POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

Emeterio Guevara Ramos

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3. LA POBLACIÓN MEXICANA MIGRANTE EN ESTADOS UNIDOS

A. CAUSAS Y CARACTERÍSTICAS DEL FENÓMENO MIGRATORIO HACIA LOS ESTADOS UNIDOS

La migración de mexicanos hacia Estados Unidos tiene una larga historia y además responde a factores diversos como las asimetrías y la creciente integración económica.

Estas asimetrías económicas están caracterizadas por el intenso ritmo de crecimiento demográfico de la población mexicana en edad laboral frente a la dinámica de la economía nacional en las tres últimas décadas, que ha derivado en un panorama decreciente en el ritmo de generación de empleos.

Adicionalmente en el año de 1995, se dio una disminución significativa del poder adquisitivo del salario, además de que es considerable el diferencial salarial entre ambas economías como se observa en la TABLA 2, donde su última columna muestra que en el diferencial de los salarios en ambos países sigue siendo en un orden de 8 a 1.

Aunado a ello, el crecimiento de la economía norteamericana requiere de mano de obra que no puede encontrar en su país, lo que significa un fuerte atractivo para los mexicanos para emigrar. En los años de recesión (de 1996 a 1998) este diferencial alcanzó un orden de 13 a 1. Los datos del año 2007 muestran que el diferencial sigue siendo de 8 a uno. (TABLA 2).

Las características de las economías de México y Estados Unidos están cambiando e integrándose y la mano de obra mexicana se convierte cada día más en un factor de estímulo al desarrollo de la economía norteamericana. También las características de los mexicanos que migran están cambiando.

Adicionalmente a los trabajadores del campo con poca educación, en los últimos años están emigrando personas educadas que estando empleadas en industrias modernas fueron despedidos por “reducción de personal” y se vieron obligados a emigrar.

La emigración mexicana actualmente no es función exclusivamente de la carencia de empleo o de empleos mejor remunerados, sino también de procesos de globalización y reestructuración industrial que están afectando a la clase media.

Como contrapartida, los mexicanos que no emigran a pesar de tener parientes en el exterior aducen una serie de razones, más allá de la casi imposibilidad de la migración legal, y los riesgos de la ilegalidad que muchos no desean correr, la separación familiar es el obstáculo principal.

Al referirnos a las asimetrías, uno de los mejores indicadores de ella, la encontramos en las diferencias en el ingreso per cápita que ilustran las diferencias entre ambas economías. Mientras en Estados Unidos es de 32,500 en el país es de 8,250 dólares, lo que implica casi una cuarta parte del reportado en Estados Unidos.

La magnitud de los datos no es sorprendente dado los niveles de pobreza y desigualdad en varios estados de México, las crisis económicas recurrentes y la existencia de una cultura de migración hacia Estados Unidos basada en la enorme diferencia de salarios.

Un informe reciente del Banco Mundial (2007) señala que a pesar de los esfuerzos, México ha logrado disminuir la pobreza y la desigualdad sólo levemente. Lo mismo ocurre con los indicadores de desarrollo humano que en algunos estados de migración tradicional han descendido del 2003 a la fecha.

Estimaciones recientes sitúan en poco más de 11.7 millones de personas a la población nacida en nuestro país que reside en Estados Unidos ya sea de manera legal o ilegal. Al mismo tiempo datos del 2007 reportan 19.4 millones de descendientes de mexicanos para darnos un total de 31.1 millones. (GRÁFICA 1). Lo anterior revela la magnitud de los cambios en la dinámica migratoria y en el nivel de interacción entre ambos países.

Ya explicamos que una de las razones fundamentales para que la gente emigre es la situación económica, personal o nacional. El subempleo y los salarios bajos complementan este proceso. En casi todos los casos, la red familiar en el exterior funciona como un estímulo adicional para que el emigrante se decida a marchar. En muchos casos la decisión es compartida por la familia o por algunos miembros de la familia.

El impacto social se deriva de la ausencia temporal del jefe de la familia, pero en otros casos se transforma en permanente, lo cual crea traumas humanos, especialmente en el caso de mujeres cuyos esposos han pasado un tiempo prolongado en el exterior. Pero no sólo en esos casos. La separación siempre es motivo de tristeza e incertidumbre en los casos de hijos o padres que se han ido y cuyo regreso se hace cada vez más improbable. La familia, en el caso mexicano, es un componente muy importante en ese complejo problema de la emigración.

Así pues, los flujos migratorios de México han sido en el pasado una respuesta a la demanda de la economía norteamericana de un mayor número de nuevos trabajadores. Sin embargo, una amplia variedad de factores que van desde las condiciones económicas hasta las relaciones familiares de los mexicanos han propiciado que las tasas de emigración se hayan estabilizado.

Durante el primer trimestre del año 2007, la población de origen mexicano, incluyendo los inmigrantes legales, los visitantes legales y los migrantes no autorizados se incrementaron a una tasa más baja que en los dos años previos.

Los datos de la tendencia muestran que los mayores incrementos de población mexicana que ingresó a los Estados Unidos se dieron durante el período de 2004 y 2005 llegando a una estabilización en el crecimiento a mediados del año 2006.

Mientras que el número total de mexicanos que se sumó a la población norteamericana es significativamente mayor durante los tres años anteriores, los datos de la medición mes a mes o trimestre a trimestre muestran que el crecimiento en la tasa se ha detenido.

La Current Population Survey (CPS), realizada por el Census Bureau y el Labor Department's Bureau of Labor Statistics es la fuente autorizada para realizar estas mediciones.

A mediados del año 2000, los mexicanos viviendo en los Estados Unidos que arribaron desde o a partir de 1990 eran casi 4 millones. Esa población alcanzó los seis millones a principios del 2004 y casi 7 millones en el primer trimestre del 2007 (GRÁFICA 2).

El análisis de estos datos apuntan a la misma tendencia: la población nacida en México que llega a Estados Unidos continúa incrementándose en 2006 y 2007 pero a una tasa menor que en 2004 y 2005. La nueva tendencia es más evidente en los datos de población del primer trimestre del 2007.

Sin embargo, el análisis de los datos muestra que la tendencia empezó a desarrollarse a mediados del 2006. Una manera de darle seguimiento a la tendencia es comparar el tamaño de la población de un trimestre de un año con el mismo trimestre del año anterior. Eso provee de una medida de cuanto ha crecido la población durante 12 meses y muestra cómo varía el nivel de crecimiento durante cuatro periodos a lo largo de un año.

Durante los ocho trimestres de 2005 y 2006, el incremento anual de la población emigrante mexicana fue de 495 mil personas en promedio (FIGURA 2). Esta conclusión se deriva de la comparación de los cuatro trimestres de 2005 con los del 2004; y los de 2006 comparados con los mismos de 2005. En otras palabras, la nueva emigración mexicana se incrementó en promedio en 495 mil personas anuales durante 2005 y 2006.

Otra manera de analizar la información es comparar la tasa de incremento anual de forma trimestral. Otra vez, el primer trimestre del 2007 es diferente del promedio de los ocho trimestres que le preceden. En promedio, la población creció a una tasa del 8.0% al año durante 2005 y 2006 (FIGURA 3). Durante el primer trimestre del 2007, continúo el crecimiento, pero la tasa anual de incremento fue menor, apenas alcanzó el 4.2 por ciento.

PROMEDIO DE LA POBLACIÓN NACIDA EN MÉXICO QUE ENTRÓ A ESTADOS UNIDOS EN 1990 O DESPUÉS, ENERO 2000-MARZO 2007.