POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

POBREZA, MIGRACIÓN, REMESAS Y DESARROLLO ECONÓMICO

Emeterio Guevara Ramos

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2. LOS IMPACTOS ECONÓMICOS DE LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL

En los últimos años se incrementan los flujos migratorios a nivel mundial y con ellos crece el debate sobre los impactos de la migración internacional en las zonas y países de origen de los migrantes. Existe un enfoque generalizado de ver al fenómeno migratorio como una fatalidad o un problema de drenaje de capital y talento humano, que arranca a la población joven de sus comunidades de origen, que separa familias enteras.

Sin embargo, adicionalmente a esa visión, en años recientes emerge un enfoque alterno, que sin desconocer los efectos negativos del fenómeno migratorio, resalta los impactos positivos que junto con propuestas y proyectos complementarios pueden ayudar a resolver los problemas de marginación y pobreza de las comunidades de origen. Los principales impactos positivos son las remesas individuales y colectivas, los ahorros de los migrantes y las nuevas habilidades que ellos adquieren durante sus estancias en el extranjero.

Con mucho, el aspecto más estudiado es el impacto de las remesas. Así, se han realizado múltiples estudios sobre impactos de las remesas en Turquía, la India, Filipinas, África del Norte, Centroamérica y México, en todos ellos se coincide en que las remesas individuales (o familiares) actúan como un simple subsidio al consumo familiar, quedando un margen muy pequeño del 4 al 5 por ciento para pequeñas inversiones productivas en el comercio o el campo. Numerosas investigaciones realizadas en México ratifican esta apreciación del aporte de las remesas familiares como “welfare” para sostener a las familias que se quedan en las comunidades de origen.

Uno de los impactos económicos más directos de la migración internacional es el flujo de las remesas que los trabajadores hacen llegar a sus familias en México. Se trata de recursos que, en paralelo con la migración, se han venido incrementando en los últimos años, beneficiando a un número cada vez mayor de familias mexicanas. La crisis económica de 1995 provocó un crecimiento considerable del número de los hogares que utilizan la migración internacional como opción ante la falta de alternativas en México.

Las remesas constituyen una persistente y permanente inyección de ingresos a escala nacional y regional. Diversas iniciativas de política pública de los tres niveles de gobierno han intentado alentar el uso productivo de las remesas en las regiones tradicionales de origen de la migración.

Sin embargo, se sabe que la capacidad de ahorro de los hogares y la potencial transformación de estos recursos en inversiones productivas depende no sólo del monto global de las remesas familiares, sino también del uso que los hogares le dan a estos recursos, lo que a su vez se relaciona con algunas características de las familias, incluida su composición, ciclo de vida y necesidades básicas insatisfechas. De tal forma que el conocimiento tanto de las particularidades de los hogares receptores de remesas, como del contexto social económico en que se desenvuelven, es indispensable para definir estrategias dirigidas al aprovechamiento productivo de este flujo de recursos.

Como se ha mostrado en múltiples estudios, las remesas se destinan a la satisfacción de necesidades básicas y la adquisición de bienes de consumo duradero, así como a la compra y mejoramiento de vivienda, sólo una pequeña proporción es ahorrada por los hogares. Adicionalmente, los datos disponibles revelan que las remesas representan en los hogares receptores poco menos del 40% del monto global de ingreso corriente total. Ello sugiere que las remesas son parte constitutiva del ingreso corriente monetario de un número considerable de hogares. De hecho, las remesas representan casi la mitad de ese ingreso, el cual les permite a sus integrantes acceder al mercado de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades.

Los hogares mexicanos que reciben las remesas son un conjunto heterogéneo: hogares en plena etapa de formación o expansión familiar; hogares donde los hijos ya tienen edad para iniciar su carrera migratoria y apoyar la economía familiar; hogares en etapa avanzada del ciclo de vida que se benefician de los ingresos de los hijos ya establecidos en Estados Unidos; y hogares en cualquier etapa del ciclo de vida que mantienen estrechos lazos con los emigrantes al otro lado de la frontera.

Las visitas a cabeceras municipales y comunidades altamente expulsoras permiten identificar algunos de los rasgos de los hogares beneficiados con las remesas. En estas familias a menudo se advierte: a) la ausencia del jefe del hogar b) mayor presencia femenina y de adultos mayores; y c) una más elevada razón de dependencia. Muchos de estos hogares son altamente vulnerables ante la posible interrupción del flujo de remesas, ya que es su única fuente de ingresos y, en consecuencia, dependen totalmente de estos recursos. Lo anterior confirma la enorme importancia de la migración hacia Estados Unidos y del impacto en la vida cotidiana de cientos de miles de familias mexicanas.

En la última década el fenómeno migratorio está adquiriendo una nueva dinámica y se extiende más allá de los estados tradicionalmente expulsores. Resalta en la zona tradicional que más de la mitad de los municipios de Aguascalientes (63.6%), Durango (56.4%), Guanajuato (56.5%), Jalisco (58.9%), Michoacán (61.9%) y Zacatecas (70.2%) registran, en relación con este fenómeno, una intensidad alta o muy alta.

También destaca la periferia de la Zona Metropolitana del Valle de México, integrada por los municipios del sur del Estado de México y Morelos, el norte de Guerrero, el sureste de Puebla y la zona mixteca (Oaxaca, Guerrero y Puebla), que presentan una intensidad migratoria tan alta como la de la zona tradicional. Igualmente, dos regiones del sur merecen atención especial: el centro de Oaxaca, que empieza a consolidar una creciente propensión migratoria, y el centro sur de Veracruz, que se está transformando en una zona de expulsión hacia los Estados Unidos. (Ver FIGURA 1 Y TABLA1).

Los siguientes aspectos son los más relevantes de la migración mexicana a los Estados Unidos y de las remesas que provienen de ese país:

1.-El fenómeno migratorio y las remesas constituyen aspectos generalizados en la vida del país, pues involucran a uno de cada cinco hogares mexicanos, elevándose tal proporción en algunas regiones, como las áreas rurales de nueve entidades federativas del centro-occidente de la República, donde de cada dos hogares uno está relacionado con el vecino país por recibir dólares, porque entre sus miembros hay alguno o porque algunos vivieron o trabajaron (o trabajan) en Estados Unidos o porque de esa familia salió alguna persona para radicar en Norteamérica.

2.-El fenómeno migratorio es complejo y no constituye un evento aislado o efímero en la vida de las familias, pues subsiste en ella mediante el ir y venir a Estados Unidos de varios de sus miembros durante muchos años, al punto que se mezclan, en los mismos hogares y a través de la participación directa de sus integrantes en los desplazamientos, distintas modalidades migratorias y diferentes momentos de realización de los viajes donde ellos se involucran.

3.-La relación con el fenómeno también se aprecia a través de las remesas, que en su mayoría pueden dividirse esquemáticamente en dos grupos (no necesariamente excluyentes): uno es el constituido por las remesas enviadas por uno de los integrantes del hogar, generalmente el mismo jefe de la familia, que al trabajar por temporadas o que se traslada más tiempo al país del norte, residiendo de hecho en ese país. El otro grupo se integra por los dólares que son enviados a México por antiguos integrantes del hogar (como los hijos) o por otros familiares, pero que ya tienen años de vivir en los Estados Unidos.

4.-Estos dos grupos de envíos de dinero, además de indicar también la prolongada relación de las familias con sus parientes en Estados Unidos, a lo largo de varías etapas de sus ciclos reproductivos, marca la existencia de dos tipos de categorías de hogares receptores o de dos momentos de recepción de remesas en la vida de las familias asociadas a las migraciones.

Una de estas categorías corresponde al primer tipo de envíos, se caracteriza por integrarse por hogares que se encuentran al inicio de su desarrollo, cuando los hijos son pequeños, cuando el jefe de familia tiene la edad adecuada para emprender el viaje y enfrentar condiciones adversas para lograr el trabajo y poder realizarlo y cuando la mujer puede hacerse cargo de las tareas cotidianas incluyendo la de obtener recursos si el dinero no llega.

La otra categoría, asociada al segundo tipo de remesas, comprende hogares en el otro extremo de su ciclo, cuando los hijos (todos o casi todos) se han ido para formar sus propias familias, cuando la pareja original tiene edades superiores a los 50 o 60 años, cuando con cierta frecuencia sólo sobrevive uno de los padres (generalmente la madre), cuando se dificulta la realización de un trabajo remunerado por el jefe de familia (que tiene edad avanzada) y cuando el contacto con los Estados Unidos ocurre por la residencia en ese país de algún antiguo miembro del hogar.

5.-La existencia de estas categorías de familias receptoras de remesas, que parece incluyen a la mayoría de las que reciben dólares, repercute en el uso de las remesas, porque en uno y otro caso las condiciones impiden la inversión de los dólares en algún proceso productivo, dada la necesidad de satisfacer de inmediato (y ante la ausencia de otros recursos) las necesidades básicas de comida, vestido, vivienda y algunos otros servicios, como educación y salud.

6.-Existe una nueva línea de investigación sobre las remesas colectivas y sus impactos, es decir, sobre aquellas remesas que reúnen las organizaciones de migrantes y envían a sus comunidades de origen para realizar diversas obras sociales de infraestructura o beneficencia colectiva que se convierten en complemento o sustituto de las inversiones públicas. Pero, que además, tienen como aspectos positivos que las remesas colectivas cohesionan a la comunidad de origen y a la comunidad de destino, posibilitando la formación de una Comunidad Binacional.

Así, las remesas colectivas convierten a la Comunidad Binacional en un nuevo actor político con interlocución frente al gobierno o el Estado. Adicionalmente las remesas colectivas facilitan negociar fondos concurrentes para crear programas del tipo 2x1 o 3x1 para financiar obras de infraestructura, que de otra manera no se llevarían a cabo.

7.-Actualmente está emergiendo un nuevo tipo de proyecto que pretende impulsar el desarrollo de las comunidades de origen. La remesa colectiva puede ayudar a transitar hacia propuestas de microproyectos productivos donde se involucren los ahorros y habilidades de los migrantes, los fondos concurrentes nacionales e internacionales, y las instituciones académicas y organismos no gubernamentales.

Bajo la perspectiva anterior, la migración internacional se convierte en un instrumento de apoyo a las estrategias integrales de desarrollo local y regional, que involucren a todos los actores del fenómeno migratorio para generar mayores impactos multiplicadores en la economía y en el empleo.

Sin embargo, es importante señalar que la migración no es un “camino real” que lleve al desarrollo económico, aunque en el contexto de pobreza, atraso y marginación; donde los empresarios, el ahorro y las habilidades laborales son recursos escasos, la migración puede ser un apoyo importante en propuestas de desarrollo local y regional, que permitan que los ahorros y nuevas habilidades de los migrantes, junto con los fondos concurrentes nacionales e internacionales tengan un impacto significativo sobre el tejido productivo y social en sus comunidades de origen.

Por lo anterior, las propuestas planteadas por el Gobierno del Estado de Guanajuato, a través del proyecto “Fondo Migrante” adquiere mayor relevancia por: a) la creciente importancia de la migración de los guanajuatenses hacia los Estados Unidos, b) la maduración y protagonismo de las organizaciones de migrantes guanajuatenses en Estados Unidos, y c) porque se comienza a aceptar la necesidad de políticas migratorias y una política de desarrollo para las zonas de origen de los migrantes.

El reconocimiento a lo anterior, se pone de manifiesto por el interés de los organismos internacionales ante este fenómeno y las actividades que están realizando en torno al mismo. El 19 de marzo del año 2001 en las instalaciones del Banco Mundial en la ciudad de Washington, D.C. se efectuó una reunión internacional llamada “Enfoques para eficientizar el uso productivo de las remesas” (1), sobre la cual vale la pena destacar tres aspectos:

Primero. Los estudios realizados por el Banco Mundial en la región sobre remesas, destacan la importancia y papel de las remesas colectivas como un “recurso de calidad” que refleja la existencia de una Comunidad Binacional, la cual está dispuesta a colaborar en los proyectos de desarrollo en sus países de origen. La otra parte importante es la sistematización de las iniciativas gubernamentales realizadas con base a las remesas que se pueden resumir en políticas solidarias basadas en remesas colectivas para proyectos sociales tipo 3x1, y políticas productivas con base a los ahorros de los migrantes, como las maquiladoras en Guanajuato.

Se concluyó con la necesidad de buscar la complementaridad de ambas políticas, aprovechar experiencias, corregir errores, integrar nuevos actores sociales, como los mismos organismos financieros internacionales, para lograr los mejores resultados posibles en las comunidades y regiones de origen de los migrantes.

Segundo. Las experiencias locales de microproyectos muestran el gran abanico de oportunidades que existen en ese aspecto y, al mismo tiempo, la enorme necesidad de fortalecer las organizaciones de migrantes a nivel socioeconómico, técnico, organizativo y posibilitar su independencia y autogestión económica y política.

Tercero. A partir de la transferencia electrónica de remesas a surgido un mercado codiciado para más de 170 empresas competidoras, que a pesar de su número presentan un marcado mercado oligopólico con un claro dominio de Money Gram y Western Union.

Con esa misma orientación, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó en la Ciudad de Washington, el 17 de mayo del año 2001 la Conferencia Regional denominada “Las Remesas como Instrumento de Desarrollo” con la finalidad de analizar la importancia macroeconómica de las remesas; los mecanismos para reducir el costo de las transferencias y las propuestas para canalizar el ahorro de los emigrantes hacia inversiones productivas (2) donde se concluyó que conjuntamente con la liberalización de los movimientos de los bienes, servicios y capitales en América Latina se verifica un fenómeno migratorio significativo, como expresión de la creciente movilidad laboral.

Se resaltó que la falta de oportunidades económicas y sociales especialmente para los jóvenes, los diferenciales saláriales, aunados al impacto de las reformas estructurales sobre los precios relativos del capital y la mano de obra, explican y estimulan al mismo tiempo las corrientes migratorias de países de la región, donde México se ha convertido en un gran exportador de recursos humanos, e importador de remesas familiares, que forman ya parte importante de los ingresos de los trabajadores y sus familiares en sus lugares de origen.

Podemos ver que las remesas son una expresión del vínculo entre las colectividades de emigrados y sus comunidades de origen, y son un medio para el desarrollo, ya que las mismas ofrecen una importante fuente de recursos de capital tanto para los gobiernos como para las familias, por su impacto en el mantenimiento de los niveles de bienestar de los hogares receptores.

La magnitud de las remesas para el país es tal, que el BID y el Banco de México estiman que en diez años (2016) México recibirá alrededor de 30 mil millones de dólares anuales en remesas de emigrantes. La magnitud de las remesas de los inmigrantes tiene un impacto significativo por sus efectos en el sector externo y fiscal de la economía nacional así como para las economías familiares. En México el 75 por ciento de las remesas se concentra en 100 municipios, destacando en importancia los estados de Guanajuato, Jalisco, Zacatecas y Michoacán. En muchos de estos municipios, la actividad económica gira en torno al efecto multiplicador vía consumo de estas remesas.

Trasferir esas enormes sumas de dólares requiere de mejoras en el proceso de envío y utilización de las remesas ya que se observan amplias fallas de mercado, que se traducen en el alto costo de transacción como proporción de las sumas transferidas que se cargan para el envío y la recepción de las remesas, así como el escaso número de firmas que ofrecen el servicio en el mercado de destino. Lo que acarrea problemas tanto de equidad como de eficiencia.

La creciente importancia del valor de las remesas, la mejora en la información del emigrante, su creciente organización y el apoyo de los Gobiernos de los estados de origen han favorecido una mayor competencia, surgiendo nuevos mecanismos y actores, que están redundando en una reducción del costo de transferencia, tendencia que se está beneficiando de la aparición de innovadores mecanismos electrónicos de transmisión. Si bien la dirección es la correcta, el ritmo es aún lento, por lo que deben apoyarse los esfuerzos para la reducción en el costo de envío de remesas.

Se estima que un 70 por ciento del valor de las remesas se dirige a localidades con escasa o nula presencia de instituciones de banca. No obstante, se ésta experimentando un intenso proceso de expansión de sistemas de ahorro popular, que abre interesantes posibilidades de cooperación entre cooperativas de ahorro y crédito y sociedades de ahorro popular de los estados y municipios de destino de los fondos.

En este sentido, las instituciones de microfinanzas que operan en áreas geográficas y nichos de mercado donde rara vez incursionan instituciones bancarias se perfilan como intermediarios naturales entre los ahorradores y destinatarios de los fondos. La banca comercial está comenzando a mostrar su interés por participar en este mercado, lo cual supone el reto adicional de transformar e negocio de transferencias en un negocio de intermediación y servicios financieros integrales para la comunidad receptora.

Los últimos años han conocido enormes progresos en la consolidación de asociaciones de emigrantes. Sólo en Estados Unidos hay censadas más de cuatrocientas asociaciones mexicanas. Algunas comunidades han aprovechado con éxito esta relación para movilizar remesas colectivas como donaciones con fines sociales complementándolas con aportaciones de los distintos niveles de Gobierno (municipal, estatal y federal, en el caso mexicano). El reto es aprovechar estas redes para involucrar a los emigrantes en una participación activa en el desarrollo económico de sus comunidades de origen. Se trata de centrarse en movilizar el capital ahorrado por los emigrantes de mayores ingresos, buscando su participación en mecanismos financieros o su asociación con socios locales en inversiones productivas, incorporando a las comunidades de emigrantes activamente en el diseño de estas iniciativas.

La importancia de las remesas, continuará creciendo. Sin embargo, el impacto benéfico de las remesas en el desarrollo y crecimiento de los municipios no alcanza todo su potencial por las ineficiencias del mercado de las remesas, la falta de información, y un desarrollo escaso de los mecanismos financieros, lo que refuerza el interés y la oportunidad de estudiar mecanismos que contribuyan a que el mercado de remesas sea más profundo, transparente y eficiente.

Las remesas y ahorros de los migrantes son factores estabilizadores de las economías de origen, por lo que urge promover proyectos de desarrollo local y regional. Si dentro de dichos proyectos, los organismos internacionales como la CEPAL, el BID y el Banco Mundial, junto con los gobiernos de las regiones expulsoras de emigrantes están dispuestos a apoyar las iniciativas de las comunidades de origen y de la Comunidad Binacional de Migrantes, se logrará un avance significativo para enfrentar de forma común a los problemas de la pobreza y marginación.

Así mismo, es necesario que tanto los gobiernos estatales como el federal establezcan programas para generar la infraestrutura primero, y después los proyectos productivos para crear los empleos que permitan retener a nuestros compatriotas y aprovechar su esfuerzo y talento en construir una economía sólida aquí en México en lugar de hacerlo en Estados Unidos.