MÉXICO ANTE EL TLC

MÉXICO ANTE EL TLC

Rogelio Martínez Cárdenas y otros
rmartinez@lagos.udg.mx

ISBN-13: 978-84-691-3272-2
Nº Registro: 08/38472

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Acreditación y Cambio organizacional

Quizá el problema más importante al que se están enfrentando las instituciones de educación superior en estos momentos es el relacionado al cambio organizacional que implica el responder a los nuevos criterios de financiación y acreditación académica.

“El llamado proceso de privatización en América Latina y el Caribe está fundamentado en dos tendencias políticas: la de fomentar el crecimiento de las inversiones privadas y la de reducir los aportes del Estado destinados al financiamiento de la universidad pública.

La política de financiamiento de las instituciones privadas se ha concentrado en la autofinanciación como lógica de supervivencia, a través de las matrículas o aranceles y el incremento de la vinculación con el sector productivo.

Como consecuencia de la disminución de los aportes a las universidades públicas, éstas han tenido que establecer sistemas de consecución de recursos similares a los de las privadas.”

Y es que esto implica en muchos de los casos modificar comportamientos muy arraigados en ellas, puesto que la cultura organizacional de acuerdo a como la define Haandy es “el conjunto de valores y significados compartidos por los miembros, manifestados de forma tangible o intangible, que determinan y explican sus comportamientos individuales” , porque alcanzar una acreditación que represente realmente contar con un nivel académico y administrativo de alta calidad, significa trabajar por alcanzar una mejora constante en todos los procesos de la institución, requiere de un compromiso de todos los actores que participan en ella, por lo que ya no basta con tener profesores expertos en todas las asignaturas preocupados únicamente por ser excelentes docentes, sino que este cambio, obliga a que los profesores trabajen de manera colegiada y generen productos tangibles de ese esfuerzo conjunto, el cual se debe ver reflejado en la mejora de la educación que reciben los alumnos en las aulas.

Es que esta nueva cultura organizacional, hace que las dependencias de educación superior den cada vez más énfasis en sus programas de desarrollo institucional a acciones como las siguientes:

“— planificación: incluye diagnóstico, programas de intervención y autoevaluación permanente;

— formación: como adecuación constante de los recursos humanos a las nuevas necesidades personales e institucionales:

— perseverancia y compromiso con el cambio: el aprendizaje colectivo exige desprenderse de modos de comportamiento anteriores. Este hecho va acompañado de una pérdida de la seguridad adquirida; por lo tanto no es de extrañar que abunden períodos de incertidumbre, y

— tiempo: si concluimos que los cambios son procesos.”

De esta manera se pretende generar proyectos de largo plazo que vayan más allá de las intenciones de una administración, puesto que el mantener los programas académicos acreditados requiere que los esfuerzos institucionales se mantengan enfocados en mantener los estándares establecidos por cada organismo acreditador, puesto que la acreditación tiene una vigencia máxima de cinco años, por lo que una vez alcanzado el primer reconocimiento, ya se debe empezar a trabajar en el proceso de reecreaditación.

Este reconocimiento social de calidad de los programas académicos lleva implícito un reposicionamiento de la imagen de la educación superior pública, ya que la vuelve a ante los ojos de la población igual de eficiente que la educación privada.

Sin embargo, el problema está en que la educación pública y la privada no cuentan con la misma cantidad de recursos, y sus orientaciones tampoco son iguales , lo que ha generado que la asignación de recursos tanto monetarios como humanos, hayan sido orientadas con fines distintos.

Mientras que la educación privada va más en la línea del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, es decir:

“…es un enfoque esencialmente hacia la formación instrumental de recursos económicos, es decir, una visión del ser humano como instrumento del desarrollo económico competitivo; mucho mayor esta visión en el Banco Mundial que en la UNESCO.

El modelo que más ha permeado las políticas educativas del país se puede generalizar en el “modelo de formación de competencias”: básicas, en la escuela básica, laborales, en la media superior y profesionales, en la educación superior.”

Pero el mismo modelo de competencias lleva un problema en su implementación, requiere de una mayor especialización del personal docente, puesto que este es quien se encargará de generar las competencias en los alumnos, ya que para poder enseñar algo es necesario primero dominarlo, aquí el debate entre investigadores y docentes sobre la concepción de la enseñanza, mientras que los primeros pugnan por un profesorado especializado de acuerdo con los proyectos de investigación trabajados, los segundos, asumen una posición más generalista en el sentido de que un profesor puede trabajar diversas materias mientras que pertenezcan a una misma área del conocimiento.

Pero el contar con profesores de alto nivel académico y además que cuenten con experiencia profesional, reclama a las instituciones públicas que deben ofrecer niveles salariales competitivos no sólo en el sector educativo, sino también, en el sector empresarial, situación que se ve muy complicada si ven reducido su presupuesto cada ves más por parte de estado.

Este hecho ha generado que la oferta de espacios para la recepción de alumnos por parte de la educación pública superior se haya visto seriamente afectada durante los últimos años, “un fenómeno importante … es el bajo ritmo del crecimiento porcentual de la matrícula pública frente a la privada desde 1997” , esta situación se vuelve un verdadero problema cuando hablamos que en el caso de México la gran mayoría de la población es de jóvenes, y si tomamos en cuenta que para un alto porcentaje de la población su única esperanza de acceder a la educación superior esta en las universidades públicas, estamos limitando la posibilidad de desarrollo educativo de un sector poblacional.