LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LOS INGRESOS PÚBLICOS Y EL SECTOR EXPORTADOR

22 de enero de 2001

La insuficiencia de los ingresos públicos para financiar el gasto gubernamental ha propiciado la necesidad de ampliar las fuentes de recaudación fiscal. Para tal fin, han surgido al menos dos controvertidas propuestas: en el ámbito federal, el incremento en el IVA y en el ámbito estatal la creación del dos por ciento a la nómina. Lo que importa discutir en este espacio es el origen de esta insuficiencia que se da, no sólo con relación a las crecientes necesidades sociales que deben ser atendidas, sino, también y principalmente en relación con el volumen de riqueza generada anualmente a escala nacional.

México es un país con uno de los índices de recaudación más bajos en el mundo: 11 por ciento. Dicho índice refleja la proporción que representa el volumen de impuestos recaudados comparado con el Producto Interno Bruto (PIB). Esta disparidad tan grande entre valor de la producción e impuestos resulta contradictoria, porque una economía que crece como lo ha hecho nuestro país en los últimos cinco años debería tener un índice de recaudación mayor, pues se entiende que si se incrementa el producto y el ingreso nacional, se debería incrementar la recaudación, en la medida que ésta depende del comportamiento económico.

Pero en México las cosas han sucedido de un modo distinto. A una mayor actividad económica, expresada por la tasa de crecimiento de la economía no ha correspondido una elevación del índice de recaudación. Esto se explica a partir de considerar las características que adopta el modelo de desarrollo nacional y el sistema fiscal asociado a éste. Este modelo de desarrollo tiene como eje impulsor las actividades económicas orientadas al sector externo. Principalmente a la industria manufacturera, la cual ha tenido un explosivo crecimiento en los últimos años. Sin embargo, su participación tributaria es muy pobre: en primer lugar porque las exportaciones están exentas de IVA. En segundo lugar porque no generan pago de ningún arancel, es decir, de impuestos específicos por ventas al exterior.

También hay que considerar que las empresas exportadoras contribuyen muy poco en el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) pues reportan muy pocas o nulas utilidades, en virtud de que la mayor parte de sus ingresos se resuelve en gastos, esto se debe a que son, mayormente, de origen extranjero y forman parte de un esquema que les asigna el papel de unidades productivas que realizan solo una etapa del proceso productivo, que absorbe la mayor parte de los costos de producción (el gasto en mano de obra) de todo el proceso productivo. Las utilidades se obtienen en otras etapas y en otro país.

Las empresas exportadoras, tampoco pagan impuestos por importación, sobre todo las maquiladoras que producen el 50 por ciento de las exportadoras mexicanas, esto se debe a que existen mecanismos de exención fiscal por importación temporal al que se acogen dichas empresas.

Se podrá esperar, sin embargo, que la febril actividad exportadora produzca efectos hacia el interior de la economía mexicana que resulten en un incremento de la recaudación fiscal. Sin embargo, tampoco es así. En primer lugar, porque el sector exportador se encuentra sumamente desvinculado del resto del aparato productivo nacional. No existe un encadenamiento productivo porque, por ejemplo casi en su totalidad los insumos que requiere una maquiladora, provienen del exterior. Es decir, las empresas mexicanas no proveen a las empresas exportadoras. Por ello, aquellas no se benefician de la dinámica exportadora y, por lo mismo, no reportan incremento en sus ingresos o utilidades a pesar de dicha dinámica. Y, por supuesto, la recaudación tampoco se incrementa.

Por otra parte, tampoco son generadoras masivas de empleo ni de ingresos por salarios, por un lado porque su contribución al empleo total nacional es escasa y por otro porque sus remuneraciones son bajas, por ello no generan un impacto en el incremento en el cobro de impuestos.

Como se ve el modelo de desarrollo industrial-exportador que se ha implementado en el país desde principios de los ochenta no ha contribuido a elevar los ingresos públicos y, por esta vía, tampoco ha contribuido al desarrollo del país.

En el momento de pensar en una reforma fiscal, será necesario considerar esta situación y buscar la manera de que la actividad económica más dinámica también sirva como elemento dinamizador de las finanzas públicas nacionales.