LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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CRISIS FISCAL DEL ESTADO Y GLOBALIZACIÓN

10 de julio de 1998

La adversa situación de los mercados petroleros ha obligado al gobierno mexicano a imponer un tercer recorte al presupuesto público, ahora por 5,500 millones de pesos.

En total debido a la caída del precio del petróleo el gobierno a tenido que reducir su presupuesto en 36,247 millones de pesos.

El problema de la caída de los ingresos públicos que propicia el recorte presupuestal, parece de índole coyuntural, pero en realidad es de carácter estructural, porque tiene que ver con el origen de los recursos que sirven para hacer funcionar nuestra economía.

Si en la actualidad los ingresos públicos son tan precarios y dependen tanto de lo que pase con el precio del petróleo, se debe, lisa y llanamente a que el otro componente de los ingresos, es decir la recaudación de impuestos a empresas y familias no es de una magnitud suficiente como para darle estabilidad al presupuesto público. Y ello se debe, primordialmente a que el monto de los impuestos que los contribuyentes pagan al fisco esta en relación directa con su nivel de ingreso, su nivel de compra y su capacidad para producir y vender lo producido. De modo que una economía que no crece en lo interno, una economía con millones de desempleados y subempleados y una economía con bajos salarios, es una economía que no tiene capacidad para generar suficientes ingresos públicos por la vía de la recaudación.

Con los recortes presupuestales el gobierno ha provocado un círculo vicioso al propiciar la ampliación de los factores negativos que imposibilitan el incremento de la recaudación (y, por tanto de los ingresos públicos) y que generan la precariedad y vulnerabilidad del gasto público.

Parece estar claro entonces, que la solución al problema de las finanzas públicas del país no depende o no debería de depender del comportamiento de los precios internacionales del petróleo, sino de la posibilidad de reactivar la economía nacional. De reactivar la actividad de las empresas privadas. No, desde luego, de las del sector exportador que, como se ve, poco contribuyen a la estabilidad de los ingresos públicos, sino, primordialmente, de aquellas micro, pequeñas y medianas cuyo dinamismo ejerce efectos multiplicadores de expansión del producto nacional, el empleo, los salarios y el bienestar social. Pero esto no será posible con recortes presupuestales, porque en la medida que haya menos recursos económicos en el país, menor será su dinamismo económico.

Esta simple reflexión de sentido común que parece tautología, es, en realidad, el problema central al cual nos enfrentamos. Los recortes presupuestales no sólo atentan contra la posibilidad de subsistencia de las empresas, contra el mantenimiento de los niveles de empleo, y el salario y, desde luego, contra el bienestar de gran parte de la población. Además tienen un efecto de “boomerang” ya que sus efectos se constituyen en las causas primordiales que impedirán resolver la profunda Crisis Fiscal del Estado mexicano.

Desde luego esta también el problema del reparto de la carga fiscal. Un mejor reparto en el sentido de elevar la contribución de los que mas ganan y mas tienen y hacer contribuir a los que hoy no contribuyen ayudaría a resolver esta crisis fiscal.

Dos cosas son ciertas, la apertura comercial producto de la globalización no está ayudando en nada a resolver los problemas internos del país, mas bien los está agravando y la recesión que vivimos es una muestra, la otra muestra es el problema fiscal al cual la globalización no le sirve para nada.

La otra cosa es que los gobiernos neoliberales no se han cansado de repetir que el problema del país radicaba en un Estado demasiado intervencionista y que gastaba en exceso en empresas públicas que en nada contribuían al desarrollo. Hoy el Estado se ha quedado prácticamente sin empresas públicas, ha reducido al mínimo su intervención en la economía y, a pesar de ello no ha sido capaz de resolver la Crisis Fiscal ni la crisis económica (por mas que el PIB siga creciendo) Es mas, ya se gastó todo el dinero de la privatización de las empresas y, lo que es peor, ya no las tiene como fuente de recursos públicos que servirían para no recurrir a los recortes presupuestales. Lo que es mas grave, hoy los problemas son mayores y mas profundos que antes. Vale hoy el adagio popular de que “estábamos mejor, cuando estábamos peor.”

El gobierno del país ha apostado todo a un proyecto de transformación económica que ha fracasado de la manera mas rotunda y contundente. Un proyecto de transformación civilizatoria que amenaza con dejarnos, en el mejor de los casos como subproductos sociales, como especies en extinción.