LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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GASTO PÚBLICO Y DESARROLLO ECONÓMICO

17 de enero de 1991.

El Gobierno Federal ha ejercido durante los últimos años una disciplina presupuestal con el fin de estabilizar, la economía del país.

Ello ha derivado una posibilidad cada vez menor para responder a la satisfacción de las necesidades que exige el desarrollo nacional. Esto ha conllevado a la contracción del gasto social y por ende a una ampliación creciente de la pobreza.

En momentos en que la lenta dinámica de la economía mexicana ha impactado amplia y negativamente sobre los niveles de bienestar de la población, el presupuesto público es el instrumento a través del cual el Gobierno Federal había impulsado el crecimiento económico hasta los primeros años de la década pasada. Presupuesto que había servido también para contribuir a mejorar los niveles de bienestar de la población. El cambio en la concepción del uso de ese instrumento tan importante ha acelerado la pauperización de los mexicanos y ha estancado el crecimiento económico.

En 1982 el Gobierno de la República ejerció un presupuesto total de 5 billones 514,800 millones de pesos. Y destinó al gasto social 632,400 millones de pesos. Esto es, un 11.5% del gasto total per capita en este año fue de 78,782 pesos. Y el gasto social per capita fue de 9,034 pesos. En 1991 el gasto total será de 233 billones 801,900 millones de pesos, en términos nominales. Si traducimos esto a precios de 1982, tenemos que dicho gasto se reduce a 2 billones 687,900 millones de pesos.

Lo que significa que en términos reales dicho gasto presenta una reducción del -51.6%.

Esto significa que en 1991 el Gobierno Federal ejercerá un gasto que es un poco más de la mitad que el ejercido en 1982. Lo más grave es que la población del país de ese año a la fecha creció aproximadamente 13 millones. Esto quiere decir que el gasto total per capita será, en 1991 de 32,462 pesos. Por el efecto combinado de la reducción del presupuesto y el crecimiento poblacional.

Este gasto per capita presenta, caída del 59%. A pesar de ello, el gasto social para este año con respecto a 1982 se incrementó en términos reales en un 33%, siendo de 841,900 millones de pesos (a precios de 1982). Ello permite que su participación en el gasto total sea de 9.5%, un poco más que en 1982. Gracias a ello el gasto social per capita, es ligeramente mayor este año que en 1982. Ya que sumará 10,143 pesos (a precios de 1982) 12% más que en 1982. Lo que de todas formas es un crecimiento insuficiente ya que las necesidades de la población han crecido mucho más. Esto por que la crisis ha ahondado el deterioro de los niveles de vida. Del tal forma que, en 1982, 632,400 millones de pesos (9,034 pesos por persona) era una cantidad insuficiente para atender las demandas de servicios sociales de la población. En 1991 con el grado de pobreza que ha resentido la población, 841,900 millones de pesos (10,143 pesos por persona) esto es un 33% (y 12 per capita) no es un incremento que sea proporcional y se corresponda a las necesidades incrementadas. Ello en la medida que las demandas de servicios sociales y asistenciales se incrementan en la medida que se reduce la capacidad productiva de la población (en términos de ingreso y empleo). El problema resulta más grave al observar el desglose de este gasto social. Ahí podemos ver que éste, en 1991, gravita de manera determinante sobre el gasto en desarrollo urbano. Lo que denota que la mayor parte del gasto social se ejercerá en creación o mantenimiento de infraestructura urbana. Renglón que no es precisamente el más importante en términos de bienestar social. Si observamos el presupuesto destinado a educación observamos que éste muestra una severa reducción con respecto a 1982. Pues mientras en este año el gasto fue de 288,300 millones de pesos (a precios de 1982). Esto significa una reducción del -25.0%. Ello a pesar de que como proporción del gasto total este rubro representa el 10.7% Aunque como proporción del PIB representa tan sólo el 3.2% (cuando las recomendaciones de la UNESCO, hablan de destinar un 8% del PIB a ese rubro).

Otro de los rubros que cabe destacar es el presupuesto asignado al Pronasol la bandea reivindicatoria de la pobreza en México. y el programa más importante en materia social de actual gobierno. Este tendrá recursos por 5 billones 117,400 millones de pesos. Lo que, a pesar de lo abultado de la cifra, sólo representa el 2.2 % del gasto total y el 0.65% como proporción del PIB. Siendo el programa sobre el cual se fincan las expectativas más esperanzadoras para paliar la pobreza, suena insuficiente el volumen de recursos asignados. Basta decir que si esta cantidad asignada se repartiera entre 41.2 millones de pesos, hacia los cuales se dirige dicho programa, correspondería a cada uno tan sólo 124,000 pesos.

El deterioro de la economía mexicana y de los niveles de bienestar de la población, se evidencian al observar los niveles de PIB para los años analizados. Así mientras que en 1982 el PIB fue de 9 billones 417,100 millones de pesos, en 1991, será de 9 billones 101,800 millones de pesos (a precios de 1992) lo cual significa una caída del -3.3%.

La situación se torna más grave si observamos el PIB per capita. Este, para 1982 será de 134,530 pesos, por persona. En tanto en 1991 mostró una caída del -18% al pasar a 109,925 pesos por persona.

Este retroceso en el desarrollo económico nacional (en términos de crecimiento económico y en términos de bienestar) es posible explicarlo a través de la reducción del gasto público total. Ello por que en 1982 el presupuesto total representaba el 58.6% como proporción del PIB. En tanto en 1991 dicho presupuesto representa tan sólo el 29.5%. Observamos así, que al darse una severa caída en el gasto público del PIB muestra también un decremento. Decremento que se manifiesta más crudamente en el PIB per capita. Que igual se puede explicar por la reducción del gasto total per capita.

Así pues, el gobierno federal cumple con sus metas de control presupuestal para propiciar la estabilización económica. Pero a cambio ha producido un retraso en el crecimiento económico y un fuerte deterioro en el nivel de bienestar de la población. Factores negativos que por otro lado, no podrán retirarse sino a través de la expansión del gasto público. Ello aunque no les guste a los apologistas del estado moderno y a los ortodoxos del neoclasicismo económico.