LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL FINANCIAMIENTO DEL GASTO PÚBLICO

25 de enero de1996

El fenómeno, siempre presente en toda sociedad, del acrecentamiento constante de los gastos públicos del Estado se convierte, realmente, en un problema, cuando se le analiza en términos de los recursos que son necesarios para financiarlos.

Es decir, una sociedad no debería estar preocupada porque el Estado tenga que gastar cada vez mas en el cumplimiento de sus tareas públicas, mientras existan las fuentes adecuadas para generar los recursos necesarios para financiar tales gastos. De hecho es un error concebir como un problema la expansión constante del gasto público. El problema real es, mas bien, que el Estado no tenga ingresos suficientes para poder gastar. Así, querer limitar los gastos no es sino ponerle límites a las tareas y responsabilidades del Estado, en función a un problema de orden técnico - financiero. En todo caso lo que debe hacerse es, precisamente, buscar los instrumentos y mecanismos adecuados para generar una masa de recursos cada vez mayor, que crezca en la proporción necesaria para hacer frente a la expansión del gasto. Y esto tiene que ver con las fuentes a través de las cuales se obtienen esos recursos.

En términos generales, la fuente originaria de los recursos con los que el Estado cuenta para realizar sus tareas, es la sociedad. Es decir, todos y cada uno de los ciudadanos tiene la responsabilidad de contribuir a financiar los gastos del Estado, en la medida que éste establezca dicha contribución. Lo cual depende de la naturaleza y carácter del propio Estado.

La forma tradicional y la mas importante mediante la cual los ciudadanos contribuyen al financiamiento del Estado, es precisamente a través de los impuestos. La naturaleza y carácter del Estado definen el tipo de impuestos y los porcentajes a partir de los cuales se calcula el impuesto.

Pareciera que la disyuntiva del Estado se ubica principalmente en el hecho de decidir entre si la fuente de sus ingresos se hará vía un impuesto que grave el consumo u otro que grave el ingreso, el capital o la riqueza.

La decisión que se tome tiene una profunda connotación política. Porque, en sí misma, la política recaudatoria del Estado no sólo tiene como fin allegarse recursos financieros, sino que también puede perseguir objetivos de redistribución del ingreso o servir como mecanismo para privilegiar a un grupo económico concreto.

De éste modo, la forma en la que los ciudadanos contribuirán al financiamiento del Estado, puede ser mayor o menor y mas o menos justa desde una perspectiva social.

El Estado caracterizado por una búsqueda seria de lograr objetivos de justicia social, entre los que se identifica claramente una redistribución del ingreso, optará por establecer impuestos que propicien una mayor participación de las clases mas ricas en las erogaciones del Estado. Por otro lado, el Estado caracterizado por un mayor compromiso con los grupos de poder económico buscará el establecimiento de impuestos que no lesionen los intereses de éstos grupos y que repartan mas la carga fiscal entre toda la sociedad. Este tipo de Estado implementará, entonces, un impuesto al consumo (como el IVA), el cual no sólo hace participar en igualdad de condiciones a los desiguales, sino que, además, significa una renuncia a la búsqueda de una redistribución del ingreso y la riqueza.

Desde luego, existen otras formas a través de las cuales, los ciudadanos contribuyen, de modo indirecto al financiamiento del Estado. Es el caso de cuando existen empresas públicas que comercializan bienes o servicios que son consumidos por la sociedad. En México es el caso de PEMEX o CFE. Claro que en este caso el contribuyente está recibiendo un bien o servicio a cambio de su contribución pues la contribución se realiza a través de una operación de compra venta.

Lo realmente interesante de ésta modalidad es que representa el mecanismo de financiamiento mas sano que puede tener el Estado. Porque mediante una actividad productiva se puede allegar recursos, con lo cual puede disminuir la carga fiscal que pesa sobre la sociedad, en particular sobre las clases sociales de menores ingresos.

Hoy por hoy, frente a la disyuntiva de si el Estado debe o no participar en actividades productivas, debe considerarse el hecho de que si lo hace puede asegurarse una fuente de financiamiento que permite que los ingresos y la riqueza de los ciudadanos no se verá mermada.

Esto es particularmente importante en épocas de crisis económica cuando la contracción de la actividad económica y la reducción del ingreso de los ciudadanos provoca una contracción de los recursos captados por el Estado. Adicionalmente, es en éstas épocas cuando las necesidades sociales se incrementan y, por tanto, el Estado debe elevar su gasto, pero si su única fuente de financiamiento es vía impuestos, entonces, el intentar ampliar sus ingresos redundará, fatalmente, en un mayor empobrecimiento de los ciudadanos ya que el incremento de los impuestos reducirá, aún mas, sus reducidos ingresos.