POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

Emeterio Guevara Ramos

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M. PROYECTOS PRODUCTIVOS

Una importante cuestión relativa a la composición de un menú adecuado se refiere a los proyectos de producción. Todos los fondos son conscientes de la necesidad de aumentar la capacidad de generación de ingresos de los pobres y de que la construcción de escuelas, centros de salud y sistemas de agua, si bien ha de mejorar las condiciones de vida, no ha de aumentar los ingresos de los pobres, salvo en forma indirecta. Por lo tanto, se necesita un menú de distintos tipos de proyectos de producción que van desde el crédito a la microempresa hasta el suministro de animales reproductores a comunidades rurales.

Es evidente que en las zonas en que hay grandes focos de pobreza estructural se necesita más que escuelas y centros de salud, por importantes que éstos sean. En esos casos, los fondos deberían buscar medios de ayudar a las comunidades pobres a preparar algún tipo de proyectos de producción. Sin embargo, ello no tiene que significar que se haya de financiar los proyectos directa o exclusivamente con recursos de los fondos. Éstos han demostrado que desempeñan eficazmente la función de llegar a las comunidades pequeñas y pobres y han aprendido también a construir infraestructura social.

Ello no significa que hayan de obtener los mismos resultados cuando se trate de construir sistemas de riego o administrar la recuperación de tierras. Los fondos pueden ser más eficaces si ayudan a la comunidad a encontrar y aprovechar otras fuentes tanto de financiamiento como de pericia. El financiamiento de inversiones de producción es una tarea mucho más compleja que la construcción de escuelas y tenemos que entender que las posibilidades de un fracaso son probablemente mucho más altas que en el caso de las escuelas.

Sin embargo, los proyectos y actividades de producción traen consigo el potencial de generar ingresos para familias pobres, y este importante beneficio justifica su promoción. Si existen otras instituciones que promueven estas actividades o proyectos, los fondos pueden canalizar las demandas de comunidades pobres a dichas instituciones o entidades.

Una característica de los proyectos de producción que los hace fundamentalmente distintos consiste en que generan ingresos para sus beneficiarios. De hecho, esa es justamente la razón por la cual los fondos, al tratar de alcanzar objetivos más amplios de reducción de la pobreza, tienen interés en los proyectos productivos. Por lo general, los inversionistas, empresarios y prestamistas del sector privado son quienes se han ocupado con mayor eficiencia de la evaluación y financiamiento de los proyectos de esta índole y no el gobierno ni los fondos de inversión social.

Los fondos no deberían apoyar proyectos de producción a menos que se pudiera demostrar que el subsidio implícito que entrañan se justifica desde el punto de vista social en razón de la pobreza del destinatario, o que existe algún tipo de falla del mercado.

Si los fondos han de apoyar proyectos de producción, es necesario que las evaluaciones y los procedimientos que apliquen se asimilen en la mayor medida posible a los del mercado. Esto quiere decir que los beneficiarios de los proyectos de los fondos deben asumir el riesgo del proyecto y los fondos deben hacer un cuidadoso cálculo del costo y de la rentabilidad del proyecto, además del riesgo.

Cuando el beneficiario asume el riesgo del proyecto, normalmente contrae algún tipo de obligación de reembolso y uno de los problemas que se ha planteado anteriormente con los proyectos de producción consiste en que los beneficiarios deben saber claramente que no se trata de subsidios sino de préstamos que deben pagar.