LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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ESTADO Y FINANZAS PÚBLICAS

31 de julio de 2006

La naturaleza y el carácter del Estado definen las particularidades que adquiere su actividad financiera. Podríamos decir que, en por lo menos tres de los aspectos mas importantes de las finanzas públicas. 1.- Las fuentes de los ingresos públicos. Una vez que el Estado ha determinado cuales serán sus fuentes de ingresos, el trabajo financiero se reduce a un trabajo meramente técnico. Aplicar la norma de cobro y sancionar al que no pague. Pero la decisión respecto al tipo de fuente de ingresos que se tendrá, implica una decisión política puesto que no representa un impacto social distinto el que, por ejemplo, la fuente de ingresos sea un impuesto que grave el consumo o uno que grave el ingreso o la riqueza. Todo ello tiene una profunda connotación política imposible de ocultar. No sólo porque la elección es un acto de poder derivado del Ejecutivo. También porque esa elección debe ser aprobada por un órgano de poder como es el Legislativo y ello implica la incorporación de la sociedad, a través de sus representantes en la toma de decisiones. Y, por último, porque es una decisión vinculada estrechamente a un programa político que pone en práctica el Estado a través de su gobierno. 2.- Los rubros y los montos en los que se gastan los dineros públicos. La política de gasto del Estado está determinada por los problemas que pretenda solucionar y los objetivos que se plantea. Sean éstos de carácter colectivo, sean de carácter particular o de grupo. El cómo, cuando y para qué gastar son decisiones que tienen que ver con la perspectiva política de quienes ejercen el poder. Con sus compromisos e intereses económicos, de clase e ideológicos. Así, el gasto público puede contribuir a solucionar las necesidades colectivas más apremiantes y ser el motor del desarrollo económico del país. Pero también puede ser utilizado exclusivamente para controlar problemas de inestabilidad de precios o desequilibrios financieros y privilegiar el desarrollo de actividades económicas en beneficio de ciertos grupos de intereses económico. 3.- El equilibrio o el déficit presupuestal como política financiera. La posibilidad de que la actividad financiera del Estado se conduzca de una o de otra manera, está dada por dos factores políticos: a) La correlación de fuerzas políticas que expresan al interior del Estado. La práctica de mantener déficits presupuestales se fundamenta en la idea de hacer frente al problema de la creciente expansión de las necesidades sociales, que no crecen en contrapartida a la mayor disposición de ingresos, sino de manera independiente. También se fundamenta en la idea de propiciar un desarrollo más armónico del capitalismo, sobre todo por el hecho de que, de acuerdo a la Tesis Keynesiana, el funcionamiento del mercado tiende siempre a propiciar un creciente desequilibrio entre oferta y demanda, entre inversión y ahorro. Ello conduce a una crisis económica que sólo puede ser evitada a través de la intervención del Estado mediante un incremento en su gasto, asegurando con ello la preservación del empleo, el ingreso y la inversión y, desde luego, el bienestar social. Obviamente, el que el Estado tenga esa responsabilidad, implica que incurra cada vez más en la expansión de su gasto, lo que deriva en déficits presupuestales. Pero la existencia de éstos déficits se justifica en tanto se traduce en un beneficio para la sociedad y la economía en su conjunto.

Desde luego, ésta visión no es compartida por todos los grupos de poder que se expresan en el Estado. A los déficits presupuestales se les hace responsables de la inestabilidad de precios y a la mayor intervención del Estado en la economía del malfuncionamiento del sistema en su conjunto. Por lo que desde ésta perspectiva, el Estado debe de procurar la austeridad financiera que conduzca al equilibrio presupuestal y a mantenerse al margen de la actividad económica. b) Las prácticas democráticas en el ejercicio público. Esto tiene que ver con el hecho de si realmente la opción adoptada por el Estado tienen una correspondiente aceptación en la sociedad (lo cual no es el caso de un régimen antidemocrático). Es decir, si hay una legitimidad tal que manifieste que la sociedad avala la actividad financiera del Estado. Y tiene que ver también con las prácticas de corrupción y manejo ineficiente de los recursos públicos que puede causar grandes mermas y que sólo es posible si los círculos de poder político son tan inexpugnables para la sociedad que no puede penetrarlos y no puede impedir la impunidad.