PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO REGIONAL Y LOCAL EN VENEZUELA

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO REGIONAL Y LOCAL EN VENEZUELA

Alexis Guerra

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Los indicadores macroeconómicos regionales y el desarrollo en el ámbito regional

Angélica Rauch

Ya ha sido ampliamente demostrado y discutido que no puede un proceso de desarrollo, ya que en este último convergen muchos otros factores, algunos de ellos exentos de ser cuantificables, como señala Maza Zavala. (2000): “El crecimiento es un fenómeno de expansión, reflejado en los valores ascendentes de variables económicas y sociales convencionales, tales como el producto interno bruto (global y por habitante), el ingreso nacional, la inversión, el consumo, el comercio exterior, las finanzas públicas, la liquidez monetaria, la población, los servicios, entre otros. El desarrollo, en mi criterio, es la revalorización del ser humano, el equilibrio de las relaciones sociales, el equilibrio entre la sociedad y la naturaleza, la esencialidad del estado de satisfacción del colectivo social y del individuo, la distribución progresiva del ingreso y el bienestar, el crecimiento orgánico del potencial productivo, la industrialización revalorizadora del trabajo y los recursos naturales, el capital como brazo técnico de la sociedad;… (p. 572) La visión economicista del desarrollo (que tiene sus orígenes en la economía clásica), en la que el crecimiento económico surte un “efecto derrame” hacia los estratos bajos de la población, logrando superar su condición de retraso, ha quedado atrás, pasando ahora a posturas mucho más integrales en las que se consideran una amplia gama de aspectos de carácter social que cada vez toman más importancia, desde aspectos ambientales, culturales hasta aspectos psicológicos y afectivos; en este sentido, ha surgido una multiplicidad de conceptos de desarrollo como el desarrollo endógeno, desarrollo humano, desarrollo territorial, desarrollo regional, desarrollo local, (Boisier, 2001) cuyos enfoques difícilmente pueden ser considerados separadamente en tanto tienen un objeto común: el hombre como individuo y en sociedad.

Sin embargo, a pesar de que cada vez se incorporan nuevos matices a la definición de desarrollo, no es menos cierto que resulta imposible desligarlo del aspecto económico, y en este sentido la cuantificación de variables económicas se hace necesaria para permitir realizar proyecciones, evaluaciones y comparaciones del progreso de la economía de un país. Tal necesidad no es nueva, solo que ante la emergencia de nuevos paradigmas adquiere nuevas dimensiones.

Los indicadores macroeconómicos siempre han resultado ser instrumentos útiles para la toma de decisiones y la formulación de políticas a nivel nacional, así como para medir el impacto de éstas en la economía, entre otros tantos usos; sin embargo, estos indicadores no resultan muy eficientes cuando son utilizados en espacios subnacionales. La necesidad de contar con indicadores macroeconómicos regionales surge precisamente de esos nuevos paradigmas que vuelven la mirada a un desarrollo generado desde adentro, en el que resulta importante considerar lo local como punto de partida para generar efectos expansivos hacia territorios más amplios, a través de estrategias de desarrollo que tomen en cuenta sus potencialidades específicas.

En este orden de ideas, el empleo de indicadores macroeconómicos permite obtener una radiografía de la economía de un país, facilitando la elaboración de análisis, la formulación de objetivos y el diseño de planes para alcanzarlos, sin embargo, la obtención de indicadores que midan el comportamiento de la economía de una región en particular ofrece una visión aún más detallada de la misma, por lo que se puede deducir que los análisis realizados con base en tales mediciones serían más específicos, y los objetivos y planes aplicados tendrían un efecto más directo y contundente al considerar aspectos intrínsecos de la región bajo estudio.

Puede decirse entonces que, si para analizar el desarrollo de un país se requiere evaluar, entre otros, indicadores que reflejen la evolución de la economía en su conjunto, para analizar el desarrollo regional se requerirán indicadores macroeconómicos ajustados a las regiones; en la medida que cada región progrese, el país también progresará en conjunto.

Pero a este nivel es imprescindible definir desarrollo regional. Boisier (2001), lo define como “un proceso de cambio estructural localizado (en un ámbito territorial denominado “región”) que se asocia a un permanente proceso de progreso de la propia región, de la comunidad o sociedad que habita en ella y de cada individuo miembro de tal comunidad y habitante de tal territorio.”, y continúa diciendo: “El “progreso” de la región debe entenderse como la transformación sistemática del territorio regional en un sujeto colectivo…; el “progreso” de la comunidad debe entenderse como el proceso de fortalecimiento de la sociedad civil y el logro de una percepción de pertenencia regional y el “progreso” de cada individuo debe interpretarse como la remoción de toda clase de barreras que impiden a una persona determinada, miembro de la comunidad en cuestión y habitante de la región, alcanzar su plena realización como persona humana.” (p.7). Entonces resulta necesario también aclarar la definición de “región”; el mismo autor, haciendo referencia a la posición de Hiernaux al respecto, expresa que “la región es un territorio organizado que contiene, en términos reales o en términos potenciales, los factores de su propio desarrollo, con total independencia de la escala.” (p. 7) Conocer esos factores (reales o potenciales) de las regiones de un país implica necesariamente la medición de algunas características, como por ejemplo su estructura económica, su ritmo de crecimiento económico, las relaciones consumo intermedio/valor agregado, las magnitudes que expresan la remuneración a sus empleados con respecto al capital invertido, el aporte del gobierno de esa región en el total de actividad económica, entre muchas otras, las cuales son calculadas a partir de indicadores macroeconómicos regionales.

Países como España, Colombia, Guatemala, Ecuador, Brasil, México, entre otros, han realizado importantes avances en lo que respecta a este tema, obteniendo series para varios años del Producto Interno Bruto (PIB) por departamentos, tanto en valores constantes como corrientes. Venezuela por el contrario no ha logrado muchos avances al respecto, a pesar de que los esfuerzos por desarrollar cuentas macroeconómicas regionales en nuestro país no son recientes; las instituciones encargadas de promover e impulsar el desarrollo regional (FUDECO, en el caso de la región centroccidental), efectuaron avances en este sentido hace aproximadamente 20 años atrás.

Las causas que han dificultado el desarrollo de este tipo de indicadores radican en las debilidades evidenciadas en el sistema estadístico regional, los entes públicos y el sector productivo en lo que respecta a las formas de obtención, organización y procesamiento de datos. Tal como lo expresa Martínez (2004): Entre los obstáculos que afronta el desarrollo de un sistema de cuentas macroeconómicas regionales están los aspectos políticos-institucionales de carácter nacional tales como la centralización del sistema de administración pública, ausencia de planes para la actualización de censos económicos y marcos muestrales de los principales sectores productivos de la región, alta rotación de personal encargados de producir las estadísticas (informantes calificados), especialmente del sector público, falta de continuidad administrativa y diferencias estructurales entre las regiones (económicas, sociales y físico-espacial) (p. 3) Por su parte, el desarrollo de cuentas macroeconómicas regionales debe estar sujeto a las normas sugeridas para el cálculo de indicadores a nivel nacional, puesto que es indispensable mantener la consistencia de los datos para poder realizar análisis comparativos. Tales normas están contempladas en el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN), el cual es un sistema integrado de cuentas utilizado a nivel internacional que permite a los países obtener indicadores que reflejen magnitudes relativas a cada una de las actividades económicas, las cuales son producto del intercambio de factores de producción y de bienes y servicios, constituyendo una compleja red en la que todos los agentes económicos se ven interrelacionados. Así, la construcción de cuentas regionales debe pasar por un proceso de adaptación de la metodología que es aplicada a nivel nacional, además de superar las deficiencias anteriormente expuestas.

La elaboración de estrategias de desarrollo (independientemente si se formulan a nivel local o regional), precisa el manejo de lenguajes e instrumentos comunes, que facilite la integración de todos los actores económicos, políticos y sociales puesto que de la acción conjunta de ellos depende el éxito de las mismas.

Algunos de los beneficios derivados del uso de indicadores macroeconómicos regionales se exponen a continuación según sus usuarios: Gobierno local y/o regional: • Mayor capacidad a nivel local y/o regional, según sea el caso, para la formulación y ejecución de políticas públicas que atiendan las características y necesidades propias de la región o localidad a nivel económico y social; talcapacidad se traduce en la posibilidad de coadyuvar en el logro de objetivos conducentes a procurar una estabilidad macroeconómica, así como una mayor descentralización, condiciones necesarias en un proceso de desarrollo.

La descentralización en particular reviste especial importancia dada la acuciante necesidad de efectuar reformas al Estado que permitan transferir poder a los gobiernos locales, dado que son éstos quienes mejor conocen la realidad del espacio subnacional que administran; por su parte, el hecho de que una región o localidad pueda contar con datos económicos específicos facilita en gran medida este proceso, y en tal sentido puede hacerse referencia a Brasil, país que se vio en la necesidad de elaborar cuentas macroeconómicas dado el marco legal que rige a las entidades y los municipios: la Legislación referente a Fondos de Participación de los Estados y los Municipios data de 1966 y refiere que el criterio para la distribución de tales fondos debe basarse en los niveles de población, superficie territorial y renta per cápita de los estados, datos que inicialmente eran obtenidos a través de los censos.

Por otro lado, mayores posibilidades de armonizar estrategias de desarrollo de una región con estrategias de desarrollo de otras regiones, de tal forma que sean complementarias, procurando evitar un despilfarro de esfuerzos individuales con poco impacto a nivel nacional. Esto significa que, si bien la descentralización es necesaria, lo cual implica acciones individuales y objetivos individuales, también lo es que las regiones actúen como engranajes con el fin de alcanzar objetivos comunes a nivel macro.

• Fortalecimiento de las actividades productivas de cada región o localidad en particular y estrategias para estimular su encadenamiento a nivel nacional, así como conocer los niveles de producción total y sectorial de la región y sus respectivos aportes en el total nacional; esto es necesario para conocer la estructura económica no solamente del país, si no también de cada una de las regiones, lo que a su vez permite definir semejanzas entre ellas y/o aspectos que pudieran resultar complementarios.

• Desarrollo de una gestión pública participativa que involucre a todos los sectores que hacen vida en la región o localidad, incluyendo a la sociedad civil; este aspecto tiene profunda relación con la descentralización en tanto que “la descentralización política permite a los gobiernos locales estimular la participación ciudadana para un mejor sistema redistributivo, más equitativo, con mayor diferenciación y eficiencia en la provisión de bienes y servicios públicos” (Vargas H).

Sector productivo: • Facilita la evaluación de las fortalezas y debilidades de las regiones en cuanto a niveles de producción y sectores no explotados que presentan potencial económico para facilitar la localización de procesos productivos, permitiendo la generación de economías de escala, el incremento de las posibilidades de percibir altos niveles de retorno por las inversiones efectuadas y la formación de redes de producción a lo largo del país que logren integrar a diversos sectores económicos para las empresas resulta más efectivo tomar decisiones en base a datos consistentes, tomados de la realidad, que basarlas en conjeturas y efectuar acciones improvisadas, es decir, en la medida que las empresas tengan a disposición más y mejores datos, podrán realizar mejores evaluaciones de su entorno y tomar mejores decisiones.

• Representa una herramienta que permite fomentar la “coopetencia” entre sectores económicos específicos 21 ubicados en distintas regiones; esto es necesario para que el sector empresarial pueda creceryasuvezsercompetitivos dentro y fuera de las fronteras nacionales.

• Resulta útil para la evaluación de posibilidades de inversión por parte de agentes económicos nacionales o extranjeros.

• Facilita la formulación de estrategias a nivel de empresa considerada individualmente, o bajo cualquier forma de asociación: cámaras, cooperativas, gremios, entre otros.

Sergio Boisier (2005), las define como “modalidad de conducta empresarial en la cual coexisten la cooperación en ciertos eslabones de la cadena de valor y la competencia en otros” (p. 53) Para la sociedad en general: • Permite conocer la evolución de la economía local, la efectividad de las políticas públicas implementadas y fomenta la corresponsabilidad entre sociedad y gobierno local, disminuyendo las posibilidades de que exista un problema de riesgo moral.

• El permitirle a la sociedad participar en la gestión pública (regional o local) y proporcionarle información oportuna sobre la evolución económica de la región crea algunas condiciones para su organización, asociacionismo, creación de sinergias, y confianza, entre otros aspectos, incentivando elcapital social.

• Constituye un coadyuvante en la elevación de la calidad de vida de la población; esto se logra si las políticas públicas diseñadas están dirigidas a aumentar la equidad y asegurar la inclusión de sectores marginados de la región, incorporándolos a actividades productivas en sectores económicos con potencial de crecimiento, mediante el establecimiento de pequeñas empresas y la conformación de redes.

• Constituye un medio para evaluar la remuneración a los asalariados en los distintos sectores económicos.

Otros: • Constituye una valiosa fuente de información para el desarrollo de investigaciones por parte del sector educativo y de instituciones públicas y privadas.

• Permite a organismos financieros internacionales tomar mejores decisiones al momento de evaluar créditos destinados al desarrollo de proyectos en regiones o localidades específicas.

El rol de la universidad en el desarrollo de cuentas macroeconómicas regionales La carencia en el país de este tipo de indicadores e incluso de información estadística en general ha conducido a los agentes económicos a tomar decisiones basadas principalmente en experiencias, supuestos e intuición.

Como se ha señalado con anterioridad, Venezuela ha quedado rezagada en esta materia con respecto a otros países, de tal manera que resulta perentorio unir esfuerzos para revertir esta situación; el Banco Central de Venezuela ha construido las cuentas macroeconómicas a nivel nacional y construir las cuentas a nivel regional constituye un esfuerzo de grandes magnitudes que debe ser llevado a cabo de forma conjunta con otras instituciones, y es aquí donde la universidad debe ejercer un papel protagónico.

La universidad debe ser un ente capaz de realizar aportes importantes al entorno en el cual se desenvuelve; en este sentido, motorizar el desarrollo de cuentas macroeconómicas regionales constituye uno de ellos, lo cual le permitiría de múltiples maneras servir de articulación entre los diversos sectores que hacen vida en el país.

El desarrollo, divulgación y transmisión de conocimientos es una de las principales funciones que debe cumplir la universidad; en este sentido, las acciones estarían dirigidas por un lado a difundir la importancia de contar con estos instrumentos y servir de canal para la discusión de este tema entre los diversos actores sociales, políticos y económicos, y por otro lado, dado que la elaboración de dichos indicadores es un proceso que dista de ser sencillo, el trabajo en conjunto se hace necesario, lo cual significa a su vez que el conocimiento no solamente es desarrollado por la universidad si no que además es impulsado desde ella y compartido por todos.

En este orden de ideas y dada la relevancia que tienen los indicadores macroeconómicos en la formulación depolíticas públicas, la universidad puede cumplir de forma más eficiente su rol como ente asesor y facilitador, realizando análisis objetivos de situaciones actuales y proyectadas, que le permita a quienes se encargan de la ejecución de tales políticas realizar una profunda evaluación de los aspectos que se involucran y de los efectos que producirán tales medidas.

Igualmente, contar con estos indicadores facilita la labor de mediación que debe llevar a cabo la universidad porque permite el manejo, por parte de todos los sectores, de un lenguaje común haciendo más sencillo el establecimiento de acuerdos entre las partes. El siguiente diagrama muestra las sinergias entre los sectores: Para que sea posible un desarrollo regional es necesario, entre otros aspectos, que todos los sectores que hacen vida en ese espacio estén articulados y posean sentido de cooperación, tengan objetivos en común, compartan la mayor cantidad de información posible y conozcan sus fortalezas y debilidades así como las oportunidades y amenazas que les rodean. El compromiso de la universidad es ser un agente que facilite todos estos procesos a través del desarrollo de investigaciones y actividades dirigidas a los sectores involucrados, y tal compromiso es mayor si la razón de ser de la universidad es el desarrollo de una región en particular, es decir, si fue concebida desde sus inicios como una universidad regional.

Bibliografía

Boisier, Sergio (2001). Sociedad del Conocimiento, Conocimiento Social y Gestión Territorial. Documento de Trabajo Nº 5. Sevilla.

Instituto de Desarrollo Regional. Santiago de Chile.

Boisier, Sergio. (2005) ¿Hay espacio para el desarrollo local en la globalización? Revista de la CEPAL. Nº 86. Agosto. Santiago de Chile.

Martínez, Enrique. (2004). Estimación de la cuenta de producción del sector financiero regional. Caso: Entidades de Ahorro y Préstamo del Estado Lara, Venezuela. (Lapso: primer y segundo semestre del año 2000). Trabajo de Ascenso. Decanato de Administración y Contaduría. UCLA, Barquisimeto. Venezuela. (Mimeo.) Maza Zavala, Domingo F. (2000). Análisis Macroeconómico.

Economía Real. Tomo II. Ediciones EBUCV. Caracas.