TÉCNICAS POLITOLÓGICAS PARA LA GESTIÓN DE PROYECTOS SOCIALES

TÉCNICAS POLITOLÓGICAS PARA LA GESTIÓN DE PROYECTOS SOCIALES

Eduardo Jorge Arnoletto

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.02 Los principios del planeamiento estratégico.

La planificación estratégico-situacional parte de algunos principios básicos, que es interesante reseñar y comentar aquí:

1. PLANIFICA QUIEN GOBIERNA.

La planificación no es una pura función técnica. Sin duda hay que contar con un equipo técnico, que elabore los datos y procese las opciones, pero en última instancia planifica quien preside la acción. Este principio afirma la idea de la planificación como función típicamente gerencial.

2. SE PLANIFICA DESDE DENTRO Y CON OTROS.

El planificador está inmerso en la realidad planificada y coexiste con otros que también planifican y actúan. No se planifica en solitario, desde afuera y desde la omnipotencia. Esto aumenta el valor de la gestión participativa, en cuanto ella permite integrar a la planificación a varios actores.

3. CADA ACTOR TIENE SU EXPLICACION DEL TEMA.

Si hay varios actores, hay varias explicaciones de la realidad, elaboradas desde diversos puntos de vista, condicionados por diversos intereses. Nadie puede arrogarse la posesión de la verdad. Como sabemos, la única forma de aproximarse a una visión más integral de los hechos es la interacción comunicativa, que si bien no permite construir una versión "objetiva" al menos permite llegar a una comprensión "intersubjetiva", lo cual es, precisamente, uno de los principales objetivos de la gestión participativa.

El reconocimiento de este principio es la base de la necesaria flexibilidad en la gestión participativa (que es esencialmente interactiva) de las organizaciones, orientadas hacia la realización de fines compartidos por diversos actores sociales.

4. PLANIFICACIÓN NO ES IGUAL A "DEBER SER".

La definición del "deber ser" de una situación es sólo una parte del proceso de planificación, que debe luego articularse con el "poder ser", en base al cotejo con los recursos disponibles, para orientarse en definitiva hacia el "hacer". Aquí podemos anotar que la gestión participativa, por un conocido efecto de la dinámica grupal, refuerza el compromiso de los participantes en la acción.

5. LA PLANIFICACIÓN APUNTA AL FUTURO PERO SE REFIERE AL PRESENTE.

El futuro define la orientación general de la acción pero solo se puede actuar desde el presente. Por ello, la planificación es, en última instancia, un juicio de realidad en el momento de la acción, sin duda cargado de sentido escatológico pero que no configura una predicción.

6. LA PLANIFICACIÓN DISMINUYE LA INCERTIDUMBRE.

Toda planificación - como toda decisión - se toma en condiciones de incertidumbre y a la vez procura reducir la incertidumbre. En el caso de la planificación, ello se basa principalmente en la obtención y el procesamiento de la información que permite construir una buena explicación de la situación de partida y en la construcción de adecuados escenarios futuros, con alternativas viables de acción. La gestión participativa, al integrar variados puntos de vista, permite realizar mejor ambos casos.

7. LA SITUACIÓN ES UNA APRECIACIÓN GLOBAL PARA ACTUAR.

El concepto de situación, como apreciación global de la realidad presente para actuar sobre ella, expresa la complejidad de la realidad a modificar de una manera inteligible, y manifiesta a la vez la subjetividad de toda explicación. Solo la interacción comunicativa (al generar un enfoque intersubjetivo) permite superar en parte la inherente subjetividad. Como ya hemos dicho, en una de sus dimensiones, la gestión participativa es interacción comunicativa.

8. NINGÚN ACTOR TIENE EL MONOPOLIO PLANIFICADOR.

Todos los actores sociales relevantes planifican sus futuras acciones, y esa diversidad de planes genera, o puede generar, conflictos, que refuerzan el carácter aleatorio de las trayectorias de acción y sus resultados, mientras una buena parte de las energías sociales se disipa en confrontaciones sin beneficio directo para los fines propios del sistema. La gestión participativa no elimina la confrontación pero la resuelve en las etapas iniciales de la planificación, a un menor costo energético y temporal, el que, por otra parte, resulta recuperable luego por el mayor compromiso con la acción que produce en los actores intervinientes.

9. LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICO-SITUACIONAL ES DEMOCRÁTICA Y DESCENTRALIZADORA.

La planificación estratégico-situacional es democrática en cuanto reconoce el pluralismo de actitudes, enfoques e intereses y su legitimidad, y en cuanto busca la participación activa de los diversos actores sociales. Es descentralizadora en cuanto busca que el poder de decisión y acción se ubique lo más cerca posible de los efectores del sistema. Ambos rasgos marcan claramente su afinidad con la gestion participativa.

Sobre la base de estos principios, la planificación estratégico-situacional se estructura en cuatro momentos, que no son etapas sino aspectos de una cadena contínua en la cual los cuatro coexisten durante la vida del plan, y donde cada uno se apoya en los otros y predomina en forma alternada:

- el momento explicativo;

- el momento normativo;

- el momento estratégico;

- el momento táctico-operativo.