ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

Volver al índice

 

 

 

 

ENSAYO LII. “Por esta carestía, la panza está vacía”

Hay estudios que nos permiten conocer la historia de cómo surgió, en México, el maíz, del cual se derivan la tortilla y otros alimentos. Funcionarios que no conocen esta historia ni la de nuestro país pretenden resolver el problema del encarecimiento de las tortillas importando grandes cantidades de maíz desde Estados Unidos.

En Oaxaca hace 6 mil años había antepasados silvestres del maíz, no se conoce ningún maíz silvestre, es posible que su antecesor rústico sea el teosinte, un “pariente” del maíz. Hace 5 mil 500 años, hay huellas, de maíz, en la caverna de San Marcos, Puebla.

Evolucionó la planta, y su aprovechamiento. Uno de los primeros y principales procesos es la nixtamalización. La sustancia mezclada con el grano al ser molido, con el metate y la “mano” que tienen también origen milenario, tiene calcio. Durante mucho tiempo se ha usado cal viva para nixtamalizar. La masa resultante es práctica para hacer tortillas, el papel nutritivo del calcio es fundamental para completar el contenido alimenticio del maíz.

Complementan el papel nutritivo, los frijoles, que tienen los aminoácidos que el maíz tiene pocos, y viceversa. Así, la combinación entre maíz y frijol tiene lo esencial para que las proteínas desempeñen bien su papel en la alimentación.

Los colonialistas llevaron el maíz a Europa y no se nixtamalizaba el maíz, ni se le acompañaba con frijol y dio lugar a enfermedades por deficiencia nutricional, como la pelagra, con tres síntomas: dermatitis (infección de la piel), diarrea y demencia.

Por eso es absurdo querer resolver el problema del maíz importándolo. Hace imposible un control de calidad, suponiendo que los burócratas derechistas sepan lo que es eso. Los riesgos para la salud de los mexicanos son difíciles de prever.

En la semana, el gobierno calderonista fijó un “precio justo” para el kilo de tortilla, que resulta 42 por ciento superior al precio vigente dos meses atrás (8.5 contra 6 pesos, respectivamente).

El acuerdo firmado en Los Pinos es solo un calmante a un mercado de la tortilla “liberado” (como se presume), cuyo efecto se ha traducido en un incremento en el precio de este alimento cercano a mil 300 por ciento en siete años.

Al gobierno no debe sorprender lo que sucede con el maíz y la tortilla. Es parte del engendro neoliberal, y que ya no saben cómo controlar. Pues lo mismo sucede en todos los sectores de la economía mexicana: la banca, alimentos, acero, cemento, telefonía, televisión, etc. Y el perjudicado, siempre, es el consumidor.

Empresarios y especuladores “jijos del mais” que provocaron la crisis actual, que ya han ganado millonadas con la primera oleada especulativa, estuvieron de acuerdo en establecer un provisional precio máximo al kilo de tortilla que es la formalización de un aumento forzado, a cambio de no castigarlos a ellos sino a uno que otro pobre tortillero de barrio.

Calderón destroza la economía con la indefinición y al proteger a los verdaderos dueños del poder, los hombres del dinero que invirtieron en frenar lo que consideraban “un peligro para México” y ahora exigen ganancias para sus inversiones.

Sabemos que el precio del kilo de maíz, vale 3.50 pesos, de forma que el costo de la tortilla, sabiendo que un kilo de maíz rinde 1.3 kilos de tortilla, puede ser dado a muy bajo precio.

Jorge Alberto López, presidente de los industriales del ramo en Sinaloa, dijo que los únicos beneficiarios del acuerdo serán las grandes cadenas comerciales, entre ellas Bimbo, Wal-Mart y Grupo Maseca, pues pretenden desaparecer del escenario nacional a las microempresas.

Felipe Calderón se abrazó con Roberto González (propietario del Grupo Maseca). Millones de ciudadanos vemos la hipocresía. ¿Cómo es posible que quien ha acaparado el producto, esté sentado en la mesa del Presidente?, cuestionó.

El Grupo Minsa del ex senador priísta jalisciense Raymundo Gómez Flores, se dio el lujo de anunciar desde octubre pasado: “la empresa incrementará precios el último trimestre del año.

Veamos algunos puntos de vista: en la Cámara de Diputados se confrontaron en torno a la crisis de la tortilla. Javier González Garza anunció que el PRD demandará al gobierno un incremento de 40 por ciento al salario. Recordemos que el incremento al salario mínimo fue de 3.9 por ciento y el de las tortillas de 40 por cieno, ya oficializado. Al PAN, Eduardo Sojo, Felipe Calderón, y al Consejo Coordinador Empresarial, les parece que un incremento salarial es inflacionario y no el de 40 por ciento al precio de la tortilla.

Marco Antonio Bernal del PRI, advirtió que el gobierno de Felipe Calderón enfrentará una grave crisis económica y social, porque en los hechos no tiene el control de la economía.

El obispo de Saltillo, Raúl Vera, afirmó que el acuerdo del gobierno federal para estabilizar el precio de la tortilla es “retórica pura”, y que esas medidas “destapan las mentiras del régimen foxista”, el cual, aseguró, manipuló los resultados electorales de la contienda presidencial para asirse al poder. “La política de cuento que estuvieron practicando ahora ya no hace falta”, resaltó, y que por eso ya suben los precios.

Lo que se necesita, es estimular la producción de maíz en México, y reanudar el proceso evolutivo que fue interrumpido desde la conquista, para tener una alimentación conveniente, cada vez más completa y balanceada.