MÉXICO ANTE EL TLC

MÉXICO ANTE EL TLC

Rogelio Martínez Cárdenas y otros
rmartinez@lagos.udg.mx

ISBN-13: 978-84-691-3272-2
Nº Registro: 08/38472

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PROFESIONALIZACION ADMINISTRATIVA O EMPRESARIALIZACION UNIVERSITARIA

Un reto para la educación pública superior en México

Dr. Rogelio Martínez Cárdenas

Este trabajo pretende hacer algunas reflexiones sobre el proceso de acreditación académica que se ha puesto tan en boga en las universidades de unos pocos años a la fecha y en el caso de 101 instituciones de educación pública superior se ha vuelto casi una obligación para poder seguir accediendo a los recursos presupuéstales de orden público.

A partir del agotamiento del modelo económico de que permitió a México mantener un crecimiento constante desde la década de los cuarentas hasta fines de los años sesentas, la economía mexicana entra en un período crisis donde existió como una constante alta inflación, devaluaciones recurrentes y falta de crecimiento, ante este panorama el gobierno de Miguel de la Madrid inicia una serie de medidas de cohorte neoliberal, es decir, que el estado empieza a dejar de participar cada vez más en actividades económicas, dejando que las fuerzas del mercado empiecen a actuar por si mismas.

La aplicación de estas medidas neoliberales en la economía mexicana, ha dado como resultado entre otras cosas, que muchas instituciones ya sea con carácter autónomo o descentralizado que tradicionalmente han sido financiadas por el sector público debido a la función social que realizan, mismas que auxilian en el cumplimiento de las responsabilidades del Estado emanadas de la constitución política vigente, se han visto afectadas en la cantidad de recursos que reciben, así como en los criterios aplicados para medir asignación.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) no se ha escapado de resentir los efectos del pensamiento neoliberal que ha abarcado prácticamente todos los ámbitos del mundo económico, y a partir del año 2001 ha tenido que establecer el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI) con la intención de que las dependencia de educación superior asumieran un compromiso de instaurar procesos de mejora de la calidad y certificación de sus procesos de gestión, para poder evaluar su eficiencia y de esta manera seguir accediendo al financiamiento público.

El cuadro siguiente muestra como ha sido la evolución del PIFI desde sus inicios hasta la fecha.

Tomada de la pagina web de la Secretaría de Educación Pública

Como se puede ver en el cuadro, la SEP ha ido integrando en un solo programa los diversos fondos de apoyo a los que tenían acceso las instituciones de educación superior, concepción muy acorde con la política neoliberal que busca que los recursos que asigna cada organismo sean en base a una evaluación de los resultados y con ello evitar subsidiar la ineficiencia de los actores del mercado, en este caso las dependencias de educación superior.

Así pues, el mejorar la calidad de operación de cualquier institución es de principio algo socialmente aceptado, por lo que el pretender que las universidades se vuelvan mas eficientes y alcancen niveles que les permitan competir de manera internacional es a todas luces una intención plausible, sin embargo, éstas han manifestado alguna reticencia a la manera en la cual el gobierno ha planteado los criterios para medir el funcionamiento de las mismas.

“A decir de varios rectores, la dependencia etiquetó los recursos con el objeto de apoyar la realización de proyectos que las casas de estudios elaboraran para la solución de "problemas estructurales".

La publicación de la lista de beneficiados del fondo causó fuertes reclamos e inconformidad entre las diferentes instituciones universitarias. …en la reunión de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) salieron a relucir las quejas de varios rectores por la "inequidad" en la repartición de los fondos federales.”