POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

Maria Cecilia Montemayor Marin y otros

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INTRODUCCIÓN

El fenómeno de la pobreza ha sido considerado e incluso proyectado como un problema interminable dentro de la agenda nacional desde los años setenta. Se ha presentado en muchas ocasiones en México, como una condición implícita en todas las sociedades y en los hechos, la realidad lo ha venido confirmando al observar en las últimas décadas un alto grado de pobreza en un contexto de desigualdad extrema.

En primer lugar, observar el fenómeno como resultado de un modelo económico determinado, como producto de la polarización del ingreso única y exclusivamente o como resultado de políticas económicas mal encaminadas; sería negar cualidades y capacidades con las que deberá observar éste viejo fenómeno en los inicios del siglo XXI. Éstas propuestas no harían más que constreñir el fenómeno a una definición determinada que en términos de operativización se tornaría atrapada por la cuantificación de un determinado tipo de cualidad implícita en el término.

Sin embargo, operativizar un fenómeno multidimensional en un solo vector nos provoca que en términos metodológicos se esté pensando en disciplinar la realidad a nuestra teoría sin entender que nuestra teoría tan sólo es plausible en términos hermenéuticos (de interpretación) de una realidad idealizada.

La realidad no puede estar sujeta a las grandes teorías, debemos avanzar en el conocimiento proponiendo alternativas que permitan colaborar y dimensionar en una arista más el conocimiento de una realidad compleja, evasiva y en ocasiones irrepetible.

La paradoja que actualmente vivimos en las sociedades avanzadas tecnológicamente es la de mantener altos índices de conocimientos y generación de ganancias junto a una creciente pobreza que asalta a los países pobres y escapa de los países ricos.

Como comenta Sen es la opulencia en medio de la pobreza lo que está caracterizando la actual fisonomía de la sociedad contemporánea.

A partir de aquí, la primera premisa a establecer es que la pobreza es un problema multicausal, sin embargo, no podemos privarnos de sugerir mecanismos que permitan enfrentar este problema de manera responsable y efectiva. La sola posibilidad de sugerir nuevas aproximaciones implica ya de sí, nuevos derroteros en la aproximación de la cuantificación de éste fenómeno en un sentido social al concebir a la pobreza no como la sola ausencia de ingresos, sino como la falta de oportunidades sociales.

En base a lo anterior, la pobreza resulta uno de los desafíos manifiestos en las aspiraciones de las ciencias económicas y sociales. La discusión sostenida acerca de cómo emprender un combate contra ella es amplia y se presenta en distintas direcciones y escenarios, pero los resultados aun no son suficientes, y por supuesto aun no terminan por ser del todo satisfactorios. Un primer intento debería estar encaminado a buscar categorías que permitan dimensionar plenamente el fenómeno de la pobreza; partiendo de ello, el avance en el combate se traducirá no sólo en indicadores coincidentes, sino en acciones coordinadas y conjuntas por parte de los gobiernos y de la misma ciudadanía.