LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LAS CAUSAS DE LA PRECARIA RECAUDACIÓN FISCAL EN MÉXICO

8 de mayo de 2006

El problema central de las finanzas públicas en México es la bajísima recaudación tributaria: apenas el 18.1% del PIB (incluidas las contribuciones a la seguridad social y los impuestos petroleros) lo cual es menos de la mitad de lo recaudado por la Unión Europea (40.6%) y por los países miembros de la OCDE (36.3%) y menos, también, que lo que recaudan nuestros socios comerciales: Canadá (33.9%) y Unidos Estados Unidos (26.4%) .

Esta situación se debe múltiples causas. El documento “A comprehensive development agenda for the new era” elaborado por el Banco Mundial en 2001, identifica los siguientes problemas del sistema tributario mexicano: a) la evasión es muy fácil y muy escasamente descubierta y castigada; b) el proceso de pago, aún para aquellos dispuestos a pagar, es muy difícil; c) las leyes tributarias son muy complejas; d) su aplicación por quienes las administran es inconsistente (discriminatoria) entre los contribuyentes y en el tiempo; e) el sistema recauda información insuficiente y fracasa en usarla bien”.

Casi el mismo diagnóstico presenta el documento “Principios, consideraciones y convergencia hacia una política hacendaria de Estado” resultado del coloquio auspiciado por la UNAM en 2002, según el cual las causas principales de la precaria recaudación en México son: a) La existencia de un sistema de pago complicado y confuso para el contribuyente; b) excesivas exenciones y tratamientos especiales; c) la inequidad del sistema tributario; d) el alto costo y las deficiencias de la administración tributaria; e) la existencia de prácticas de corrupción en la supervisión y aplicación de las disposiciones tributarias; f) los elevados niveles de informalidad y una creciente cultura de incumplimiento de las obligaciones fiscales.

A estas causas, debe añadirse el hecho poco conocido de que en México se cobran menos impuestos y menores tasas en comparación con los países desarrollados. Así, en Estados Unidos la tasa de ISR federal es del 10% la mínima y 35% la máxima; en Canadá es de 16% y 29% respectivamente; sin considerar que en ambos países se paga, adicionalmente ISR estatal. En nuestro país, en cambio la tasa mínima es del 3% y de 29% la máxima (y en 2007 bajará al 28%) y no hay impuesto estatal de este tipo. Además, en nuestro país no se cobra impuesto a los dividendos distribuidos entre los accionistas de las empresas, ni a las ganancias bursátiles obtenidas por personas físicas, ni a las herencias; en contraste, en otros países como Estados Unidos y Canadá, este tipo de ganancias si están consideradas dentro de los ingresos gravables .

Y es que existe la idea de que una mayor tasa impositiva incrementa los actos de evasión fiscal y disminuye la capacidad recaudatoria del sector público, sin embargo, la experiencia internacional señala que esto no es verdad. La evasión no es resultado de la magnitud de las tasas de impuesto, sino de la percepción que tienen los contribuyentes respecto a la posibilidad de ser detectados y castigados . A mayor abundancia sobre este punto vale decir que cuando en 1992 en México se redujo la tasa del IVA (Impuesto al Valor Agregado) de 15% al 10%, ni mejoró la recaudación, ni se redujo la evasión fiscal.

Por otra parte, hay que considerar también, que existen exenciones y tratamientos especiales aplicados de manera irracional, lo cual genera una enorme pérdida de recursos fiscales, como el caso del “régimen simplificado” para las empresas de transporte terrestre y agropecuarias, que al no discriminar por el tamaño de empresa o el volumen de ingresos, beneficia tanto a pequeños transportistas y pequeños productores rurales, como a grandes compañías de transporte y agropecuarias.

Todo lo anterior significa que se requiere una reforma fiscal muy profunda que resuelva los problemas que aquí se identifican, la cual, sin duda deberá incluir medidas que mejoren y eficienticen la recaudación y que disminuyan considerablemente la evasión fiscal.

Sobre las causas de la falta de eficiencia del aparato recaudador y de la alta evasión expondré algunas ideas en mi próxima colaboración.