MÉXICO ANTE EL TLC

MÉXICO ANTE EL TLC

Rogelio Martínez Cárdenas y otros
rmartinez@lagos.udg.mx

ISBN-13: 978-84-691-3272-2
Nº Registro: 08/38472

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3.6 Factores del nuevo regionalismo

Los factores del nuevo regionalismo en Asia oriental pueden enumerarse de la siguiente manera:

.- La cada vez mayor integración económica entre los países de Asia oriental

La integración económica en Asia oriental ha progresado mucho en los últimos años, tal y como reflejan las estadísticas de comercio e inversiones entre los países de la zona.

Con datos de la OMC, los intercambios comerciales de Asia son cada vez más intra-regionales, dividida para su análisis en Asia oriental, Asia meridional y Oceanía (clasificación empleada por la OMC, representada por Asia oriental pues Asia meridional y Oceanía juntas no llegan a la décima parte de las exportaciones totales de Asia). Entre 1990 y 2000 la importancia de Asia como destino de las exportaciones asiáticas aumentol 42% al 49%, mientras disminuyeron las destinadas a América del Norte (del 28% a 26%) y a la UE (del 19% al 16%). En cuanto a las inversiones directas en Asia oriental, el 40% procede ya de otros países de la región. Una quinta parte de la inversión japonesa en el extranjero se destina a Asia oriental, China se ha convertido en el primer destino de las inversiones directas coreanas, y los principales inversores en los países de Indochina son otros países del sudeste asiático (Malasia o Tailandia) o economías del noreste asiático (Taiwan, Japón y Corea del Sur).

.- La voluntad de formar bloques comerciales en otras partes del mundo.

Hubo recelo en Asia Oriental por la consolidación del TLCAN, por la iniciativa del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), por la profundización y ampliación de la UE. La razón principal reside en las prácticas proteccionistas de Europa y Estados Unidos que restringen sus importaciones de productos agrícolas y de acero, así como sus procedimientos mercantilistas vía subsidios agrícolas e incluso industriales (por ejemplo en aeronáutica) que hacen temer a los exportadores asiáticos un acceso cada vez más difícil a los mercados occidentales. Las nuevas tendencias regionalistas en Asia oriental son reflejo de la existencia, en la economía mundial, de grandes bloques en buena medida introvertidos y rivales.

.- Las graves crisis financieras que sacudieron a varios países de la región en 1997-98.

Las crisis asiáticas mostraron una gran capacidad de contagio regional y fueron afrontadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sobre la base de un diagnóstico equivocado y también, al menos durante un tiempo, con una “cura” basada en una receta equivocada. La reacción de los países asiáticos fue, en primera instancia, la de proponer, como hizo Japón, la creación de un Fondo Monetario Asiático (FMA), lo que fue descartado inmediatamente por EEUU y el FMI.

En ausencia de ese organismo regional, se constituyeron medidas endógenas de protección para evitar, en la medida de lo posible, la recurrencia de crisis y, en el caso de que estallaran, para limitar su contagio regional. Por ejemplo, en la cumbre de ASEAN+3 de Brunei en 2001 se propuso la constitución de un mecanismo regional de auto-defensa en materia de cooperación financiera.

.- La profunda crisis de la APEC

El Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (Asia-Pacific Economic Cooperation, APEC) fue creado en 1989 y está formado en la actualidad por 21 países y territorios de las dos orillas del océano Pacífico. Por la parte asiática, son miembros de APEC Japón, Corea del Sur, los seis primeros países de la ASEAN (Brunei, Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia), China, Hong Kong, Taiwan y Vietnam. Por la parte americana, son miembros de APEC Canadá, Estados Unidos, México, Perú y Chile. También forman parte de APEC Australia, Nueva Zelanda, Rusia y Papúa Nueva Guinea. Los tres objetivos principales o pilares de la APEC son:

1. La liberalización del comercio: la creación de una área transpacífica de libre comercio para 2010 en el caso de los países desarrollados y 2020 en el de los países en desarrollo.

2. La facilitación de los negocios de comercio e inversiones.

3. Y la cooperación económica y técnica: el programa ECOTECH.

En todas las cumbres de jefes de Estado y de gobierno de la APEC, pero especialmente en las seis últimas (Kuala Lumpur en 1998, Auckland en 1999, Brunei en 2000, Shanghai en 2001, México en 2002 y Bangkok en 2003), se han registrado dos grandes enfoques contrapuestos: el anglosajón, dirigido por EEUU, partidario de desarrollar prioritariamente la liberalización económica y de crear un organismo más formalizado, y el asiático, más interesado en la cooperación económica valiéndose de un organismo informal o laxo. Además, hoy existe una grave crisis programática de la APEC, ya que el pilar de cooperación económica y técnica (ECOTECH) no se ha aprovechado y desarrollado suficientemente, mientras que las medidas (voluntarias) de liberalización comercial y de facilitación de los negocios se aprueban año tras año de manera ritual, pero sin que exista un compromiso claro de llevarlas adelante. Por añadidura, la falta de progreso en la agenda económica de APEC se ha visto potenciada por la introducción impositiva de nuevos temas en el Foro, como, por ejemplo, la lucha internacional contra el terrorismo en las cumbres de Shanghai, México y Bangkok.

Muchos analistas y algunos gobiernos asiáticos consideran que la APEC puede estar condenada ya a la irrelevancia, lo que es a la vez causa y efecto de las nuevas iniciativas regionales en Asia.

.- La insatisfacción de los países asiáticos por la lenta liberalización comercial multilateral llevada a cabo bajo los auspicios de la OMC.

El fracaso de la cumbre de Seattle de 1999 fortaleció las iniciativas regionales. Tras el fracaso de la cumbre de Cancún de 2003, las perspectivas de una exitosa liberalización comercial multilateral no son precisamente boyantes. En particular, la incapacidad de la OMC para combatir el proteccionismo agrícola de los países desarrollados y sus nuevas tendencias restrictivas en algunos productos industriales es observada con frustración por muchos gobiernos asiáticos, que empiezan a buscar caminos alternativos para fomentar sus intercambios comerciales. Es más, los nuevos temas que se han incluido o que se pretenden incluir en la agenda de la OMC, a saber: normas laborales y medioambientales, políticas de competencia, derechos de propiedad intelectual, etc., no son del agrado de muchos países asiáticos, que temen razonablemente que no sean más que un mero disfraz para encubrir medidas proteccionistas en los países.

.- La creciente competencia entre China y otras economías de la región, en particular las de la ASEAN

Los países del sudeste asiático temen que la competitividad de los productos chinos les desplace de mercados terceros, especialmente tras el ingreso de China en la OMC, entre 1990 y 2000 el aumento de las exportaciones de China (15% de media anual) ha sido bastante mayor que el de las ventas al exterior de la ASEAN (11%).

Se preocupan también porque las inversiones extranjeras se desvían hacia el poderoso vecino septentrional, en 2001 la IED en China ascendió a más de 46.000 millones de dólares, mientras que la dirigida a la ASEAN fue de sólo 13.300 millones. Apenas unos años antes, la situación era muy diferente.

Entre 1990 - 1995 la inversión directa en China ascendió a 19.400 millones de dólares de media anual mientras que la recibida por los hoy diez países de la ASEAN fue sólo ligeramente inferior (16.900 millones). Los países de ASEAN han reaccionado ante esa situación con una abierta defensa del proceso de liberalización de los intercambios comerciales entre ASEAN y China, lo que les podría asegurar, al menos, el acceso de sus exportadores al pujante mercado interior chino y quizá también garantizarles un incremento de las inversiones extranjeras orientadas a la exportación hacia China.

En un futuro, la organización de la cooperación económica regional del Este asiático probablemente será voluntaria, similar a APEC. Será construida con bases de regionalismo abierto y flexibilidad hacia la diversidad en el Este asiático. Las reuniones informales entre los líderes de China, Japón, Corea y ASEAN han hecho contribuciones positivas para coordinar las posturas particulares de los países del Este asiático, y elevar su posición en la negociación con APEC y el Foro asiático-europeo. Por lo tanto, tal cooperación tiende a consolidarse y fortalecerse más.

Aunque es todavía muy difícil establecer un área de libre comercio en el Este asiático a través de acuerdos institucionales, existen fuerzas económicas para establecer una sub-región de libre comercio entre economías asiáticas. Mientras tal acuerdo institucional de libre comercio no practique discriminación contra otras economías del Este asiático, jugará un papel positivo en la promoción de la cooperación económica regional en el Este asiático. Las naciones relativamente desarrolladas serán las más beneficiadas, cuando la liberalización del comercio bilateral o multilateral y la facilidad de inversión sean promovidas a través de acuerdos institucionales. De acuerdo con cálculos de académicos de Corea del Sur, si la República de Corea y Japón eliminan sus tarifas fronterizas, el déficit de la República de Corea en su comercio con Japón crecerá en 7.1 billones de dólares. Para que cualquier organización de cooperación económica regional alcance efectividad real, es necesario que las naciones desarrolladas hagan un compromiso mayor con respecto a la entrada de mercado, inversión extranjera, y transferencia de tecnología. Japón tomaría medidas sustanciosas para reajustar su política económica regional y abrir su mercado nacional. Lo que se enfatiza aquí es la presencia de confianza mutua como base para la cooperación económica. Japón deberá hacer esfuerzos en la esfera política y económica para ganar confianza de otros países asiáticos.