LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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PRIVATIZACIÓN DE LOS SISTEMAS DE PENSIONES Y POBREZA

9 de febrero de 2004

Privatizar en su totalidad los sistemas de pensiones y fondos de retiro vigentes, es la propuesta del Poder ejecutivo federal. Según el planteamiento realizado por Eduardo Sojo (Coordinador de Políticas Públicas) en el marco de la Convención Nacional Hacendaria, es necesario que los actuales regímenes de pensiones para trabajadores federales, de los gobiernos estatales, de las universidades y las empresas públicas, desaparezcan y sean sustituidos por sistemas de cuentas individualizas manejadas por instituciones financieras privadas.

Esta decisión debe tomarse, según el propio Sojo, porque el déficit de los sistemas de pensiones de los trabajadores estatales, municipales y de instituciones públicas de educación superior junto con el del fondo de retiro de los empleados federales, suma un total de 5.4 billones de pesos, esto es, el 75 por ciento del PIB.

Evidentemente, existen razones financieras, de suficiente peso para pensar en la necesidad de buscar urgentemente una solución a este problema. Sin embargo, esta no tiene por qué ser, necesariamente la que siempre se le ocurre a la tecnocracia en el poder: privatizar para liberar al Estado de toda responsabilidad económica, como si no existiera un compromiso social, moral y ético de los Estados modernos para resolver con justicia los problemas de un país.

Y es que un cambio en el sentido que propone Sojo, tiene implicaciones distributivas y de bienestar muy importantes.

En primer lugar hay que recordar que los sistemas de seguridad social son programas de transferencias al mismo tiempo que seguros de vejez. Es decir, no sólo sirven para garantizar un ingreso cuando ya no se está en posibilidades de trabajar (jubilados, viudas, etc.), si no que, también sirven como mecanismo de redistribución del ingreso. A este sistema de seguridad se le denominada “Sistema de Reparto”, y está basado en la “solidaridad intergeneracional”: las cotizaciones de los trabajadores de hoy sirven para pagar las prestaciones que reciben los beneficiarios del sistema de pensiones.

Este sistema tiene la particularidad de que garantiza un ingreso permanente para el jubilado desde el momento en que se retira hasta que muere.

La solución que propone el Poder Ejecutivo Federal es que pasemos a un “Sistema Contributivo” en donde cada generación financia sus prestaciones futuras, mediante la creación de cuentas individualizadas cuyos depósitos no pueden ser retirados sino hasta el momento de la jubilación. Dichas cuentas, deben pagar un rendimiento determinado a cada persona, el cual, se supone, hace incrementar el monto de su ahorro.

La diferencia fundamental, radica en que este segundo sistema hace depender la magnitud del fondo de jubilación, del ahorro personal. Lo más probable que pase con este sistema, es que, dada las adversas condiciones de salario y empleo, las personas no logren hacer un ahorro lo suficientemente grande en toda su vida productiva, como para financiarles una jubilación que les permita vivir en condiciones socialmente aceptables.

En cambio el Sistema de Reparto”, garantiza un ingreso (que por bajo que sea) permanece hasta la muerte y siempre será mayor y permanente a diferencia del otro.

Además, nada ni nadie esta garantizando que los fondos de ahorro individualizados efectivamente tendrán un rendimiento positivo. Es decir, si las tasas de interés que se les paga a lo largo de los años, es menor que la inflación, entonces, habrá que considerar que el dinero ahorrado, para colmo, habrá perdido su poder adquisitivo y con ello, lo que se disponga para vivir la jubilación será, aún menor.

Un ejemplo aclarará las cosas. Supongamos un trabajador que gana tres salarios mínimos esto es 3, 888 pesos mensuales. Si cada mes su cuenta recibe el 2 por ciento de su salario, que deposita el patrón para formar su fondo de retiro, quiere decir, que mensualmente tendrá 77 pesos con 80 centavos en esa cuenta. Al año tendrá 933 pesos y si trabaja treinta años con ese sueldo, al momento de decidir jubilarse dispondrá de 28,000 pesos para vivir el resto de sus días.

Supongamos que en ese momento de su vida considera que eso no le alcanza para vivir y decide trabajar 20 años más, para juntar otro poco. Entonces su fondo de retiro será de 46,650 pesos. Si esta persona decide que quiere mantener el mismo nivel de vida que tenía cuando trabajaba y opta con gastar de su pensión la misma cantidad que tenía como sueldo mensual (es decir 3,888) entonces, su ahorro le servirá para vivir exactamente un año. Aún si decidiera que no necesita tanto y que puede vivir con la mitad de esa cantidad mensualmente, entonces le alcanzaría para dos años de vida.

Si en esos dos años no se muere (cosa probable dada la precariedad con la que vivirá) al tercer año se convertirá en uno más de los “pordioseros” de este país.

Tendremos finanzas públicas sanas, eso si, pero también tendremos un vergonzoso país de miserables.

Ese es el plan del Sr. Sojo. Ese es el Plan del Presidente Fox.