MÉXICO ANTE EL TLC

MÉXICO ANTE EL TLC

Rogelio Martínez Cárdenas y otros
rmartinez@lagos.udg.mx

ISBN-13: 978-84-691-3272-2
Nº Registro: 08/38472

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3.5 Importancia de los Arreglos Regionales

Hasta que grado los arreglos regionales son viables para alcanzar el libre comercio multilateral o están propensos a obstaculizar el comercio dirigido. Desde el punto de vista asiático, este es un asunto crucial, pues mucha de la propiedad de Asia está basada en su éxito comercial.

Al respecto y en apoyo al punto de vista favorable por la integración, se argumenta que si los países pequeños se organizan por si mismos en grupos reducidos, las negociaciones multilaterales se fraguarán entre grupos en lugar de integrarse individualmente entre 120 o más países particulares. La integración hace más eficientes las negociaciones, o al menos las facilita reduciendo tiempos. Sin embargo, es más probable que aumente la eficiencia si los grupos ya están organizados en Uniones Aduaneras que superen las Áreas de Libre Comercio (FTA) en las cuales cada miembro tiene sus propias tarifas externas y necesita acudir a negociaciones multilaterales individualmente. Bajo ciertas circunstancias, el gobierno de un sólo país no podría ser capaz de obtener apoyo socio-político para la liberación unilateral o multilateral, pero dentro de un contexto regional puede ser capaz de hacerlo. Una vez que la liberalización regional ha tomado lugar, el ambiente económico nacional puede provocar una liberalización más amplia, y que la expansión progresiva de las agrupaciones regionales guía eventualmente hacia el libre comercio multilateral. Admitir a nuevos países miembros en un grupo regional aumenta su poder de mercado para mejorar los términos de comercio, de esta forma el grupo crece en cantidad de socios y capacidad negociadora frente al mundo.

Los riesgos se inician cuando el grupo asuma fuerza y coloque tarifas prohibitivas a los no miembros en cada etapa del proceso económico. Cuando el grupo alcanza un tamaño o límite macrótico, no puede aceptar nuevos miembros por relación negativa entre monto de beneficios y número de beneficiarios. El grupo tiene un incentivo para rechazar la liberalización multilateral. Si hay más de un grupo inicialmente, las consideraciones estratégicas del neorrealismo entran en acción y, sin cooperación, el libre comercio multilateral es inalcanzable.

En contraste con los tres puntos de vista anteriores surgen tres argumentos que consideran al regionalismo como barrera para alcanzar el libre comercio multilateral. Primero, un FTA puede terminar siendo un instrumento de protección más que de liberalización. Ejemplo: el TLCAN extendió protección a la industria automovilística de Estados Unidos en su propio mercado. Bajo un FTA las “reglas de origen” pueden ser manipuladas para incrementar la protección.

Segundo, los grupos regionales tienen un incentivo para elevar las tarifas sobre las importaciones de terceros países en lugar de bajarlas. Un grupo más grande tiene más poder de monopolio que los países individuales en el grupo. Por lo tanto, se necesita que no haya presunción de que un número pequeño de grupos facilite la liberalización global.

La liberalización siempre tendrá una mejor oportunidad de prevalecer sobre medidas proteccionistas. Sin embargo, con el regionalismo el proceso político de la economía dirigida puede tomar la ruta regional en lugar del camino al libre comercio multilateral. Los hombres de negocios y los burócratas nacionales, después de haber obtenido internacionalmente un acuerdo regional, pueden ignorar el esfuerzo de las transnacionales para negociaciones multilaterales del capital a-nacional.

El crecimiento intra-área del comercio en bienes y servicios, evidencia mayor interdependencia socio-económica. Gran parte de los productos de las empresas regionales son vendidos a otros países en la misma región geográfica, y una porción mayor de las compras de consumo tiene origen regional. La mayor parte de su PIB viene de otros países de la región. Estos desarrollos vinculan las economías más estrechamente, y tienen aplicaciones importantes para la legislación económica a nivel nacional y regional. Los impactos macroeconómicos se transmiten con mayor fuerza a través de economías más interdependientes como Estados Unidos, Canadá, Japón y los PARI, fundamento para afirmar que en el Este Asiático los procesos e integración comercial y financiera son parte de las reacciones de adecuación y rechazo al TLCAN en la región.

La integración económica es entendida por los economistas como la igualdad de condiciones jurídicas de comercio internacional entre países para el acceso a sus mercados nacionales, en sentido amplio aplica tanto a nivel nacional como a grupos de países o una región económica, e incluso para la economía mundial. Un mercado es integrado cuando en su interior es libre el acceso a los mercados nacionales por exención de impuestos y otras intervenciones del gobierno, y la competencia no está restringida por las diferencias entre países, resultando la ley del precio único en todos los países. Un grupo de países está completamente integrado si todos sus mercados están integrados. Dada esta definición, una prueba apropiada de integración es la conformidad de los precios nacionales con la ley de un precio.

La convergencia de precios entre países resulta de la eliminación de barreras para el comercio internacional en mercancías y recursos. La liberación del comercio es una política que contribuye hacia la convergencia, aplicada a bienes, servicios y factores de producción.

La integración económica trae mayor interdependencia. Sin embargo, es útil distinguir interdependencia económica de integración económica. Dos o más economías marcan su interdependencia por el volumen de comercio entre ellas. El grado de integración es proporcional a la liberalización de los mercados, por ejemplo, Australia y Nueva Zelanda, aunque la porción del total de su comercio en bienes fue menor al 10% en 1993. Esto es porque la ventaja comparativa de los dos países reside principalmente en el comercio con otros países. La interdependencia de un grupo de países puede tener un alto nivel de comercio intra-área sin por ello estar integrados, como fue el caso de los países de la Comunidad Europea antes del desarrollo de la UE.

En los productos básicos, un conjunto integrado de mercados es suficiente en el suministro de mercancías y servicios. La integración en los mercados de capital expande o reduce los riesgos de los mercados globales en los países. En los mercados nacionales de capital los inversionistas internacionales desestabilizan los mercados de bienes y de intercambio monetario, aportando o retirando capitales en un juego estratégico de probabilidades. La información comparativa sobre tasas de ganancias solo está disponible para bienes productivos en forma de estudios cualitativos de mercados con mayor integración. Desafortunadamente, no hay evidencia relacionada a las ganancias de mercado, información generada por, y disponible para, uso exclusivo de inversionistas anónimos en los mercados nacionales de capital especulativo.

El Este de Asia se distingue de otras regiones por ser más interdependiente, sin preferencias regionales discriminatorias en el comercio, en las fronteras, y en los flujos de inversiones; armonizando sus tasas de impuestos, leyes de negocios, y tasas de intercambio dentro de la región. De hecho, la liberalización no preferencial de productos básicos y factores de comercio han habilitado a estos países a incrementar la intensidad de su comercio con países fuera de la región.

La integración económica en Europa Occidental ha experimentado un largo proceso de desarrollo. Tomó casi 10 años desde la comunidad del carbón y del acero al establecimiento del Mercado Común Europeo y treinta años de la comunidad europea a la UE. Transcurrió menos tiempo para la formación del TLCAN que incluyó solo tres países y necesitó 5 años del CUFTA a su instauración hace 12 años. Comparado con Norte América y Europa Occidental, las diferencias en los niveles de desarrollo económico en el Este de Asia son más sobresalientes. De esta manera, el desarrollo económico de los países asiáticos, con su gran diversidad en política, sociedad, razas y cultura, depende en gran medida de los mercados externos. Para la perspectiva neorrealista occidental, si el Este asiático no es capaz de copiar los patrones de la UE y el TLCAN eliminando aranceles entre ellos mismos como primer paso y estableciendo una región de libre comercio o una alianza arancelaria cerca del mundo exterior como segundo paso, su evolución comercial no es predecible, pues el desarrollo económico del área en sus formatos típicos de vinculación regional apunta hacia un sistema único jurídico y monetario.

Entre los nuevos acuerdos regionales de tipo plurilateral, destaca el proceso ASEAN+3, que reúne a los diez países de la ASEAN con las tres grandes naciones del noreste asiático (China, Corea del Sur y Japón). Ese proceso se constituyó en 1997 y, hasta la fecha, su logro más notable ha sido la Iniciativa de Chiang Mai (mayo de 2000). En Chiang Mai (Tailandia), los bancos centrales de los países participantes acordaron como política monetaria, crear un fondo común de reservas en divisas para poner a disposición de los países afectados por ataques especulativos contra sus monedas y se comprometieron a intercambiar información sobre los movimientos de capital a corto plazo, creando así un sistema de alerta anticipada para prevenir crisis financieras, a despecho las firmas calificadoras avaladas por el FMI y el BM.

Sin embargo el proceso ASEAN+3 va mucho más allá: tiene como objetivo de política jurídica expresado en la cumbre de Phnom Penh de noviembre de 2002, la creación progresiva de un Área de Libre Comercio de Asia Oriental (EAFTA en sus siglas en inglés), con un paso intermedio que podría ser el de transformar la cumbre anual de jefes de Estado y de gobierno de ASEAN+3. Conviene recordar que en 1990 el primer ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, propuso la creación de un grupo económico del Este de Asia propuesta que fue entonces rechazada por EEUU y sus aliados en la zona (Japón y Corea del Sur). Dicha propuesta surgió de la suspicacia de Malasia frente al foro transpacífico de la APEC, cuya agenda consideraba que estaba dominada por los intereses particulares de EEUU. Pese a que con el tiempo, suavizó su idea para convertirla en un East Asian Economic Caucus (EAEC), simple foro de discusiones rechazado por Estados Unidos y Japón. En la propuesta malaya de principios de los años noventa estaba pues el embrión del proceso ASEAN+3.

Un segundo gran acuerdo regional plurilateral es el alcanzado en 2002 entre ASEAN y China para formar una área de libre comercio en 2010 entre China y los seis primeros miembros de la ASEAN y en 2015 entre China y los cuatro últimos miembros de la ASEAN (Vietnam, Laos, Myanmar y Camboya). Por el momento, China ha otorgado ya un trato arancelario preferente a sus importaciones procedentes de esos cuatro países, trato que hará extensivo a toda la ASEAN en 2007. El resultado del proceso será un área de libre comercio en una zona que hoy tiene 1.700 millones de habitantes, un producto bruto conjunto de dos billones de dólares y un comercio exterior de 1.23 billones de dólares.

El área ASEAN-China resulta de interés para ambas partes. Para China, porque reduciría su déficit comercial con el sudeste asiático, y para ASEAN disminuiría su dependencia de los mercados de EUA, la UE y Japón atrayendo inversión extranjera orientada para exportaciones hacia el pujante mercado chino. Por ejemplo, Filipinas o Malasia destinan hoy más de la mitad de sus exportaciones hacia EUA. y la UE, proporción que desean reducir por tratarse de mercados poco dinámicos y proclives a tendencias proteccionistas.

Una tercera iniciativa plurilateral es el proyecto de acuerdo de libre comercio entre Japón y la ASEAN, en fase de estudio desde finales de 2003. También están en estudio dos proyectos importantes más: ASEAN-Corea del Sur y ASEAN-India, que afecta a un país de Asia meridional.

En cuanto a los acuerdos bilaterales, están firmadas, en fase de negociación, o estudio, varias iniciativas que relacionan entre sí a países de la zona asiática, vgr.: Japón-Singapur (2002), China-Hong Kong-Macao (2003), Japón-Corea del Sur, Japón- Taiwan, Japón-Tailandia, Japón-Indonesia, Japón-Filipinas, Corea del Sur-Singapur, Corea del Sur-Tailandia; además de otras con países de Oceanía o América Latina (Singapur-Australia, Singapur-Nueva Zelanda, Japón-México, Corea del Sur-Chile, Tailandia-Australia, etc.).