LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL GASTO PÚBLICO Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

1 de octubre de 1999

Durante muchos años, el gasto público en nuestro país, constituyó el mecanismo más importante para activar el desarrollo económico. Basado en consideraciones teóricas que establecen la necesidad de una intervención amplia del Estado en la economía, este gasto pasó a ocupar un papel relevante, desde mediados de la década de los treintas, como instrumento de política económica para impulsar el crecimiento económico

El mismo fenómeno se extendía en todo el mundo, impulsado por los países mas desarrollados y por los organismos internacionales creados después de la segunda guerra mundial.

Hasta fines de la década de los setentas esta fue la forma en que las economías funcionaron logrando una amplia expansión, muy notoria en países subdesarrollados como México, en que el Gasto Público sirvió para propiciar el desarrollo industrial del país y en general su modernización.

Iniciada la década de los ochentas, la gran oleada teórico-ideológica Neoliberal, puso punto final al expansionismo estatal y a su intervencionismo económico. En México, durante esa etapa presenciamos el desmantelamiento de gran parte del aparato paraestatal y un retiro casi total del Estado de las actividades económicas, al tiempo que, de manera paralela, se reducía el Gasto Público. Esto trajo como consecuencia un proceso de contracción económica durante toda la década mencionada y un proceso de empobrecimiento grave y profundo de grandes masas de población en el país. Sin embargo, y pesar de que las posiciones neoliberales han predominado en un amplio número de países (principalmente en algunos desarrollados que lo han promovido fervientemente).en ellos, la implementación de políticas neoliberales, aunque condujo al retiro del Estado de la economía, no se tradujo en una reducción del gasto público, mientras que en México dicha reducción fue dramática.

De hecho la mayoría de los países de la OCDE (organismo al que pertenece México) no sólo no redujeron su gasto durante esa época, sino, incluso, lo incrementaron, medido como porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB). Tal es el caso de Francia, Alemania, Japón, y Suecia. Es notorio, también, que el gasto público en México, no sólo se haya reducido, sino que, además, como proporción del PIB sea tan bajo, (apenas el 23.6%,) mientras en países como Suecia, alcanza un volumen equiparable al 64.7% de su PIB. Esto significa que este país destina dos veces mas para gasto público que lo que se destina en México. La consecuencia es contundente, en la actualidad Suecia es el país con el nivel de bienestar mas alto en todo el mundo, mientras que México, se enfrenta a serios problemas de pobreza y estabilidad económica.

De hecho si se observa la información del cuadro que acompaña esta colaboración se puede ver que todos los países miembros de la OCDE tienen un gasto público superior al de México y que dicho gasto ha venido incrementándose sin parar desde la década de los treintas, no obstante las concepciones neoliberales.

Pareciera, entonces, que los gobiernos mexicanos han actuado de una manera irracional dejándose convencer por lo que se dice en el extranjero acerca del reordenamiento económico, pero sin observar como lo implementan los otros países. Y es que lo que no ha alcanzado a percibir el gobierno mexicano es que la reducción del gasto público y su mantenimiento a niveles bajos comparados con el PIB, propicia los problemas económicos a los que nos enfrentamos. Y que si los países mas desarrollados no lo hicieron, se debe a que existe el convencimiento de que la economía no puede renunciar de ese modo al gasto público

Una vez mas queda se vuelve evidente una actitud de apego fanático a los dogmas por parte de quienes implementan la política fiscal, que no voltean a ver a sus vecinos. Y queda también claro que los gobiernos de los países mas desarrollados acostumbran recomendar a otros países soluciones que ellos mismos no aplicarían.

El gasto público como porcentaje del PIB en países de la OCDE.

Parece claro pues, que el gasto público debe seguir siendo considerado como factor de impulso al desarrollo y que para asegurar el funcionamiento adecuado de la economía y garantizar el bienestar social, es necesario incrementarlo, tal como lo hacen los países mas desarrollados. No entender esa lección es pecar de dogmatismo y cerrazón.