ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO XXX. Iniciativa Mérida: ¿Profanar con sus plantas tu suelo?

El Congreso de Estados Unidos desde enero previó un plan antinarco para México, el representante (diputado) demócrata por Texas, Henry Cuéllar, presentó con Silvestre Reyes, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, la iniciativa que sirvió de base a la negociación.

El plan considera mil 400 millones que George Bush busca en su Congreso para los próximos tres años.

Silvestre en junio reveló lo que se conoció como Plan México, en referencia al Plan Colombia. Por las implicaciones intervencionistas de ese plan en el país sudamericano, que incluye presencia de militares estadunidenses, por lo que el gobierno de Calderón marcó distancia de los planes estadunidenses hacia México.

Llamar ahora “Iniciativa Mérida” es una manipulación. El rebautizo de la iniciativa se quedó corto ante los desaciertos del gobierno de Calderón, al dar a conocer el acuerdo con Bush. El más grave fue el intento de negar lo innegable.

El embajador de México en Washington, Arturo Sarukhán, confirmó que el gobierno calderonista había comprometido 7 mil millones de dólares a la iniciativa.

Sin embargo, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, lo desmintió para no explicar de dónde saldrá el dinero. Y la titular de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, pudo responder en el Senado. Calderón y sus funcionarios se niegan a informar el contenido del plan, de manera que en México se desconoce lo que Bush solicitó que se apruebe.

La propuesta tenía cinco puntos: profesionalizar al personal de la PGR y SSP para un “combate más efectivo” contra las drogas, coordinado con Estados Unidos; entrega de tecnología; capacitación de jueces; mayor vigilancia a funcionarios mexicanos que trabajan con Estados Unidos, y financiamiento para comunidades pobres.

“La Iniciativa Mérida realizará acciones para: 1) Reforzar procuración de justicia en México; y 2) Ampliar cooperación bilateral contra la delincuencia trasnacional”.

El problema está en si el “combate” a la delincuencia, con Ejército y Marina, es lo más eficaz para reducir el tráfico de drogas. La experiencia colombiana dice que no, hubo pocos resultados, pero no en lo básico: producción de droga y resolución del conflicto armado, motivo de la intervención estadunidense.

Además, la Iniciativa Mérida extenderá el radio de acción, como señaló Patricia Espinosa, a tres áreas: lucha antinarcóticos, combate a terrorismo y administración de fronteras; seguridad pública, y aplicación de la ley. En otras palabras, los efectos de la Iniciativa Mérida se dejarán sentir en importantes campos de la vida pública.

¿Hasta qué punto esta iniciativa es un plan mexicano para atender necesidades o, como se sospecha, es una ampliación de las políticas de seguridad nacional puestas en marcha por la Casa Blanca para librar la “guerra contra el terrorismo”?

Veamos, “El Chapo” es un mito. Entra en restaurantes como cualquiera. Cuando llega, a los comensales les recogen celulares y, al final, comen gratis, como disculpa de uno de los principales narcotraficantes del país. Como esta anécdota hay muchas. “El Chapo” anda suelto haciendo negocios sin que las autoridades federales apliquen una estrategia para detenerlo.

La Iniciativa Mérida, tendrá poco efecto si antes no se combate el consumo interno y la corrupción que existe en los gobiernos de ambos países.

PAN y PVEM aplauden el acuerdo con EU; y PRD y PRI consideran que viola la soberanía. El senador panista Alejandro Zapata Perogordo, considera que el programa es un reconocimiento de los estadunidenses de que el tráfico de drogas trasciende las fronteras. El senador del PVEM, Arturo Escobar, dio la bienvenida a la iniciativa y recordó que no es nueva la entrega de recursos de Washington a México. El PRD y PRI en la Cámara de Diputados advirtieron que pedirán a la cancillería una explicación para asegurarse de que no incluya violación de la soberanía nacional ni subordinación del Ejército o de la Policía Federal Preventiva a Estados Unidos.

Es difícil creer en la buena voluntad de nuestro poderoso vecino cuando ofrece tecnología y recursos para atacar el narcotráfico y, al mismo tiempo, construye el muro en la frontera con México, en un gesto prepotente y hostil. Cabe sospechar que bajo la venta de helicópteros y software, la verdadera preocupación de Estados Unidos sea sellar sus propias fronteras, convirtiendo a su socio mexicano en un “caza inmigrantes” del sur latinoamericano o en el vigilante interno de sus desesperados emigrantes nacionales.

¿La firma de esta iniciativa se podrá considerar traición a la patria?, delito establecido en el artículo 123 del Código Penal Federal vigente, que tipifica como responsable de este delito a quien: “Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana, con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.

El Senado de la República debe rechazar ese “compromiso político”, de acuerdo con los criterios que nuestra Constitución establece en el párrafo X del artículo 89, para dirigir nuestra política exterior: autodeterminación, no intervención, proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

No debemos aceptar que el gobierno de México siga firmando acuerdos internacionales que comprometen nuestra soberanía, recordemos como nos va con el TLC.