POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

Emeterio Guevara Ramos

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4. LAS REMESAS Y SU IMPORTANCIA PARA LA ECONOMÍA NACIONAL Y LAS ECONOMÍAS LOCALES

A. INGRESO AL PAÍS POR CONCEPTO DE REMESAS FAMILIARES.

En México existe un amplio consenso en el sentido que las remesas de los migrantes mexicanos en Estados Unidos tienen un fuerte impacto en el desarrollo de las economías locales y regionales.

Las posiciones varían desde las muy optimistas, que valoran el impacto económico actual y también las potencialidades futuras de estos recursos para combatir el rezago y la pobreza, hasta las más pesimistas, que ven en las remesas recursos económicos que no han promovido el desarrollo, y cuyo impacto no se concentra necesariamente en los lugares de donde son originarios los migrantes, además de que no han probado ser recursos para abatir la pobreza (Arroyo y Corvera 2003, Hamilton 2003, Arroyo y Berumen 2002, Canales 2002).

Al abordar el asunto de las remesas desde una perspectiva de desarrollo, debe quedar claro que se habla de un flujo privado, que va a seguir siéndolo. No obstante, con las medidas adecuadas, se puede incrementar el potencial de las remesas como catalizador de acciones de desarrollo en los países beneficiarios.

Aún cuando en los últimos diez años un creciente número de protagonistas asigna una importancia significativa al impacto de las remesas en el desarrollo y crecimiento económico, la magnitud de su contribución recién será apreciada cuando haya un mayor conocimiento y una medición más precisa de estos flujos hacia México y Guanajuato. Este informe, busca entender los retos y las oportunidades asociadas a la medición de remesas.

El tema de las remesas y su importancia para la economía del país y de los hogares que tienen estos ingresos, es hoy de una gran trascendencia no sólo de dimensiones económicas, sino políticas y sociales. Si bien es cierto que las remesas no constituyen en sí un elemento nuevo; el estudio de métodos que maximicen su impacto en los procesos de desarrollo sí es relativamente novedoso.

Aunque el crecimiento en las cifras por el ingreso de remesas continúa en ascenso, los aumentos han sido más importantes a partir del año 2000, pues han superado los montos respectivos de ingresos por turismo y de la inversión extranjera directa.

Varios factores explican por qué este aumento: uno de ellos es el flujo migratorio constante de trabajadores mexicanos hacia Estados Unidos (como principal destino de los emigrantes mexicanos); otros factores son la disminución de los costos por el envío de remesas y un mejor seguimiento de los movimientos de remesas por el banco central.

Hace dos décadas en México no se tenía la certeza de la cantidad de dinero que ingresaba al país por concepto de remesas que enviaban los trabajadores migrantes desde los Estados Unidos. Incluso este rubro no aparecía en los informes anuales de la balanza de pagos elaborados por el Banco de México (Lozano, 2004:2).

Al analizar la distribución territorial de las remesas en México, tomando como eje de análisis el nivel de desarrollo económico (o grado de marginación) municipal, se descubre que las remesas enviadas a México no se reciben en las regiones con más alto grado de marginación, por el contrario, se concentran en municipios con bajo o muy bajos niveles de marginación. Asimismo, pese a que las remesas constituyen un ingreso muy importante para la economía del país, su impacto económico se expresa fundamentalmente en los niveles local y regional. La distribución territorial de los hogares receptores de remesas de Estados Unidos y del monto mensual de estos recursos refleja, en general, el patrón de distribución territorial de la migración que no necesariamente coincide con la característica de la marginación.

La distribución por regiones indica que el 47.1% de los hogares receptores de remesas se concentran en las nueve entidades que conforman la región tradicional de migración internacional: Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Zacatecas, Colima, Nayarit, Aguascalientes, San Luís Potosí y Durango. En rigor, esta distribución territorial de los hogares que reciben remesas, tanto por origen rural-urbano, como por grandes regiones de migración muestra, como se mencionaba, la distribución territorial de la población migrante (Durand y Massey 2003).

Un panorama similar se observa en la distribución territorial del monto de remesas. El flujo de remesas se distribuye prácticamente por igual entre localidades rurales y urbanas. Sin embargo, llama la atención que cerca del 44% de este flujo de dinero se concentra en hogares del estrato de muy baja marginación y, a su vez, con una alta concentración en localidades urbanas. El dato crudo es que del flujo total de remesas que se transfieren a México, más de una tercera parte lo reciben familias urbanas y de los municipios con más bajo grado de marginación, lo que de entrada exhibe una concentración de las remesas en este tipo de hogares.

El incremento de las remesas ha sido espectacular a partir del año 2000 en el que la tendencia inicia su despegue con fluctuaciones hasta el año 2002 en el que inicia la inflexión para lograr una pendiente casi lineal (GRÁFICA 3)

Así, tenemos que al cierre del 2003, las remesas familiares que los trabajadores migrantes enviaron a sus familias en México alcanzaron el monto récord de 13 mil 396 millones de dólares, que significó un incremento del 35.16% respecto del año 2002 (FIGURA 6). Este resultado refleja por un lado, una mejor cobertura contable de las transacciones de remesas y, por otro lado, que un mayor número de emigrantes efectuaron envíos de recursos a sus familiares en México.

Se estima por el Banco de México que en este año se efectuaron 41.3 millones de transacciones o movimientos, con un monto promedio de 321 dólares (Banco de México, 2004a:1). De este año al 2007 las remesas alcanzaron la cifra histórica de 23, 054 millones de dólares. Aunque otras estimaciones que incluyen los envíos a través de familiares y correo ubican la cifra en 26 mil millones, cifra que oficialmente se piensa lograr en el 2007.

Como se observa en la TABLA 3, por medios electrónicos fueron enviados en el 2003 a México 11,512 millones de dólares (92.6% del valor total de las remesas familiares enviadas a México); vía ordenes de pago (money orders) se recibieron 1,623 millones (7.0%); disminuyen las remesas vía cheques personales, 6 millones (0.01%); y mediante transferencias directas (efectivo y especie), 255 millones (3.3%).

Para el año 2006, el total de remesas se eleva a 23,054 millones de dólares de los cuales por medios electrónicos fueron enviados a México 21,350 millones de dólares (89.6% del valor total de las remesas familiares enviadas a México); vía ordenes de pago (money orders) se recibieron 1,357 millones (5.9%); y mediante transferencias directas (efectivo y especie), 347 millones (1.5%).

Un dato importante es que los medios de transferencias de remesas utilizados por los migrantes han ido variando en los últimos años, sobre todo han aumentado el envío de remesas vía electrónica (GRÁFICA 4).

Según datos del Banco Mundial, México ocupa el primer lugar a nivel mundial entre los países receptores de remesas y el primer lugar de América Latina y el Caribe (Ver TABLA 4).

Las remesas que los mexicanos que viven en Estados Unidos envían a México llegan a todos los niveles de la sociedad mexicana y a todos los confines de la Nación. Casi la quinta parte de los mexicanos que han llegado a la edad adulta (el 18 por ciento) reporta que ha recibido remesas personalmente. Puesto que la gran mayoría de estos fondos se desembolsa para sufragar los gastos de subsistencia de la familia, el impacto se prolonga hasta una franja mayor de la población. Asimismo, este fenómeno es reciente y puede cobrar más fuerza, según lo señalado en un estudio que realizaron el Fondo Multilateral de Inversiones (el «FOMIN»), perteneciente al Banco Interamericano de Desarrollo, y el Pew Hispanic Center (por su sigla en inglés «PHC»). (2006)

Sin embargo, a pesar de la formalización de los envíos, todavía alrededor del 20 por ciento de los mexicanos que recibe remesas consigue su dinero mediante canales extraoficiales, como lo son los mensajeros, el correo ordinario y los migrantes que traen dinero cuando visitan su país de origen. Debido a que este procesó es informal, es poco probable que los cálculos oficiales lleguen a contemplar dichos fondos.

El Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) a través de la Encuesta Nacional sobre Receptores de Remesas en México, estiman que México recibe aproximadamente 2,500 millones de dólares cada año, más de lo que muestran las cifras oficiales, esto es porque la encuesta no estima los pequeños envíos hechos a través de los encomenderos y lo envíos por correo.

Durante el 2006, las remesas a Latinoamérica ascendieron a unos US $62.300 millones, un 14% más que en 2005, convirtiendo a la región en el área económica que recibe más remesas en el mundo. Esta cantidad excede por cuarto año consecutivo los fondos combinados de inversión directa y la asistencia oficial directa a la región. Dado lo complicado del proceso para seguir los flujos informales, especialmente aquellos que se entregan en mano, los flujos actuales pueden ser al menos un 10% superiores.

En el año 2006 el ingreso a México por remesas familiares alcanzó la cifra récord de 23,054 millones de dólares. Se estima por el Banco de México que a finales del 2007 se alcanzará por este concepto un monto de 24 mil 500 millones de dólares.

De los países latinoamericanos, México recibe la mayor cantidad de remesas (sobre los 23 mil millones de dólares) seguido por Brasil y Colombia con $7 y $4 mil millones respectivamente. América Central y la República Dominicana conjuntamente obtienen $13 mil millones, los países andinos $11 y los Caribeños $4.5 mil millones.

México ocupa el primer lugar a nivel mundial entre los países receptores de remesas (es receptor del 13% de las remesas al nivel mundial) y el primer lugar de América Latina y el Caribe (con el 34% de las remesas recibidas por la región.)

Las remesas en el año 2006 se convirtieron en la primera fuente divisas para el país arriba de las exportaciones de petróleo y de los ingresos por turismo; (significando las remesas el 190% de estos ingresos). Respecto a la Inversión Extranjera Directa las remesas en este mismo año significaron el 128%. Las remesas representarán en el año 2007 el 2.9% del PIB y tendrán un impacto relevante en la disminución de la cuenta corriente.

Las tres entidades que en el año del 2006 captaron el mayor monto de remesas fueron: Michoacán con un monto de 1,685 millones de dólares; Jalisco con un monto de 1,275 millones de dólares; y Guanajuato con un monto de 1,211 millones de dólares.

Las personas migrantes utilizan múltiples canales para enviar dinero al país de origen.

En algunos casos utilizan canales formales, como bancos y remesadoras. En otros casos utilizan sistemas informales o lo llevan en propia mano o lo envían a través de otras personas que viajan al país. Esta variedad de canales de transferencia hace muy difícil medir el flujo exacto de remesas. Por un lado, los datos oficiales pueden subestimar el volumen debido a la dificultar de medir los flujos informales. Sin embargo, también puede suceder que el mismo dinero se contabilice más de una vez. Además, las remesas pueden ser transferidas a través de un tercer país, lo cual complica el cómputo de remesas por país emisor y receptor.

Los datos sobre remesas son valores estimativos y no son consistentes, debido a varios factores:

1. Los datos sobre remesas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial son mas bajos que los datos ofrecidos por los bancos centrales nacionales en varios países.

2. Los registros del FMI incluyen solamente las remesas transferidas por canales oficiales.

3. Muy pocos de los países que exportan mano de obra mantienen registros exactos sobre el número de migrantes internacionales que se genera.

Del déficit de la Cuenta Corriente. Las remesas en los últimos años han cobrado una seria importancia para el financiamiento del déficit de la cuenta corriente de México.