LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL CARÁCTER POLÍTICO DE LAS FINANZAS PÚBLICAS

24 de julio de 2006

Al vivir en sociedad, los hombres, han propiciado el surgimiento de un conjunto de necesidades colectivas de diverso género. De igual forma, organizados socialmente han construido una comunidad política, que se manifiesta en las formas de Estado que conocemos. Y es, precisamente en el Estado, en quien se recae la responsabilidad de satisfacer dichas necesidades, lo cual no es otra cosa sino la consecución del bien colectivo y constituye la razón de ser de los poderes públicos.

En virtud del compromiso y la responsabilidad que tiene para con la sociedad, el Estado se enfrenta al compromiso de obtener recursos para llevar a cabo sus tareas. Recursos que recauda de la sociedad. Y la contribución de los ciudadanos debe, necesariamente, materializarse objetivamente en bienes o servicios que enriquezcan a la sociedad.

En la práctica, desde luego, las cosas no suceden necesariamente de ésta manera. La actividad financiera del Estado esta sujeta a un conjunto de determinaciones políticas e ideológicas que le despojan de un carácter neutral frente a la sociedad. Así, el cómo financiar, en qué gastar y la misma idea de “bienestar colectivo” tienen una connotación distinta y significan cosas diferentes dependiendo de la óptica política con que se vean.

En la medida que existen intereses económicos y de poder detrás del Estado, producto de la lucha entre clases y grupos sociales, la actividad financiera del Estado, refleja de manera, mas o menos clara ese enfrentamiento que se resuelve en una política financiera pública determinada, que sintetiza los intereses de una clase o grupo hegemónico y que de manera marginal y subordinada llega a incluir los del resto de las clases o grupos en pugna. Desde luego, la problemática económica-social de una sociedad no deja, por ello de manifestarse de una manera concreta, lo que, en todo caso, varía es la forma en que se seleccionan los problemas que habrán de resolverse y los medios que se utilizarán para tal fin.

En la actualidad se encuentra muy extendida y ampliamente aceptada la idea de que el presupuesto público, es un instrumento meramente administrativo o contable, que entraña problemas exclusivamente de orden técnico, que no tiene ninguna connotación política y que es un asunto de Estado. Desde luego, es necesario desentrañar el carácter eminentemente ideológico que subyace tras ésta concepción que niega la naturaleza política de un instrumento financiero del Estado, precisamente respondiendo a causas eminentemente políticas e ideológicas, las cuales se tratan de ocultar tras el velo de lo estrictamente técnico. En el fondo aceptar ésta concepción implica desvincular al Estado de sus compromisos y tareas sociales que le encomienda los ciudadanos y por esa vía, implica anular la capacidad del presupuesto público para perseguir y alcanzar un conjunto de objetivos que tienen que ver con un beneficio de la mayoría de la población de un país. Así pues, el hecho de que se niegue que tiene un carácter político no hace sino evidenciar precisamente la característica que pretende negársele, porque al concebírsele apolítico se le desvincula de los intereses de los grupos sociales portadores de ésta concepción. De aquí mismo resulta evidente que pretenda negársele a la sociedad su injerencia en los asuntos financieros del Estado, puesto que una sociedad que participa, influye y define, es incómoda a los intereses del grupo en el poder. Pero si se le da una connotación eminentemente técnica al trabajo financiero público, se puede entender como un trabajo de especialistas en donde la opinión de la sociedad no tiene lugar. Pero el trabajo financiero del Estado si concierne a la sociedad. De hecho la sociedad es la razón de ser de las finanzas públicas, tanto porque ésta constituye la fuente de recursos para financiar el gasto público, como porque sobre ella recae el ejercicio de los recursos públicos. En ese sentido las finanzas públicas no pueden existir desvinculadas de la sociedad pues a ésta atañe cómo se recaudan los ingresos del Estado y cómo y por qué el Estado los traducirá en un tipo de gasto determinado.