TÉCNICAS POLITOLÓGICAS PARA LA GESTIÓN DE PROYECTOS SOCIALES

TÉCNICAS POLITOLÓGICAS PARA LA GESTIÓN DE PROYECTOS SOCIALES

Eduardo Jorge Arnoletto

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.04 El momento normativo del planeamiento estratégico.

El momento normativo es el momento del diseño de la planificación. Es el momento donde predomina el "debe ser" de las situaciones en consideración.

Generalmente parte del diseño de un programa de base que es la propuesta del actor social expresada en su forma más general, sin preocupaciones de detalle ni mayores referencias al cómo y cuándo de las propuestas.

Este programa de base en muchos casos suele ser la oferta social (o plataforma) con la que los diversos actores sociales compiten por la adhesión y respaldo de la base social. Expresa sobre todo la direccionalidad general que cada actor quiere imprimirle al cambio de la situación presente.

En el marco de ese programa de base se realiza la formulación del programa direccional, o sea, del conjunto modular de proyectos estratégicos orientados a modificar la situación inicial en dirección al objetivo, con cierta probabilidad de éxito. Ese programa direccional es una síntesis de la selección de problemas y actores, de los medios para enfrentarlos y de la búsqueda de resultados. Su naturaleza modular obedece a la necesidad de mantener una visión totalizante pero a la vez flexible en cuanto a su diseño y tiempos previstos de ejecución, de modo que fracasos en proyectos parciales o demoras en los plazos no hagan peligrar el plan en su conjunto.

Esos proyectos están individualizados por objetivos. Existe una jerarquía de objetivos, relacionada con las áreas de la estructura organizacional que los define. La alta dirección es la encargada de definir la misión o razón de ser de la organización, expresada en objetivos generales de alto nivel político y de largo plazo o sin tiempo. En ese nivel se define el QUÉ de la organización.

Las gerencias son quienes definen los objetivos de mediano plazo, que se refieren al COMO, CUANDO, DONDE, QUIEN, objetivos que hacen de nexo entre el nivel macro y el nivel micro y que presentan las siguientes características:

- son formalizados por una gerencia.

- están basados en una misión.

- son necesarios para cumplir esa misión.

- son específicos de un área.

- tienen un plazo determinado de cumplimiento.

- pueden expresarse en forma cuantificada, para su control y manejo.

- se relacionan con lo micro y lo macro.

Las metas, por su parte, son objetivos de corto plazo y de nivel micro y son generalmente definidos por las jefacturas o por los mismos operadores.

Todo este sistema de misiones, objetivos y metas debe contemplar y tener en cuenta una serie de requerimientos:

- las necesidades políticas de la misión.

- la coordinación interáreas.

- los requerimientos técnicos a satisfacer.

- los recursos reales existentes.

- los recursos potenciales a desarrollar.

- la identificación de objetivos sustitutos.

- las posibilidades de concreción.

El momento normativo abarca también el diseño de las operaciones, acciones y sub-acciones previstas para llevar adelante el plan. Una operación es una unidad básica del plan que asigna recursos y articula acciones para un objetivo determinado. Es modular y admite agregaciones y desagregaciones, para preservar a la vez la direccionalidad general del plan y la flexibilidad de su ejecución.

Esas operaciones son evaluadas en el momento normativo en función de múltiples criterios, entre los que cabe citar -eficacia -eficiencia -potencia -sensibilidad -equidad -representatividad -madurabilidad -postergabilidad -costo social -balance de potencia -balance político -balance cognitivo -balance económico -balance organizativo.

El momento normativo abarca, por último, la inclusión del programa direccional en diversos escenarios o contextos situacionales futuros posibles, con sus trayectorias alternativas. Esta técnica de los escenarios permite superar, al menos en parte, el problema de fondo de la planificación, que es la incertidumbre. Reiteramos aquí que planificación no es predicción o profecía sino preparación para encarar el incierto futuro con dirección y sentido. En cuanto a los escenarios, la limitación está en la capacidad del ente planificador para imaginar escenarios posibles.

El valor de la gestión participativa en el momento normativo se centra especialmente en los siguientes aspectos:

- la posibilidad de un acuerdo ampliado con respecto al "deber-ser" de las situaciones-problemas en consideración, lo que -entre otras cosas- refuerza la capacidad de convocatoria del programa de base.

- la posibilidad de lograr un diseño más completo del programa direccional y de las operaciones, así como un consenso amplio sobre su evaluación.

- la posibilidad de crear, desde el momento normativo, un compromiso con la acción futura entre los intervinientes, por el conocido efecto motivador de la dinámica de grupos.