ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO IX. “Haiga sido como haiga sido, yo seré el presidente”

Con el festejo, por el primer año de gobierno de Felipe Calderón, es obligado un análisis de la presente administración, con un balance que, en lo general, dista de ser favorable.

Con la mira puesta en ganar legitimidad tras una elección cuestionada, Calderón gobernó este primer año sin los desplantes del foxismo y a través de campañas mediáticas en “Televizca” y “Teleaburrición Azteca”.

Logró la aprobación de dos de las llamadas reformas estructurales: la Ley del ISSSTE que perjudica a los burócratas en sus pensiones y cambios en la hacienda pública, aunque de alcances limitados. En esto siempre estuvo respaldado por el PRI, que a cambio amarró la impunidad para el góber precioso, Mario Marín, y para el oaxaqueño Ulises Ruiz.

Durante el primer año de gobierno, el discurso triunfalista de una economía fuerte no detuvo la migración que continúa despoblando municipios. Y a pesar de los desempleados que huyen de México en busca de vida mejor, las remesas ya no aumentan como antes. Este año solo se incrementaron menos de 2 por ciento respecto a 2006. Y qué decir de la falta de pericia política para defender a los connacionales que viven en EU, y que sufren las redadas del gobierno de George W. Bush para detener a los ilegales que lo único que hacen es trabajar en pro de la economía estadunidense y mandar recursos para reanimar a la mexicana.

Durante la campaña electoral, Calderón “El candidato del empleo”, se comprometió a fortalecer la economía para hacerla creadora de empleos. Sin embargo, la actual administración deambula sin rumbo en materia económica. Se refleja en medidas que son ofensa contra los bolsillos de la población, como el llamado gasolinazo, un revés a la economía popular si se toma en cuenta el alza que su solo anuncio causó en los precios.

Pregona que se crearon 950 mil puestos de trabajo, pero realmente los niveles de desocupación han aumentado en el país. El propio gobierno reconoce que su Programa de Primer Empleo es un fracaso.

El programa estelar del gobierno en seguridad pública, la llamada “guerra contra el narcotráfico”, que es el despliegue del Ejército en las calles, no ha funcionado y, ha sembrado intranquilidad en la población y expone las fuerzas armadas al rencor popular por atropellos que algunos de sus integrantes cometen contra la gente.

Hay que añadir la firma del acuerdo binacional de asistencia de combate al crimen organizado, nombrado oficialmente Iniciativa Mérida, conocido popularmente como Plan México por similitudes con el Plan Colombia. Este acuerdo no garantiza disminución en la actividad de grupos delictivos, pero sí provoca dependencia tecnológica y operativa de Estados Unidos. Su firma, ha sido rechazada por amplios sectores de la opinión pública.

La violación a derechos humanos es asunto de todos los días. La represión y criminalización de movimientos sociales se ejemplifica en la sierra de Zongolica, en San Salvador Atenco, en Oaxaca o en Guerrero.

Ofreció que sería “respetuoso” con la vida interna del PAN. Pero no reparó en cocinar desde Los Pinos –como en los tiempos del priísmo– la intromisión en su partido.

Para que el Presidente tuviera un hombre de confianza en el blanquiazul, Germán Martínez dejó la Secretaría de la Función Pública tras una fugaz gestión y sin investigar las denuncias de corrupción contra la “ex pareja presidencial”.

Calderón ha guardado silencio en torno al escándalo del presunto enriquecimiento ilícito de Fox y de su esposa, Marta Sahún.

En Los Pinos se mantienen aquellos funcionarios nombrados como producto del pago de facturas por los comicios. La maestra Elba Esther Gordillo, quien hasta celebró su cumpleaños en la casa presidencial, colocó, entre otros, a su yerno Fernando González en la SEP y a Miguel Ángel Yunes en el ISSSTE; el ex presidente Ernesto Zedillo ubicó a ex colaboradores suyos como Luis Téllez, y Vicente Fox dejó herencia en secretarios como Eduardo Sojo.

Entre las pifias de su gobierno se encuentra la censura al discurso de la diputada perredista Ruth Zavaleta y el manejo que hizo del caso Zhenli Ye Gon en junio.

Insistió en que las acusaciones eran “cuentos chinos”, pero él y su secretario del Trabajo, Javier Lozano, quedaron señalados por el empresario de origen asiático de que los 205 millones de dólares incautados en su propiedad de las Lomas pertenecían al PAN.

Los empresarios, le cobran facturas a Calderón, los personajes que lo ayudaron a llegar a la Presidencia mediante la “campaña del miedo”, y así les entrega casi regalada Aeroméxico a “Ratamex”. Calderón se endeudó con Barraza durante la campaña del miedo contra López Obrador, en la elección presidencial; Barraza era presidente del Consejo Coordinador Empresarial. Reunió a inversionistas incluyendo Banamex.

La percepción de la gente del primer año de “gobierno” no goza de popularidad y aceptación. Calderón llegó al primero de diciembre con un promedio de popularidad del 62 por ciento, según encuesta de Mitofsky. La valoración de la economía del último trimestre es la peor registrada por Calderón este año, con un 71.7 por ciento de opiniones negativas, es más baja que cualquier estimación obtenida durante el gobierno de Vicente Fox (que ya es mucho decir).

En medio del “júbilo” por el primer año de “gobierno”, y fiel a una presidencia alejada del pueblo, Calderón anuncia el festejo de 365 días al “frente” de Los Pinos con un desayuno para 500 invitados en Palacio Nacional, lejos “del bullicio de la sociedad”. Así, Palacio Nacional, seguirá siendo escenario de celebraciones para el “lucimiento” personal de Calderón; la fiesta en Palacio Nacional parece ser, con la intención de posicionar al jefe del Ejecutivo federal en los medios de comunicación, práctica común, para aminorar la crisis de legitimidad que la actual administración padece de origen.

Para terminar. Dos noticias: la buena, ya pasó el primer año; la mala, faltan cinco.