LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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FINANZAS PÚBLICAS: JUSTICIA, ÉTICA Y EQUIDAD

13 de julio de 1995

Al vivir en sociedad, los hombres han propiciado el surgimiento de un conjunto de necesidades colectivas de diverso genero.

De igual forma, organizados socialmente, los hombres se han organizado de modo tal que han dado lugar a la construcción de una comunidad política, que se manifiesta en las formas de Estado que conocemos.

Y es, precisamente en el Estado, en quien se ha hecho recaer la responsabilidad de satisfacer las necesidades colectivas o públicas.

La satisfacción de estas necesidades no es otra cosa sino la consecución del bien común, y constituye la razón de ser de los poderes públicos los que, en todo caso, basados en los principios de justicia y equidad deben tener especial consideración con aquellos miembros más desvalidos de la sociedad incapaces de hacer valer sus derechos y conseguir sus legítimos intereses.

En virtud del compromiso y la responsabilidad que tiene para con la sociedad, el Estado se enfrenta a la necesidad de obtener recursos para llevar a cabo sus tareas. Y la obtención de estos recursos tiene dos características básicas: Primero, se obtiene fundamentalmente de los patrimonios de los particulares. Segundo, atendiendo a los principios de justicia y equidad debe de obtener más de los que más tienen.

Los recursos que el Estado recauda de la sociedad son fundamentales para cumplir con el bien común Y la contribución de los ciudadanos debe, necesariamente, materializarse objetivamente en bienes o servicios que enriquezcan a la sociedad.

Por esas razones el Presupuesto Publico es un elemento fundamental de toda sociedad cuyo contenido y manejo representa un compromiso ético y político tal que merece un extremo cuidado su conformación y una severa vigilancia su manejo.

Estas particularidades se acentúan en las circunstancias actuales de una severa crisis económica que dificulta la contribución de los particulares al fondo de los recursos públicos y que amplia las necesidades públicas. Es decir unas circunstancias que exigen, necesariamente un mayor eficiencia y ética en el uso de los fondos públicos por el hecho de que la fuente de éstos se reduce y las necesidades que debe satisfacer se amplían.

De ahí surge una problemática concreta muy clara que se refiere a dos hechos: primero el que deben definirse con un sentido de justicia y equidad las prioridades que deberá atender el presupuesto público en materia de necesidades colectivas (siempre, pero de modo particular cuando los recursos son escasos). Y segundo que deben de redefinirse las fuentes de los fondos públicos de manera que no impliquen un sacrificio económico para aquellos sectores de la sociedad más débiles. Pues ello puede resultar injusto y desproporcionado. Al tiempo que puede contribuir a acrecentar las necesidades sociales.

En los momentos actuales que vive nuestro país, lo dicho hasta aquí, debe llevarnos a la consideración de evaluar como se están integrando los fondos públicos, a la satisfacción de que necesidades se están orientando y bajo que principios se está ejerciendo.

Y digo esto por tres razones fundamentales: Uno, porque la forma en que se ha hecho contribuir a la sociedad a la integración de los fondos que constituyen el presupuesto público no se ha basado en principios de justicia y equidad. Y la prueba de ello es que para incrementar los recursos públicos se ha recurrido al incremento de impuestos como el IVA cuyo impacto significa un sacrificio del consumo de los sectores mas débiles de la sociedad.

Dos porque el presupuesto público no se ha orientado primordialmente a la satisfacción de las necesidades más apremiantes de la sociedad. Por el contrario se le ha dado prioridad a la solución de problemas de índole financiero que ningún impacto positivo tienen en el bienestar de la sociedad.

Y tres, existen serias dudas de que el manejo de los recursos públicos se este llevando a cabo apegado a principios de ética profesional y ciudadana. De hecho, la corrupción es uno de los principales problemas que aquejan a los poderes públicos. La sociedad lo sabe.

Desde luego que esta problemática no es tan fácil de resolver. De hecho pienso en lo personal que su solución no radica de manera fundamental en la voluntad política del Estado. Se requiere una mayor participación social y política de la sociedad, (que pasa necesariamente por el problema de la democracia) para que el todo el esquema de manejo de las finanzas publicas cambie en beneficio de la sociedad misma y deje de ser instrumento de privilegio de un proyecto político que excluye a la mayoría de los integrantes de nuestra sociedad.