban a Cinteotl y Chicomecóatl, mazorcas base de las nuevas semillas.

Los misioneros utilizaron el teatro para catequizar a los antiguos mexicanos y desterrar así las prácticas religiosas anteriores. Las escenificaciones de la Pasión, conmovían a los espectadores; así, el teatro de los evangelizadores actuó en favor de la cristianización. Del pasado llegan las voces que mezclan en el presente en una forma de sincretismo, donde las viejas costumbres, se llenan de nuevos contenidos sin desalojar completamente a las anteriores.

La Cuaresma comienza con el rito católico de La Ceniza y termina con el Domingo de Resurrección al final de la Semana Santa. El Miércoles de Ceniza el sacerdote quema imágenes o palmas benditas del Domingo de Ramos anterior y le pone una cruz de esta ceniza en la frente a cada fiel, para recordarle que “polvo eres y en polvo te convertirás.”

La Semana Santa se celebra con representaciones y festejos, que suponen una mezcla de tradiciones religiosas y antiguos ritos indígenas. Los pasajes de la Pasión de Jesucristo más representados son el juicio, el vía crucis, la muerte y la resurrección. Estas escenificaciones se preparan durante el año y cuentan con ambientación y vestuario espectacular. Algunas incluyen flagelaciones y crucifixiones reales.

El Jueves Santo conmemora la institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y El Lavatorio. Según el Nuevo Testamento, Jesús reúne a sus apóstoles y bendice pan y vino, que simbolizan su cuerpo y su sangre y, metafóricamente, se convierten en el alimento espiritual que redimirá al hombre. El Jueves Santo no hay misa y los altares se cubren con paños morados, símbolo de luto. En el altar mayor ponen un monumento a la Sagrada Eucaristía y los fieles acostumbran ir a siete iglesias, cumplen con la “visita de las siete casas”. En este día se venden panes y ramos benditos de flores de manzanilla y de romero. En la noche se representa el rito de “el lavatorio”. Este acto rememora el momento en el que Jesús les lava los pies a sus apóstoles.

El Viernes Santo, Se conmemora la pasión y muerte de Cristo. A las tres de la tarde, el sacerdote pronuncia, en su iglesia, el Sermón de las Siete Palabras, y acompañado por los fieles, reza El Vía Crucis: caminando de estación en estación, rememora los 14 “momentos” de la Pasión de Cristo. La primera estación recuerda la traición de Judas. Jesucristo oraba en el Huerto de los Olivos, cuando este apóstol lo entrega a la guardia pretoriana, dándole un beso en la mejilla. Judas recibe unas monedas de plata y por la ruindad que cometió, el traidor termina ahorcado y condenado por toda la Eternidad.

La condena, común en la época, consiste en la crucifixión. Jesús, golpeado y herido, cae tres veces. Cuando llega al cerro del Gólgota, es clavado en una Cruz en la que aparece el letrero “INRI”, una burla, porque dichas letras significan: “Jesús Nazareno Rey de los Judíos.”

El Sabado de Gloria, la Resurrección se celebra ahora el Domingo de Resurrección, aunque hasta no hace mucho, se celebraba el Sábado de Gloria. El Vaticano hizo un cambio a la liturgia, ya que, según los Evangelios, Jesús resucitó al tercer día de entre los muertos. Antiguamente, durante la Semana Santa, era pecado bañarse antes del Sábado de Gloria y ese día, la costumbre era tirarle agua a la gente que pasaba por la calle.

De acuerdo a la liturgia actual, el Domingo de Resurrección es el día en que se conmemora la resurrección de Jesucristo. Este día, se vuelven a tocar las campanas que, en señal de luto, habían permanecido mudas los tres días anteriores, durante los cuales llamaron a los fieles a los servicios religiosos haciendo sonar “la matraca”

Los españoles trajeron a México la costumbre de “quemar a Judas”, la Inquisición los quemaba, en representación de los prófugos de su justicia. Algunos Judas eran muñecos que representaban a personajes poco queridos de la vida pública. Esto era tan popular que el dictador Santa Ana publicó el 17 de marzo de 1853, un decreto que lo prohibía.

La tradicional quema de Judas fue ocasión para cuestionar la política económica de Felipe Calderón, quien prometió convertirse en el “presidente del empleo”, propósito hasta ahora incumplido, según habitantes de Peralvillo, y en cambio permitió el aumento a la tortilla y otros productos básicos, y autorizó la modificación a la Ley del ISSSTE, por eso en ese barrio, quemaron “Judas” con la imagen de Calderón.