LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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PETRÓLEO, CONCENTRACIÓN PRODUCTIVA E INGRESOS FISCALES.

25 de marzo de 1998

La coyuntural crisis ocasionada por el derrumbe de los precios del petróleo ha puesto de manifiesto los profundos problemas estructurales de nuestro país, (existentes desde la primera crisis petrolera de 1982 y causantes de ésta) que no han podido ser resueltos por los gobiernos neoliberales de esa fecha para acá, pero que, por el contrario, han contribuido a agravarla (aunque ellos se autodenominen y se crean mas eficientes).

El problema no es que el precio del petróleo caiga. Finalmente ello se debe a causas, sobre las cuales nuestro país no tiene control. El real problema es que el precio internacional de un producto que México produce y exporta tenga tanta repercusión en la dinámica y las tendencias de nuestra economía. Ello se debe a la falta de diversificación de la economía nacional, tanto en lo que produce como en lo que exporta. Es cierto que actualmente las exportaciones petroleras ya no representan tan elevados montos como a principios de los ochentas. El 11% del total de las exportaciones. Sin embargo, su peso relativo es aún muy amplio, considerado para un sólo producto cuyos precios, además, están sujetos a vaivenes impredecibles. Y considerando que ningún otro producto nacional alcanza ese volumen de ventas al exterior.

El peso del petróleo también es amplio en la medida que, sólo considerando los ingresos por exportaciones de crudo, contribuye con alrededor del 7% al valor del producto interno bruto del país (PIB), lo cual puede significar tanto como lo que contribuye un estado de la república como Veracruz a dicho valor. Eso sin considerar las ventas al exterior de otros productos y las ventas internas.

De aquí que es necesario considerar a PEMEX como una empresa cuya actividad representa un peso importante en la dinámica y comportamiento de toda la economía nacional. Importancia que no tiene ninguna otra empresa considerada de modo individual. Y mas si el análisis es a nivel regional.

Por si eso fuera poco, el petróleo y sus derivados ofrecen una importante contribución a los ingresos del gobierno, (como ya se había señalado en éste mismo espacio la semana pasada). La renta petrolera representó el año pasado el 35% del total de los Ingresos Presupuestales del gobierno, considerando ingresos fiscales (IVA; IEPS y derechos) que alcanzan un porcentaje del 22.85% del total de esos Ingresos Presupuestarios e Ingreso Directos cuyo monto equivale al 12.27% de dicho total de ingresos.

La importancia tan amplia del petróleo no es negativa por sí misma. Lo es en tanto la falta de desarrollo de otros sectores, otras industrias y otras empresas ha generado una excesiva concentración de la actividad económica del país en torno a un sólo sector, una sola industria y una sola empresa. Ello mismo es la causa de la concentración de los ingresos fiscales en el petróleo. En la medida que son pocos a los que se les puede cobrar impuestos, mayor es la importancia de la contribución de Pemex. En la medida que son menores las fuentes de ingresos públicos mayor la necesidad de recaudar de las ya existente.

En eso consiste el fracaso de los gobierno neoliberales. Han sido incapaces de diversificar la economía, tanto en lo que se refiere a la producción para la exportación, como en lo que se refiere a la producción para el mercado interno. Ello a pesar de la reprivatización de las empresas públicas y de la apertura comercial al exterior. Lo que, según versiones oficiales, propiciaría el desarrollo de la economía nacional. Por desgracia, la desaparición del sector paraestatal se tradujo en una reducción de las fuentes de ingresos públicos y la apertura comercial en el cierre de empresas y cancelación de empleos que contribuían a los ingresos fiscales. Pero, aún mas grave, operó en contra de la diversificación industrial porque desapareció la producción nacional de muchos productos.

Todo esto tiene, por si fuera poco, un brutal impacto en la capacidad del gobierno para gastar y realizar sus actividades normales, que definitivamente si tienen un peso importante en la dinámica económica del país. La reducción del gasto, consecuencia de la reducción de los ingresos petroleros, si es significativa, a pesar de que lo nieguen las autoridades de éste país. No sólo por la importancia de los programas gubernamentales sino también, por el peso de estos en el consumo nacional. Y ¿quién va a creer que una reducción del gasto del gobierno de 31,500 millones de pesos no va a repercutir en la dinámica económica? ¿pensará acaso Herminio Blanco y demás secretarios del ramo económico que los mexicanos somos retrasados mentales para creer semejante cosa? Además, si es como ellos afirman ¿qué sentido tuvo, entonces, la polémica en torno a la reducción del IVA.

La única medida que se ha tomado como consecuencia de la crisis petrolera ha sido reducir los gastos públicos. ¿cuándo llegarán las soluciones? ¿cómo es posible que estos economistas tan eficientes no hayan detectado un problema tan claro y ahora no propongan ninguna solución para él?

Una profunda transformación industrial, comercial y fiscal es urgente en nuestro país. ¿ya lo sabrán nuestros eminentes economistas?