POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

Maria Cecilia Montemayor Marin y otros

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Entender los movimientos sociales y las nuevas identidades rurales implica, evidentemente, una revisión histórica, es decir, una parte descriptiva de los antecedentes de los fenómenos en cuestión. Sin embargo, esta tarea solamente lleva a la formación de una de las dos variables de la base para el entendimiento de estos objetos. La variable faltante que dota de complementariedad, es la teoría.

Para efectos de este trabajo, el comienzo formal estará comprendido por la teoría, dado que después de que ésta sea estudiada, concederá buen punto de partida para el desarrollo de la revisión histórica, y finalmente, desembocar en la situación sociopolítica reciente y la problemática actual.

TEORÍA

Aunque aparentemente entendible, el concepto de movimientos sociales posee diversas formas de interpretación según los autores inmersos en la materia; no obstante, se resalta su coincidencia cuando se refieren al concepto como “acciones colectivas que buscan modificar o mantener los sistemas sociales establecidos” . Sólo se habla de movimientos “cuando explícitamente los actores buscan transformar o defender alguna condición institucional o social y realizan acciones públicas, por definición políticas, para lograr sus metas” .

A pesar de haber aclarado este punto que establece una definición común, será necesario revisar una teoría en particular que permita comprender el origen de los movimientos sociales. Para tal caso, resultan de gran utilidad dos autores herederos de la tradición estructural-funcionalista, ya que mantienen cercanía con la problemática social latinoamericana.

Por un lado, Eisenstadt sostiene que “la modernización constituirá un gran “centro” decisorio e integrador, por encima de las características locales. Sin embargo, la fuerza de la “periferia” de identidades será de tal magnitud que podrá resistir y fijar el rumbo que seguirá en cada región y país el imperio de la modernidad” . Para Eisenstadt, este proceso integrador origina un conflicto entre el centro y la periferia, lo que conlleva al surgimiento de los movimientos sociales.

Por otro lado, Germani postula que “el sistema –social-. . . está formado por estructuras empíricamente registrables y dinámicas. El equilibrio que alcanzan es, sin embargo, efímero, por lo que haciendo uso de la historia las estructuras quedan sujetas a cambios permanentes. Estos cambios, que en términos funcionalistas son definidos como el paso de la era tradicional a la era moderna, van a ser el detonador general de los movimientos sociales” .

Ambos autores, aunque presentan diferentes elementos para concretar sus teorías, reflejan una gran convergencia al definir el concepto de modernidad como factor de cambio en el sistema social .

Ahora habrá que demostrar si en realidad ha sido el sistema social de determinada época o la modernización como factor de perfeccionamiento de determinado sistema social, los causantes de los movimientos sociales. Ésta es tarea que le compete a la Historia.

Antes de comenzar el siguiente apartado, es necesario aclarar que en este trabajo se ha privilegiado a los movimientos indígenas. La razón es, en concordancia con el tema que nos atañe, por un lado, que sus características permiten clasificarlos dentro de los movimientos sociales, y por otro, que aunque no totalmente, buena parte de la identidad rural es identidad indígena.