LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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PETRÓLEO Y FINANZAS PÚBLICAS

19 de marzo de 1998

El petróleo sigue causando severos daños a la economía mexicana. A 16 años de aquella crisis petrolera de principios de los ochentas desencadenada por la caída del precio del energético, aquella pesadilla parecía olvidada. Hoy la historia se repite, a pesar de las medidas que el gobierno se preocupó por implantar para disminuir la dependencia económica que en materia de exportaciones representaban las ventas petroleras al extranjero.

Resulta que el esfuerzo no fue suficiente. Efectivamente de ser un país casi monoexportador (80% de las exportaciones mexicanas a principios de los ochentas eran de productos petroleros) hoy México exporta, en su mayor parte, manufacturas y no petróleo. Sin embargo, la vulnerabilidad frente al precio internacional del petróleo, no disminuyó. Ello se debe a que una parte muy importante de los ingresos del Estado proceden de los ingresos de la Paraestatal PEMEX y de lo que ésta paga al Estado por concepto de impuestos. Esa, por cierto, es una realidad que ha persistido durante muchos años y a la que nunca se le ha prestado la atención debida. O tal vez no se ha podido abordar bajo el actual esquema de política económica. Ello porque la solución implica la diversificación de las fuentes de ingresos públicos y eso, en la actualidad, ha sido una tarea que el gobierno ha sido incapaz de realizar.

El siguiente cuadro muestra el peso que tienen los ingresos derivados del petróleo en los ingresos públicos. Aunque es necesario notar que los datos han variado, de todos modos lo programado es útil para el análisis del problema.

De los datos anteriores podemos ver que los ingresos petroleros directos representan el 20.65% del total de los ingresos de la federación. Desde luego, esta proporción es mucho mayor ya que PEMEX también paga impuestos al Valor Agregado y al comercio exterior, tanto por exportaciones como por importaciones, aunque esa es información de la que no se dispone ya que no se desglosa en la Ley de Ingresos.

Del mismo cuadro podemos observar que los derechos por extracción de petróleo significan el 92.6% del total de los derechos que cobra la federación, mientras que el impuesto especial que paga PEMEX por gasolina y diesel representa el 15.51% del total de ingresos por impuestos, sólo abajo del Impuesto Sobre la Renta y del Impuesto al Valor Agregado.

En el siguiente cuadro podremos ver claramente, como una reducción en la actividad petrolera o en los ingresos de PEMEX, pueden resultar en una crisis fiscal temporal bastante fuerte, pero que en el fondo expresa un problema estructural de mayores alcances.

NOTA: Estos datos han variado ya debido al ajuste de los precios internacionales del petróleo pero sirven para identificar el origen del problema fiscal.

El problema radica, en la escasa diversificación de las fuentes de ingresos públicos. o la concentración de las fuentes de ingresos en unos cuantos rubros. Lo que, de cualquier modo, ha sido resultado de una medida de política económica. implementada por los tres últimos gobiernos federales. Estos han sido incapaces de diversificar las fuentes de ingreso por excesiva visión desintervencionista que conlleva a la renuncia de la búsqueda de fuentes alternas a los impuestos y, cancela importantes fuentes de recursos que significaban las otras muchas empresas públicas que se pusieron a la venta durante los años del ajuste y la reforma estructural (1983-1994).

Al mismo tiempo han propiciado el deterioro de las fuentes ya existentes en la medida que el ISR y el IVA dependen del ritmo de actividad económica y del consumo en el mercado interno y la política económica ha debilitado, en grado extremo esa dinámica tanto en lo que se refiere a producción como a consumo. De hecho, a ello se debe que se intente descansar parte del gasto público en los ingresos petroleros.

Por si fuera poco, no existe una correspondencia entre lo que PEMEX aporta al Estado y lo que recibe de éste.

NOTA: Estos datos han variado debido a los ajustes presupuestales pero sirven para dar una idea de la proporción que guardan gastos e ingresos.

De acuerdo a los datos aportados en el cuadro I y II podemos ver que PEMEX contribuiría con 100,000 millones de pesos mas con respecto a lo que recibiría de la federación pues mientras su aportación total fuera de 178,859.9 millones de pesos, sólo recibiría de la federación 78,524,490.9 millones de pesos. Esto diferencia representa la base sobre la que se funda la constante descapitalización de la paraestatal y su incapacidad para modernizarse y obtener mejores oportunidades en los mercados mundiales.

El problema fiscal, entonces, no es responsabilidad exclusiva de la caída del precio del petróleo. Esa reducción, en realidad, sólo vino a evidenciar la débil y vulnerable estructura de ingresos públicos que existe en la actualidad y que lo es mas en la medida de que dichos ingresos provienen cada vez menos de fenómenos económicos que están bajo nuestro control y cada vez mas de otros que no podemos controlar. Puesto que mientras mas dure la recesión interna mas difícil será tener estabilidad presupuestal y mas se habrá de depender de eventos exógenos.

El gobierno no puede evadir su responsabilidad en la conformación del escenario presente y culpar lo externo de sus propios errores. Debe recomponer sus finanzas y para ello debe reconstituir la planta productiva nacional y el mercado interno. Pues esta crisis es una muestra mas de la ineficiencia del modelo industrial - exportador de economía global y de lo riesgoso que resulta construir un país sin soberanía económica.